Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

22/09/2010

Ardelio Vargas, El Súper Agente 86

El priismo poblano tiene graves problemas, solo puede percutir dos escaños al Senado de la República en 2012, pero curiosamente le sobran tiradores pese al descalabro del 4 de julio. Hagamos cuentas: Blanca Alcalá, Enrique Doger, Mario Marín, Fernando Morales, Javier López Zavala y Jesús Morales. Como puede verse, el cálculo por ser inequitativo resulta erróneo.


Y aunque tal vez no se digiera, es la dirigencia estatal del PRI el sitio elegido por cuatro de los seis prospectos para catapultarse a la senaduría, véase a Doger, Alcalá, Marín y Zavala. El resto piensa en la misma conquista, pero a través de sus relaciones con Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, gigantes ambos del priismo nacional.


Podría resultar simplón, sin embargo el PRI estatal se ha transformado en un elemento valioso y codiciado para los cuatro tiradores ya referidos a quienes según sus cuentas teniéndolo de su lado las probabilidades de jugar los escaños crecen sustancialmente y, en apariencia, anulan a quienes en el futuro pretendan buscar la gubernatura.


La duda se hace presente, ¿es el PRI la única catapulta para alcanzar el Senado?, ¿es la ruta inequívoca? No lo creo. Si la mirada de los principales involucrados: Alcalá, Doger, Marín y Zavala, solo se limita a esa alternativa qué poca altura de miras, con qué poca agua se ahogan. De Marín se comprende porque en las ligas mayores difícilmente lo contratarán después de su reinado.


Pero, ¿y Doger, Zavala y Blanca? Por qué creer entonces en una alternativa única. Por qué necear con tanta insistencia en el ejercicio limitado de la política desde un partido abollado y ulcerado por la derrota habiendo tantas opciones en Puebla y, por supuesto, en otras partes del país.


La estrategia de hacerse del PRI para luego conquistar la senaduría, sinceramente, de lejos se ve mala y las cuentas podrían no salirles, sobre todo, porque ante la ausencia de un gobernador priista bien pueden “dedear” a los candidatos, de dedazo claro, desde el centro de la república o desde el Estado de México aunque a los aspirantes se los lleve el demonio de coraje.


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La insistencia de que Ardelio Vargas será el futuro secretario de seguridad pública del estado de Puebla pudiera ser más una acción orquestada por el propio diputado priista a través de los medios de comunicación local que una realidad de a kilo. Una historieta policiaca pues.


Ardelio habría hecho creer a varios ilusos que su relación con el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, será determinante en su nominación, atajo equivocado porque quien tendría que darle el visto bueno ante el gobernador Electo sería Genaro García Luna, actual secretario de Seguridad Pública Federal y enemigo suyo.


La capacidad del Súper Agente 86, según la prensa poblana, es de otro mundo, pero siendo honestos su currículum ofrece serías inconsistencias, fue director de la AFI y de 55 mil policías federales durante cuatro meses,  de jefe del Estado Mayor de la PFP no sumó ni 100 días y tal vez su estancia de un año en Chiapas como delegado del Cisen fue donde más tiempo duró, solo que allá la hizo de espía. En total su experiencia efectiva de policía se limita a un año con cuatro meses, no ha 25 años como se ha escrito, pues antes había sido alcalde de Xicotepec y el cargo no suma. Y aunque lo sumáramos no da el cuarto de siglo.


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La paradoja de Guillermo Deloya se circunscribe a defender lo indefendible. No hay manera de ayudarlo. Sus escenarios, sus caminos todos, derivan en lo mismo, es un hombre sin principios ni escrúpulos que por saltar del barco marinista a cuatro minutos y medio de que naufrague lo convierten en un traidor o en un infiltrado, sin remedio ni defensa.


Yo optaría por lo segundo. Marín quiere ser senador y Deloya como dirigente del PRI no le negaría ni obstruiría su querencia lo mismo que Javier. No es difícil proyectar eso, ¿o sí?, más allá de las animadversiones que pudiera tener hacia López Zavala por su poblanidad le debe mucho al que fue –o es- su jefe.


Pensar que Deloya fue al PRI a criticar, a perrear el liderazgo y no a infiltrarse es lo mismo que creer que lo mandaron a buscar la dirigencia, ¿quién lo mandó? Obvio.

 

Autoría intelectual

 

****La disputa en el PRD por ver quién es el interlocutor con Rafael Moreno Valle comienza ha hacerse pública entre Miguel Ángel de la Rosa y Jorge Méndez, uno de Los Chuchos y el otro de Los Bejaranos, corrientes enemigas en lo nacional con eco en lo local. **Ocho defensores de la Procuraduría del Ciudadano obtuvieron las más altas calificaciones a nivel nacional en los cursos de capacitación para concretar la reforma penal decretada por Felipe Calderón en juicios penales y orales acusatorios; estuvieron por encima de jueces y ministerios públicos, trajeron estrella en la frente.

 



 
 

 

 
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