Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

23/03/2011

 

Porqué Moreno Valle apostaría a Peña Nieto y al PRI


Jugar con la suerte no es lo suyo, lo suyo lo suyo es saber esperar y, a partir de ahí, asumir decisiones de alta rentabilidad política que abonen a su proyecto presidencial; por eso mismo, si hoy fuesen las elecciones de 2012, ni lo dude, Rafael Moreno Valle pondría suficiente combustible a su estructura gubernamental y al PRI para que Enrique Peña Nieto ganara el estado de Puebla.


Lo ocurrido el fin de semana en el PRD con el ungimiento de Jesús Zambrano y Dolores Padierna, como dirigentes nacionales de la izquierda, debe leerse en buena entonación respetando puntos y comas, pues de muchas formas cimbró el paso firme con que avanzaba Marcelo Ebrard hacia la candidatura presidencial del año entrante y, en contraparte, fortaleció el rumbo del Peje Andrés Manuel López Obrador, enemigo público de La maestra Elba Esther Gordillo y por añadidura de Moreno Valle.


La maestra como es sabido tiene dos púgiles serios y robustos sobre el cuadrilátero de la arena presidencial: Uno, Peña Nieto. Otro, Ebrard. Hoy, el segundo recibió un revés tan fuerte en el mentón que corre el riesgo de caer noqueado el próximo fin de semana si la consulta para la alianza del PAN y PRD en el Estado de México es repudiada en las urnas como se presume.


Según cálculos de La maestra y de Moreno Valle, Ebrard pintaba de maravilla para ser el candidato de la alianza PAN-PRD en el 2012, claro está, si Los chuchos continuaban controlando la dirigencia nacional del PRD y a la mayoría de consejeros, lo que desgraciadamente no pudo ser por la patria potestad de la izquierda que reclamó y demostró López Obrador en cuanto a votos efectivos se refiere. 


Moreno Valle y Elba Esther son políticos prácticos, técnicos, pragmáticos pues, irán con el candidato presidencial que tenga no la mayor cantidad de alianzas si no las alianzas más efectivas, entiéndase por éstas las fácticas: Televisa y Azteca. Y las políticas: Presidencia de la república y gubernaturas.


No apostarán ni se la jugarán con candidatos perdedores y de pobre probabilidad ganadora, irán con el que vaya arriba en las preferencias electorales y el que mejor convenga a sus intereses individuales. Pregunto, ¿Cuál de los hasta hoy cacareados conviene a sus intereses? ¿Peña Nieto? ¿López Obrador? ¿Josefina Vázquez Mota? ¿Santiago Creel? ¿Ernesto Cordero? ¿Cuál?


Por eso mismo, me atrevo a decir, que si hoy fuesen las elecciones presidenciales Elba Esther y Moreno Valle desarrollarían el mejor de sus esfuerzos para que Peña Nieto y el PRI en su presunta complicidad con el Partido Verde y Nueva Alianza se levantaran con el triunfo. En definitiva, no jugarían hoy por hoy con el PAN de Felipe Calderón ni tampoco con Convergencia y el Partido del Trabajo de López Obrador.


La estrategia de juego de La maestra y Moreno Valle no debe, de ninguna manera, ser ajena al PAN de Juan Carlos Mondragón, Eduardo Rivera Pérez ni del Yunque, porque entonces se llamaría ingenuidad, y aunque pueden coincidir en muchos de los temas políticos locales, y de sobra lo saben, en lo nacional también entienden, andarán por caminos opuestos.

 

Asimilar el rompimiento de Convergencia con el PAN y con el gobernador poblano quizá no sea tan difícil, quizá no se limite a pretextos como las sociedades de convivencia y al aborto, simple y llanamente con poner un poco de atención a la conducta de López Obrador y a su estilo rudo de juego encontraríamos las respuestas de por qué el diputado José Juan Espinosa decidió de una vez tomar el camino opuesto al de Moreno Valle. Dijera Vito Corleone: No es nada personal, solo son asuntos de negocios. Y eso, por supuesto que lo saben el mandatario y su secretario de Gobernación Fernando Manzanilla. Quienes no lo comprenden son sus compañeros diputados y la prensa.

 



 
 

 

 
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