Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

21/05/2012

 

Enjuiciarán a Calderón con la soga del sufragio


Culpar a los candidatos panistas de su desgracia electoral es injusto. Ellos no la deben ni cometieron el pecado original pero, como ocurre con los gobiernos desgastados e ineptos, van a pagarla. Vamos, si fuéramos honestos, ni Josefina Vázquez Mota tendría la culpa del suplicio que la arrastra al inframundo de la derrota como si su destino, inevitable y desastroso, no tuviera más caminos.


La semana pasada, una candidata panista a diputada federal por la ciudad de Puebla decía, no sé si con orgullo o malicia, que en la jornada del 1 de julio los poblanos calificarían la administración de Rafael Moreno Valle. Y tal vez tenga razón, sin embargo, sería una razón a medias o una media mentira como alguna vez le recriminó “El Jefe” Diego Fernández de Cevallos a Zedillo por tomarse un Sidral en botella de cerveza.


No, los poblanos no sólo evaluarán los oficios de su gobernador, calificarán y hasta enjuiciarán (perdone la analogía) con la soga del sufragio a Felipe Calderón por el aterrador clima de inseguridad que azota al país desde que él es Presidente y, de pilón, también le cobrarán por los millones de empleos que se comprometió a generar y que no cumplió. Así de sencillo.


Echando un vistazo al futuro, es evidente que Moreno Valle cargará con parte de la culpa llegado el desenlace. Los panistas dolidos lo acusarán de haberse arreglado con el priismo nacional y local, pero los que ven los toros desde la barrera entenderán que si entre las víctimas están Néstor Gordillo y otros de sus allegados, los señalamientos no serán del todo justos y verdaderos.


¿Quién tiene la culpa del vía crucis que padecen los panistas? Calderón. En verdad que no cuesta trabajo encontrar al verdadero infractor. Por eso la campaña negra de Josefina y el PAN contra Enrique Peña Nieto no surte el efecto que ellos quisieran. La lápida de los 60 mil muertos de la guerra contra el narcotráfico es más pesada que cualquier estrategia de lodo e incluso que la inocencia panista.

 

El cálculo de Calderón fue erróneo. Ni con Josefina gana por la sencilla razón de que sus aciertos económicos se quedaron muy chicos si se comparan con el clima de inseguridad y hartazgo colectivo. Y lo mismo le ocurrió al gobernador poblano, erró al mandar a algunos de sus mejores hombres y mujeres a una contienda electoral de antemano perdida. El cálculo fue tan malo que Javier Lozano Alarcón podría no llegar ni al Senado si don Manuel Bartlett logra ser el mejor perdedor, como apunta.

 



 
 

 

 
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