Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

20/07/2011

 

Rodolfo Ruiz quiso salvar el pellejo a costillas de la prensa poblana


¿Cuánto cobra el periodista Rodolfo Ruiz por madrearse a los críticos del gobierno? Ojalá valga la pena. Camuflado en la presunta pluralidad de su portal electrónico e-consulta, Rodolfo tunde a quienes fijamos una postura no servil a la administración en turno. ¿Pensará que somos sus enemigos? No debería hacerlo, somos colegas.


Aunque, a decir verdad, tenemos diferencias sustanciales. Yo, ejerzo el periodismo desde mi columna Por las entrañas del poder por amor a lo que hago y porque me gusta; disfruto sentarme frente a la computadora y teclear alegremente. Él, en cambio, lo hace por negocio, es su modus vivendi; de las letras come, viste y calza.


Decía Borges en una de las muchas entrevistas que le hizo María Esther Vázquez, que la diferencia existente entre un comerciante y un escritor, es el dinero: El comerciante invierte su tiempo en pensar cómo incrementar su riqueza, mientras que el hombre de las letras usa el dinero para sobrevivir.


Quienes conocemos a Rodolfo Ruiz sabemos de lo que es capaz; entre gitanos no nos leemos la mano. Es de esos hombres, con sentido canino, que olfatea “la nota” no para informar, sino para negociar prebendas monetarias con el gobierno, el funcionario o el político que se deje. Historias de sus renegociaciones publicitarias las sabemos todos en este gremio. Sabemos también, cómo golpea casas de estudio para vender publicidad.


No es casual que Rodolfo y su e-consulta obtengan filtraciones documentales y primicias informativas de manera frecuente. En política como en periodismo, existe la idea de que es mejor ser tundido por un aliado que por un enemigo. El Congreso del Estado es el mejor ejemplo, los diputados afines al Ejecutivo son los primeros en soltar los temas espinosos antes de que lo haga la oposición; es así como se agota lo inconveniente.


Me apena tener que revelar cosas que no debería, pero tampoco soy hombre que acostumbre poner la otra mejilla. Lo más que puede decir Rodolfo de mí, es que fui asesor de la Sep como lo ha hecho este año en tres ocasiones, yo en cambio tengo más cosas por decir de él y de su hermano Martín Ruiz, invento suyo para fabricar y vender encuestas a través de su consultoría “Patito” Contracorriente. ¿Qué sabe Martín de demoscopia, por favor? ¿Si eso no es robar, qué lo es?


No soy enemigo de Rodolfo, ojalá y lo entienda, soy colega, si acaso, con la diferencia que establece ver el periodismo como negocio y como gusto. Tampoco soy enemigo del gobernador Rafael Moreno Valle, soy un crítico, como los muchos que deberían proliferar en este estado para decirle cuando las cosas no marchan bien y merecen golpes de timón. Soy de los que creen que la crítica propositiva y analítica concede beneficios y a la larga, conviene muchísimo más que: ¡Sí señor! ¡Todo está maravilloso señor!


Cuando Rodolfo Ruiz publicó en el mes de marzo los dispendiosos convenios de publicidad de los medios informativos poblanos, una fuente mía digna de confianza, me hizo saber que el documento se lo filtró el malogrado director de comunicación social del gobierno estatal, Norberto Tapia, para exhibir y madrearse a sus colegas de profesión. Se suponía que con la maniobra, Rodolfo salvaría el pellejo en el tema de los convenios, mientras que a los demás se los llevaría el demonio. Ojalá y lo haya logrado.

 

No engañes a la gente fingiendo que el gobierno te amenaza, como frecuentemente lo repites, cuando en realidad eres el garrote periodístico que denigra a quiénes son críticos gubernamentales y alzan la voz denunciando villanías. Insisto, Rodolfo, yo hago periodismo por gusto, tú por negocio. No somos enemigos, pero tampoco aspiro a ser tu amigo, respetémonos. ¿Es mucho pedir?

 



 
 

 

 
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