Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

25/07/2011

 

¡Los partidos y el gobierno deciden y la gente que se joda!


En la tan aflojada y estirada propuesta de Reforma Política vuelve a demostrarse que los tiempos del gobernante y los partidos políticos no son los tiempos de los ciudadanos ni del estado de Puebla. Los primeros, parecieran llevar prisa en obtener un suculento trozo de carne, mientras que los segundos acostumbrados a ese tipo de espectáculos, testifican cómo retraen los colmillos unos y otros.


Si la mesura cupiera entre los hambrientos, pospondrían la iniciativa de Reforma para el tercer y último periodo ordinario de sesiones del Congreso o, bien, para un periodo extraordinario donde se revisara a fondo lo qué se quiere reformar y cómo puede ofrecer mayores beneficios colectivos, sin embargo, cuando el hambre castiga con rigor las entrañas de los políticos, no existe cabida para el razonamiento.


¿Quién teniendo apetito feroz puede razonar? Nadie. El hambre además de ser una necesidad fisiológica es una tragedia que, si bien todavía siguen sufriendo los seres humanos sobre todo de África, no deberían sufrir los partidos políticos ni gobernantes como Rafael Moreno Valle por cierta lógica: Si la Reforma se pospone y se revisa, ninguno de ellos muere. Tranquilos.


Hace unos días “alguien” organizó un foro de consulta a propósito de la Reforma. No le hicieron ni publicidad ni difusión. Transcurrió como se quería: En el anonimato, digamos que se trató de un show de secrecía más que de un auténtico venero de ideas. ¿Los lectores supieron del foro ciudadano? Yo, como muchos, tampoco.


Las mordidas de hoy están centradas en los votos que necesita Moreno Valle para aprobar su Reforma: 28 sufragios, de menos, cuando tendrían que estarlas en el referéndum o plebiscito que recogiera la voluntad expresa y numérica de los ciudadanos. Pero no, aquí no es así, ¡aquí los partidos y el gobierno deciden y la gente que se joda!


¡Qué si el periodo de 22 meses o 4 años y medio del próximo gobernador! ¡Qué si la redistritación! ¡Qué si el empalme de elecciones locales y federales! ¡Qué si los debates entre candidatos son un retroceso o un avance democrático! Son los partidos y el gobierno los que deciden en privado estos y toda clase de temas de orden público, cuando deberían hacerlo a la vista de todos y sin temor.


Iba yo a decir que no lo hacen, porque si lo hicieran mostrarían a los ciudadanos sus miserias y cochupos individuales, mejor, quedémonos con la idea de que si los diputados locales, digamos como Víctor Hugo Islas Hernández y la fracción panista, fueran a su última sesión del segundo periodo ordinario de sesiones con el estómago lleno, otro gallo nos cantara en los temas de comprensión y beneficio colectivo de La chuleta llamada Reforma.


No faltará quien señale que si la iniciativa morenovallista se pospone habrá perdido el gobernador. No lo creo, si eso llegase a ocurrir, será una gran muestra de tolerancia y madurez de su parte. Yo, igual que algunos, pienso que al final de la jornada Moreno Valle será el mandatario que más se distinga en la historia política de Puebla. Si es para bien o mal, es otro cantar.

 

Lo mismo los partidos políticos. El hambre es dura, se sabe, pero la reputación no es un artículo que se compre en el changarro de la esquina. Y los nombres de los legisladores paleros, no tenga duda que quedarán grabados en los anales históricos de esta Legislatura para vergüenza o desvergüenza de futuras generaciones. Qué no. ¡Prudencia, señores! ¡Dignidad!

 



 
 

 

 
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