Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

26/10/2011

 

¡Olé torero! ¡La cosa está cabrona!


Todo cambio debe ser para mejorar, indiscutiblemente, y si como se afirma David Villanueva Lomelí cubrirá la vacante Víctor Manuel Hernández Quintana en el Órgano de Fiscalización Superior, la mejora será sustancial y kilométrica tanto en presencia como en capacidad, talento, ética y moral. ¡Qué no!


Conocí a David no hace mucho, cuatro años si acaso; se me hizo buena persona. Buen hijo, buen padre, buen esposo, buen académico, buen escritor y buen funcionario de la Conaliteg. Y lo mejor, me pareció un hombre honesto y derecho. Supongo que esas y otras cualidades habrán visto en él quién o quiénes negocian su pase internacional del DF a Puebla.


Si logran traerlo será un Vuelacercas como dicen los cronistas del beisbol en el Clásico de otoño, porque gente de esa categoría necesita la administración pública; gente honesta y derecha que sienta a Puebla en la piel y se preocupe por ella.


No soy competencia para los brujos, pero cuando menos nueve docenas de felicitaciones le habrán timbrado el celular desde que su pólvora se prendió en el OFS. Por eso mismo, si por alguna extrañeza del destino me preguntara (que además no tiene por qué hacerlo) como suelen decir hoy en día los políticos: ¿Cómo ves la cosa?, trataría de ser sincero con él. ¡La cosa está cabrona!


Y es que se dicen tantas cosas del Ejecutivo como del Legislativo, de cabrón no los bajan (bueno al primero), sin embargo, no es algo que no se haya dicho de otros mandatarios y de otros poderes. Ahí tenemos a Mariano Piña Olaya: ¡fue un cabrón!, pero lo mismo se dice de Manuel Bartlett, Melquiades Morales y de Mario Marín, ¿por qué entonces no tendría que decirse lo mismo de Rafael Moreno Valle? Y no sé si sea maldición o tradición, pero es un adjetivo que no se quita con cloro.


Siendo francos, la percepción del mandatario depende de cómo le esté yendo al invitado en la fiesta sexenal; así como hay quien cita que esto es un holocausto al estilo Hitler, no faltará quien lo compare con El osito Bimbo: todo ternura. Es evidente pues que el cristal con el que se mira al gobernador no es el mismo. ¡Mil disculpas! Retomemos el tema, decíamos que El vuelacercas revestirá al OFS si David Villanueva es fichado como auditor general y, por supuesto, para la administración pública. Yo, como mis raíces: Hasta no ver no creer.


Ser yerno de Melquiades Morales fue suerte de David o cosa del destino, ¿no lo sabemos? Pero es un lujo que creo que lo vale, al estilo Palacio. ¿Habría que preguntar a Melquiades si piensa lo mismo? Ponderarlo por ese lado resulta tan poco sesudo como poco imaginativo; joder por ahí es de gañanes. Él, es dueño de su propia estrella y de su historia. No es el caso, a propósito de suerte, pero en el apellido Lomelí lleva la casta torera de Alfredo y Alfonso, diestros de la fiesta grande, aunque esa, diría la Nana Goya, es otra historia.

 

PD. Que sus parientes Lomelines le enseñen (cuando menos) chicuelinas y gaoneras que buena falta le harán, son mis mejores deseos.

 



 
 

 

 
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