Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

25/04/2012

 

Los enemigos de hoy no serán los aliados del futuro


Por dónde se le busque el resultado es el mismo. Raspados, magullados o en muletas Manuel Bartlett, Blanca Alcalá y Javier Lozano llegarán a la Cámara de Senadores victoriosos o derrotados. Y ya ahí, los dos primeros, júrelo que se cobrarán todas y cada una de las facturas que tengan pendientes tanto en lo emocional como en lo político con este gobierno; y su actitud, se justificará.


He oído en el caso particular de Blanca que no será lo mismo su arribo a dicho recinto en plan ganador que en plan perdedor. Cierto. No es lo mismo que lo mesmo, decía uno de mis profesores.Sin embargo no existe ninguna certeza de que no buscará la gubernatura llegado el momento por sentirse derrotada si así fuera, cosa que habría que proyectar con cierta mesura tomando en cuenta tres factores de alta significancia: la pésima campaña de Lozano, la situación de Josefina y la marca (PAN).


Si la suerte de Enrique Peña Nieto no le juega una mala pasada será presidente de la república y si eso ocurre la iconografía política del país y del estado cambiará sustancialmente.Festinar que su derrota la margina de futuras competencias de gobierno suena iluso. ¿Y si para entonces la ven como heroína o víctima? ¿Y si llegado el momento lo que el presidente necesita es un verdadero némesis del morenovallismo?


Los proyectistas no lo saben pero los políticos sí. La política es de circunstancias; no es estática ni estacionaria ni rígida y lo que hoy es puede no serlo mañana; la práctica de la política se ajusta a los tiempos y necesidades del gobernante en turno y no al revés. Cuente los casos de políticos perdedores que compiten por gubernaturas y no le alcanzarán los dedos de la mano para enumerarlos; aquí nomás en Tlaxcala hay uno. Por eso creo que comprar la idea de que no es lo mismo llegar al Senado ganando que perdiendo es mala compra.

 

Sea cual sea el desenlace de la elección venidera el gobierno estatal tendrá en el futuro inmediato cuando menos dos enemigos emocionales y declarados, como ningún otro gobernador los ha tenido, en la Cámara de Senadores.¿Qué postura asumirán cuando el futuro los alcance? Lo imagino.Lo que no puedo imaginar es cómo se pondría el asunto si muchos de los legisladores priistas, panistas o de izquierda sentenciados como perdedores llegaran a curules federales por un eventual y caprichoso accidente de la política este primero de julio. ¿Usted sí?

 



 
 

 

 
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