Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

25/05/2011

 

La dicha de informar, sin perder la objetividad


El Yunque se graduó en ocho columnas. Sorprendente, antes, con acercarse a la página 14 se daba por bien servido, ser vecino de la sección de espectáculos y de ciencia y tecnología era su condena. La televisión como la radio igual lo consideraba el último de sus recursos no habiendo con qué rellenar la escaleta noticiosa y, eso, allá por El puente Guadalupe-Reyes cuando la información es escasa y la obligación apremia.


El retrato hablado del Yunque, a través de las letras de Álvaro Delgado, le describía facciones similares al Reichstag, una especie de parlamento nazi enquistado en el PAN. Su denominación de sociedad secreta entrelazaba su mano con la de los masones y rosacruces. Ser yunquista, a los ojos de la prensa, era ser cobarde, un bicho oculto y escurridizo, una mezcla extraña de nerd católico con genes del averno.


Más de la noche a la mañana sus pupilos: Mondragón, Rivera, Anatere y Fraile, fueron objeto, como Los Cuatro Fantásticos, de una sobreexposición mediática de rayos interestelares que los convirtió de seres de la oscuridad en héroes sin antifaz con los poderes suficientes para salvar a Puebla de alguien más reacio que ellos, El doctor Doom. Y así como un clavo saca a otro clavo, quién niega que para cabrón, cabrón y medio.


No sé ustedes, pero yo vi a una prensa poblana satisfecha, feliz, disfrutando la goliza que el yunquismo le propinó al gobernador Rafael Moreno Valle (21 a 3) en la consecución de consejerías panistas del fin de semana. Y refiero la prensa escrita desde El Sol de Puebla hasta Puebla sin Fronteras dándole con generosidad al Yunque las ocho columnas; y desde López Díaz, hasta Clase política iniciando sus emisiones por el mismo lado, destacando la extraordinaria victoria de la extrema derecha sobre el mandatario, no es exageración, pero casi con los mismos honores con que Alejandro Magno venció a Darío en La llanura de Issos, que no es poco.


Si es fijado o fanático del pronóstico, o de menos analista, llegará irremediablemente a la conclusión que en un evento casual y adverso a los intereses del gobernador, algo incluso menor a lo ocurrido a Mario Marín con Lydia Cacho, no tenga la menor duda que la prensa local se arreciará a destacar su desgracia con el único afán de cobrarse unas de cal por otras de arena. Ya se vio pues. Se pulsó, se evidenció en algo tan insignificante como la victoria parcial del Yunque. La desgracia del Ejecutivo fue su alegría. Su felicidad. ¿O qué? ¿Me equivoco?


El análisis mediático, cuya proyección se deriva de la rama del derecho: Comportamiento preestablece comportamiento –de la prensa local-, debió haber estado sin excusas ni pretextos en el escritorio de Fernando Manzanilla y de Moreno Valle, desde las primeras horas de ayer, en el supuesto de que Norberto Tapia es todo un profesional, como se supone lo es, además de previsor de riesgos en materia de comunicación gubernamental y política.


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A propósito de nazis, decía Goebbels que una mentira repetida mil veces termina por convertirse en verdad, sin embargo, a Eduardo Rivera le falta endilgarle a Blanca Alcalá otras 999 veces ese manejo poco escrupuloso de los 2 mil millones de pesos del erario municipal para que podamos empezar a creerle.


¡A quién quiere engañar el presidente! El cálculo fue erróneo, su sanedrín le falló. Si hubiese empezado por dos o tres millones la cosa cambia, sencillo, porque al exorbitar la suma exorbita la realidad, la distorsiona de tal forma que ni él, seguramente, terminará por creerla, menos nosotros. Lo de Blanca es político, se entiende, no se cree. Una calle y un escándalo en cien días, nada mal para un gobierno municipal como el suyo.


Que el priismo participe en la embestida a la exalcaldesa de Puebla no me queda claro, lo que no quiere decir que no otorgue felicidad a más de uno que anhela ser candidato a senador de la república.

 

Autoría intelectual

 

***Me cuentan que pese al revés del fin de semana, el pronóstico del morenovallismo sigue siendo alentador, que el 21-3 estaba fríamente calculado y que terminarán por ganar la mayoría de consejeros estatales del PAN para después implantar un nuevo orden de partido, plazca o no al Yunque, a su Anatere y a su Paco. **Me aseguran que Raúl Castillo no es el encargado de infiltrar al PRD a nombre del gobierno estatal que él no hace esas cosas ni las volvería a hacer. Es broma, que no es él. Servido, hermano.

 

 

 

 



 
 

 

 
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