Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

23/11/2011

 

En una de malas andan perdiendo hasta los chones


Vaya, ya era hora que los priistas poblanos se sacudieran la modorra que les tenía pasivos desde hace meses. Lo menos que podían hacer era reclamar las dos fórmulas al Senado y ya lo hicieron. Si logran revertir la negociación nacional será digno de aplaudirse, pero si no, la fauna tricolor habrá demostrado al respetable que no son tan agachones como se pensaba.


No es poca cosa que lumbreras del tamaño de Enrique Doger, Blanca Alcalá, Javier López Zavala, Fernando Morales, Juan Carlos Lastiri y hasta el mismo Ranulfo Márquez, aún con sus notables diferencias, coincidan en que Elba Esther Gordillo y Rafael Moreno Valle los están timando al agenciarle una posición al Senado al Panal cuando, siendo honestos, ese partido no merece más de una candidatura a diputado, y dos ya es un abuso.


Los priistas (no poco tontos dijera mi abuela) descubrieron que si no se ponen de acuerdo en el reclamo, La Gordillo corre la suerte de quedarse no solo con la segunda fórmula sino también con la primera impulsando a Enrique Agüera como priista y a Guillermo Aréchiga como aliancista, lo que sería una auténtica desgracia para el resto del pelotón.


A Enrique Agüera como quiera los priistas lo toleran en el grupo, sabiendo que puede quitarse la chaqueta elbista ya siendo senador, como se quitó la de Doger y la de Marín, pero de Aréchiga tienen muy en cuenta que no lo hará bajo ninguna circunstancia por deberle lealtad ciega a La Gordillo, además de que si logra agenciarle la candidatura al Senado tendrá pase directo y de cortesía para la gubernatura sin ninguna labor política.


El recientemente grupo posrevolucionario creado en Puebla al fragor de la negociación PRI-Panal: TUCA (Todos Unidos Contra Aréchiga), creo yo, toma como pretexto a Aréchiga para anular en primera instancia la posibilidad de que Elba Esther se chupe las dos fórmulas, a la vez de vetarlo.


Está demostrado que siempre será más difícil pelearle a La Gordillo la gubernatura siendo candidato uno de sus hijos que a uno del gobernador. Y eso, es lo que no quieren volver a repetir ni Blanca ni Doger ni Fernando ni Zavala ni ningún otro priista con anhelos de mandatario en lo futuro. Digamos que se están curando en salud, y hacen bien.


Debe ser frustrante que todos los grupos políticos del tricolor, dígase bartlistas, melquiadistas, marinistas, dogeristas y blanquistas se queden cantando en la elección presidencial su canción más triste porque La Gordillo les ganó el mandado. Y será igualmente terrible que cualquiera de ellos le sirva de Ichneumon a Aréchiga para incubarlo en 2012 como aquellos insectos que ponen sus huevecillos en un huésped que los alumbre; y aunque suene así de asqueroso, no será distinta la labor del priista que  lo lleve de fórmula aún siendo Agüera.

 

Criticable o no, los yunquistas prefirieron perder posiciones en el gobierno estatal a perder el partido, habrá qué ver hasta dónde son capaces de llegar los priistas (siendo del grupo que sean) para no perder las dos fórmulas al Senado, su influencia política y hasta los chones.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas