Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

20/09/2010

Deloya y Lauro son… Los infiltrados

La sospechosa indumentaria democrática que visten Guillermo Deloya y Lauro Sánchez en el bloque antizavalista ganoso e impetuoso por jalonearle a Mario Marín la dirigencia estatal del PRI y la coordinación parlamentaria del partido en el Congreso Local, se aprecia más como una estrategia perversa de infiltración que como una actitud valiente y de ética.


Qué es la política, dijera Sartori, si no la habilidad de los políticos para crear redes de fantasía y engaño. ¿Son pues Lauro y Deloya dos ilusionistas contumaces del maquiavelismo poblano o verdaderos Juanes Escutias de la democracia priista?, porque pareciera que tejen planes, más ajenos que suyos, para incrustarse al más puro estilo ruso de los 60´s en la fuente misma de la información subversiva, es decir, en las entrañas del enemigo.


Si la duda es fundada y este dúo de políticos se visten y actúan como espías rusos, habría que preguntarse: ¿quién los infiltró y con qué fin? Y si los opuestos al actual régimen, dígase Enrique Doger, Blanca Alcalá, Alberto Jiménez Merino y Jorge Estefan Chidiac estarían dispuestos a confiarles una hermana virgen o una línea estratégica a seguir para la concreción de objetivos antimarinistas. ¿O son lo que parecen? Críticos y honestos. No lo sé.


Lo que si sé, es que ningún crítico marinista se chupa el dedo ni nació ayer, lo que pone en igualdad de condiciones este juego perverso de la política tricolor que hoy disputa la dirigencia estatal con ganas de que algo cambie para que todo siga igual, energizando la continuidad de una era o de una relación con el gobierno entrante, fiel espejo del gatopardismo siciliano adaptado al rancho donde vivimos.


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Si Juan Carlos Mondragón, líder estatal del PAN, habló con la verdad: “Eduardo Rivera no impondrá líder del PAN municipal”, habría que decirle que equivocó, y de fea forma, la manera en que se han conducido los políticos panistas con puestos de elección popular en los últimos años, mírese a Vicente Fox y a Felipe Calderón designando a los líderes de su partido y peor aún, expulsando a los panistas incómodos.


Pensemos pues que fue un tropiezo y que se impuso su espíritu democrático. Si fue así, qué alguien le avise que sus tutores del Yunque podrían molestarse con él, porque el comité municipal del PAN ha sido el refugio natural del ala extrema panista no de apenas, desde que Santo Tomás de Aquino les instruyó implantar el bien común como apostolado, no como favor social ni político, lo que negaría cualquier pizca de democracia auténtica, máxime ahora que son gobierno.


Vayamos al nivel de equivocación suprema, esa que por no tener desperdicio carece también de lógica, al forzar a Rivera Pérez a renunciar a la simbiosis partido-gobierno, gobierno-partido que no apela al protocolo priista de la sana distancia, sino a la letanía panista de la relación de respeto PAN-gobierno expresada por el propio Calderón.


En suma, si Eduardo Rivera y El yunque no ponen líder municipal del PAN que Cristo los perdone no por antidemocráticos sino por tontos. ¿O no?


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La actitud de Javier López Zavala es valiente y cojonuda al retar a sus contrarios a pelearle la dirigencia estatal del PRI en una consulta abierta a la militancia. Y eso, habla bien de Javier, por no andarse con medias tintas ni esconder la mano con que tira la piedra.


Caso opuesto habla muy mal de quienes en reuniones discretas, cítese La Silla, planean incendiar el rancho, a escondidas, quedito, sin que el dueño se entere de sus agravios e inconformidades, lo que carece no solo de valor civil y político, sino de reconocimiento a los ojos de quienes atestiguan la lucha del marinismo y el antimarinismo.


¿Qué reconocimiento tendrá que Alcalá, Estefan, Doger, Jiménez Merino, Oscar Aguilar y otros le declaren la guerra a Mario Marín el año entrante, no siendo gobernador, cuando pudieron hacerlo desde este mismo momento? Ninguno. ¿O será que el miedo no anda en burros?, dijera el dicho.

 

Autoría intelectual

 

****La posibilidad de un interinato de octubre a marzo de 2011 en el PRI estatal podría tomar forma en días por venir. **Falleció Margarito Xochicale Coyopol el último de los mohicanos que defendió machete en mano los terrenos expropiados de lo que hoy es Angelópolis en tiempos de Manuel Bartlett. **Si el secretario de seguridad pública federal Genaro García Luna tuviera que dar el visto bueno a Ardelio Vargas para que fuera secretario de seguridad pública en Puebla jure que lo vetaría, pues sus aberraciones son más grandes que sus tolerancias. Fue García Luna quien corrió a Ardelio de la AFI por ser gente de Eduardo Medina Mora y por grillarlo con Calderón. No lo puede ver ni en caricatura.

 



 
 

 

 
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