Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

20/08/2012

 

Alianza PAN-Izquierdas, ¿una relación amorosa fuera del matrimonio?


A la propuesta de matrimonio que el líder del PRD, Jesús Zambrano, le hizo al PAN en Puebla para que se aliaran en las elecciones de 2013, le falta nada menos que lo más importante: el permiso de los padres de la novia, o sea, el aval del próximo Presidente de la República para que le cuelguen las latas al automóvil, se vayan de luna de miel y la unión se consume.


Cierto que serían sus segundas bodas, que ya hubo una, es cierto, pero no perdamos de vista que cuando la primera tuvo sus efectos, las circunstancias eran otras, muy distintas, diferentes, pues Felipe Calderón aprobaba ese tipo de cosas desde Los Pinos con el fin de torpedear al PRI y a Enrique Peña Nieto, y para el PRD esas coaliciones de destrucción masiva eran música para sus oídos.


No adelantemos vísperas, para que eso se dé todavía falta un poco de tiempo y no depende definitivamente ni de Zambrano ni de Gustavo Madero ni de ningún otro personaje perredista, panista o izquierdoso de por aquí cerca, sino de lo que opinen y aprueben los futuros operadores de la política interna del país. Sí, me refiero a Luis Videgaray o a quien ocupe el puesto de secretario de Gobernación.


Las escandaleras, los rumores y lo que se diga sobre la posible alianza del PAN con las izquierdas en este momento, son meras especulaciones, triquiñuelas de los políticos para llenar de ruido el telón preelectoral que ya se levantó en la presidencia municipal de Puebla y en el resto de las alcaldías del estado, porque como se sabe, la justa de 2013 ya comenzó, y qué mejor forma de comenzarlas que especulando para confundir al respetable.


No descarto que el PAN y las izquierdas puedan matrimoniarse otra vez, la posibilidad existe, lo que creo es que si en Los Pinos y Bucareli la unión provoca cierto malestar y rechazo, el primero en saberlo será el gobernador Rafael Moreno Valle, que ya verá si endereza su espada hacia Peña Nieto y Videgaray, o se encarga de disolver el apetito carnal que para entonces (en verdad) puedan tener las dos fuerzas políticas.


Independientemente de lo que se diga del tema durante ésta y las semanas venideras, soy de los que creen que los comicios de 2013 sentarán las bases del buen entendimiento político entre los gobiernos local y federal, y que la sana convivencia entre ambos prevalecerá con el fundamento de las negociaciones cupulares, amarres en los que el gobernador se pinta solo (hay que reconocer).

 

Que nadie se confunda, hoy las cosas en alianzas electorales son diferentes a las de ayer. Si el padre de la novia autoriza el matrimonio, el PAN y las izquierdas volverán a mojar las sábanas como lo hicieron en 2010, pero si no, ¡lástima Margarito!, por muchas ganas que tenga el alcahuete, los novios o los que quieran consumar esa unión, se quedarán con eso, con las ganas. Ya se verá si las alianzas parciales en comarcas estratégicas son relaciones fuera del matrimonio o acuerdos diplomáticos.

 

Columnas Anteriores


 
 

 

 
Todos los Columnistas