Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

25/10/2010

¿Falta de comunicación o impaciencia y nerviosismo?


La camaradería en el equipo de Rafael Moreno Valle pasa por un mal momento, digamos que el amor de estudiante no fue el mismo amor que el del profesionista; en campaña, la mayoría de sus integrantes se juró amor eterno y amistad inquebrantable en caso de ganar la gubernatura, lucharon espalda con espalda y codo con codo, pero hoy que la victoria es suya, la insidia y la cizaña se han convertido en armas punzocortantes para herir al “amigo” o al “colega” que sueña con un puesto ganado a pulso.


El filósofo español Fernando Savater endilgaría tal comportamiento a la débil condición humana, lo cual suena poco convincente en suelo mexicano, porque sea un asunto de ética o de moral en el agreste terreno de los hechos, los chingadazos justifican los medios para desbarrancar del afecto de Moreno Valle a aquellos que se la rifaron con él, si de ocupar cargos preponderantes se trata.


Hace poco, Néstor Gordillo y Eukid Castañón estuvieron a nada de agarrarse a chingadazos por incompatibilidad de criterios y justicias revolucionarias de escasa valía, antes Mario Rincón hubo de pasar un trago similar con el mismo Castañón por fricciones y desentendidos, las mentadas de madre reinaron en el edificio de la transición y los puños se tensaron, lo mismo que las venas, ganosos de herir y lastimar.


En definitiva, el afecto de antes no es el de ahora; la explicación es simple, todos y cada uno de ellos cree merecer el puesto más decoroso e importante, pero más que eso, merecer respeto mutuo de los pares que como coloquialmente se dice se rompieron el alma –o la madre- para que el Perseo de Compromiso por Puebla venciera a la Medusa de Nativitas el 4 de julio.


Castañón, Gordillo y Rincón son tres de los cinco ejemplos que podemos mencionar, los otros los reservaremos para el futuro, no obstante no dejan de ser casos que reflejan el estado psicótico, de nerviosismo e impaciencia que impera entre los morenovallistas leales y fieros que libraron la batalla al pie del cañón y en sus respectivas trincheras con el sueño y esperanza de verse recompensados con un buen puesto de gabinete.


Nadie debería ser más, aunque tampoco nadie debería ser menos en las huestes del morenovallismo y quizá sea por eso la necesidad y urgencia de que su jefe político, Moreno Valle, hable y platique con ellos para apaciguar su ánimo e incertidumbre de saber la clase de futuro qué les espera tras lomita.


Creerse unos más que los otros no debería ser la conducta de los pares escuderos que levantaron la espada para defender a su jefe a costa de su vida política, y sin embargo lo es, unos se sienten más que otros; tampoco mentarse la madre de a ficción, especulación ni fantasía, tipo Julio Verne, y sin embargo se la mientan; aquí el asunto no implica señalar la úlcera que comienza a afectar la salud del equipo del gobernador electo, sino de instar a un remedio, aunque sea casero, que cure las heridas provocadas por el egoísmo o falta de madurez para digerir el poder.


Sería cosa de preguntárselo, pero me parece que Moreno Valle sabe perfectamente quién es quién en su equipo político y de colaboradores, y las cualidades de cada uno de ellos para embonarlas de manera justa siendo gobierno.


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La sangre en el PRD está a punto de llegar al río; Miguel Ángel de la Rosa Esparza, líder estatal del partido, en concordancia con Luis Miguel Barbosa planea encarcelar a 18 perredistas que estuvieron en desacuerdo con la alianza de su partido y el PAN en las elecciones pasadas, digamos que por pensar diferente a él y por no flexibilizar su autenticidad de izquierda.


Mala idea, si así fuese, porque sentaría un precedente de intolerancia, prepotencia y antidemocracia en un PRD que si bien ganó la gubernatura en alianza con PAN, Panal y Convergencia, corre el riesgo de acrecentar enconos en un  partido de por sí violento y disperso entre sus corrientes políticas.


Tres de esos 18 perredistas que podrían ser quemados en la hoguera de la Santa Inquisición son: Irma Ramos Galindo, Armando Méndez y Salvador Rojas, su libertad pende de un hilo delgado y débil con riesgo de romperse una vez que el PRD, Luis Miguel Barbosa, Miguel Ángel de la Rosa y Jesús Ortega sean gobierno estatal, es decir, en febrero próximo.

 

Autoría intelectual


***Es definitivo, Javier López Zavala emigra de la contienda por la dirigencia estatal del PRI. **El nuevo delegado tricolor trae la consigna de entronizar a Alberto Jiménez Merino en el liderazgo estatal priista, como hace meses lo dedujimos.

 



 
 

 

 
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