Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

19/12/2012

 

No se pongan con Sansón a las patadas; mejor váyanse de vacaciones


El mejor regalo que puede darle un político a su pueblo en esta Navidad es que lo deje en paz, cuando menos de aquí al 6 de enero. Y lo mismo tendría que hacer el gobierno. Qué interés podrán despertar los aspirantes a candidatos y el propio Rafael Moreno Valle con sus pomposos eventos cuando la nariz roja de Rodolfo, el reno de Santa Claus, ya se avizora a la distancia y las luces intermitentes alrededor del pino iluminan nuestros hogares.


Cierto es que los aspirantes quisieran decir más de lo bella que sería la ciudad de Puebla en caso de que ellos fueran los gobernantes. Sí, sí, desde los Diálogos de Platón en el origen de La República hasta la fecha, se sigue diciendo lo mismo aunque la realidad sea enteramente distinta desde el momento mismo en que los electos posan sus asentaderas en los escritorios oficiales.


Querer robarle cámara al Niño Dios, a Santa y a los Reyes Magos en esta época es una batalla perdida, una osadía, una locura; ninguno de los políticos, ni Enrique Agüera, ni Enrique Doger, ni Tony Gali, ni el gobernador, ni Peña Nieto, ni ningún otro personaje de talla local, nacional e internacional tiene nada que hacer frente a ellos. Es tanto como ponerse con Sansón a las patadas.


Darle su lugar al tiempo y a las cosas es una regla de oro. Y un regalo de paz que se agradece. Imaginar la forma en que debe calar el discurso retórico del político y del funcionario en plena temporada navideña no es nada complicado. ¿Qué cara pondrá la gente cuando a través de la radio y la televisión escucha o —todavía peor— ve la imagen de Gali, Agüera, Doger, Fernando Manzanilla o de algún otro funcionario echándose su tradicional discurso mareador y de buena fortuna? Debe ser algo feo.


El elector agradecería una ausencia temporal de sus políticos. Un retiro espiritual les vendría de maravilla. Sería sin duda un gran obsequio; una muestra de gratitud y de respeto pues. Compare la cara bonachona de Santa Claus y su jo jo jo con la de Pepe Chedraui y la de Franco Rodríguez, y diga si sería bueno o no que los precandidatos se retiraran por un tiempo.

 

Aliste el pesebre para arrullar al Niño Dios y escuche las barbaridades de los diputados locales y líderes de partidos políticos y concluya si cambiaría los villancicos y el ponche calientito por sus decepcionantes actitudes de sumisión y arengas triunfalistas tan recurrentes. Moraleja: señores políticos y funcionarios, pónganse en los zapatos de la gente y disfruten la Navidad como nunca, con la idea de que el año que viene será mejor que el que termina. Otorguen felicidad a sus familias y sean dichosos, son mis mejores deseos. Nos leemos a inicios de 2013 si Dios y el señor Rueda así nos lo permiten.

 

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