Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

26/09/2011

 

Guillotinazo fallido a Marín, una historia de terror y suspenso


Panistas y priistas comparten entre asombro, risas y morbo que Felipe Calderón haya pedido la cabeza de Mario Marín a Rafael Moreno Valle, pero por resistencia del gobernador no hubiese sido concedida. Supongamos que fue así y que el hecho va más allá de un simple rumor, ¿por qué el desacato?, ¿por qué no obedecer la instrucción del presidente de la república?


Sencillo, porque Calderón le pidió no le exigió llevar a la guillotina a Marín y mientras no exija tajantemente que se le corte la cabeza Moreno Valle no lo hará. Entre otras razones, podríamos citar que Calderón no es el jefe político del mandatario, lo es Elba Esther Gordillo, y también que las pretensiones calderonistas de conservar la presidencia del país no son las pretensiones ni de La Gordillo ni del poblano.


Hete aquí el meollo, el interés de Calderón termina donde inicia el de Elba Esther, y el de La Gordillo inicia justamente con los proyectos de Enrique Peña Nieto y Marcelo Ebrard, no con los de Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota ni con los de Santiago Creel. Llevar a Marín a La guillotina, sí, ¿pero a interés de quién?, ¿a conveniencia y beneficio de quién?


Pretender bajar a Peña Nieto en las preferencias electorales a costa del desprestigio de Marín para subir a un panista no es un intercambio mercantil que beneficie en este instante a La Gordillo; por el contrario, la haría quedar mal parada frente al mexiquense cuando su relación con él es espléndida.


Ahí, justamente, es donde se robustece la suposición de que una buena parte del crecimiento de Ernesto Cordero pudo ser estimada por Calderón en El guillotinazo fallido que Moreno Valle propinaría a Marín en Puebla; tal vez por eso, si se recuerda, Cordero inició su pre apostolado presidencial atacando al oaxaqueño Ulises Ruiz y a Marín, a propósito de sus estridentes reputaciones.


Panistas como Mario Riestra, no lo dicen públicamente, pero consideran que El guillotinazo fallido de Marín puede ocasionar serios diferendos entre Moreno Valle y Calderón, si el presidente vuelve, más que a pedir, a exigir que ruede la cabeza del exgobernador y éste se resiste a hacerlo por instrucciones de La maestra.


Por si las recochinas dudas, el sábado reciente sostuvieron reuniones de análisis y planes futuristas Marín y sus principales lugartenientes (Juan Carlos Lastiri, José Luis Márquez y Valentín Menéses) para afinar la contraofensiva en caso de que Moreno Valle, débil de carnes como todo ser humano, cediera a la presión del presidente de la república.


De momento, Ernesto Cordero pareciera haber cambiado la ácida ruta discursiva con que inició su precampaña por otra más propositiva orientada, únicamente, a la militancia panista, lo que no quiere decir que haya renunciado a sus ataques al priismo de Humberto Moreira, Ulises Ruíz y de Marín, si de algo le sirven. Lo que no debemos pasar por alto, es que a Cordero debió calarle (y profundo), la resistencia del mandatario poblano para no proceder contra El precioso; ya se verá, si se la guarda y tiene manera de cobrársela.

 

Valiente la postura de Moreno Valle, cojonuda dirían los españoles; la diosa fortuna, está del lado del Precioso (nos guste o enfade) para no ser llevado a cuentas, la pregunta es: ¿Cuándo comenzará su calvario? Tal vez nunca, lo mismo que ocurrió con Echeverría, Salinas de Gortari, Fox y Marthita. Su peor detractor, el tiempo lo transformó en su mejor defensor.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas