Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

26/11/2010

Qué hacemos, Cesar, con la publicidad de los brasieres y pantaletas


Antes de venir a Puebla el dirigente nacional del PAN Cesar Nava debió someterse a uno de esos masajes orientales que se realizan con las yemas de los dedos, esencias aromáticas y aceites naturales que a decir de los que saben hacen olvidar presiones y tensiones, preocupaciones y estrés, dolencias de cabeza y recuerdos anegados.


Y es que venir a Puebla a recomendar transparencias moralinas en el ejercicio del poder a Rafael Moreno Valle y el cadalso, a secas y a la brava, para  Mario Marín no debe ser cosa fácil cuando Navalú –como lo moteó CalixtoAlbarrán de El Universal- está empantanado y balbuceante en demostrar la adquisición de su departamento de 7 millones de pesos en Polanco, pero valuado en 21 millones como se lo documentó la Inmobiliaria Brom y la Asociación Nacional de Promotores Inmobiliarios.


Las sobaditas en los hombros y en el cuello son efectivas. Ya se vio. Lo mismo que la presión en las costillas y en los chamorrines. Pudo verse. Nava vino relajado. Está visto. Sería formidable acceder a un masajista de ese calibre, capaz de propiciar el olvido de un pelado, como Nava, que fue motivo de escándalo y ridiculez en cadena nacional. ¿Cobrará caro?


Cuánta razón tuvo aquel que dijo que el poder desgasta. Pero para eso están los masajistas orientales; a los grandes males grandes remedios. Nava vino a Puebla no en su mejor momento, no en la cúspide de su carrera; más bien vino de reversa –mami- y en veloz picada por todo lo que 2010 le amontonó en la recta final: su incumplimiento de palabra para evitar las alianzas –que le costó el puesto a Gómez Mont y la vergüenza a Peña Nieto-, la bronca interna entre panistas ortodoxos y radicales, el pleito de pandillas en el relevo de su cargo en el CEN y pá acabarla de amolar su nido de amor en Polanco.


Las tronaditas de dedos de pies y manos y los pellizcos en los glúteos embadurnados de aceite vegetal son formidables, Y vaya que si no. Después del masajito, Nava quiere un gobierno poblano diferente al de los cochinos priistas, tal y como lo demostró el gobernador de Jalisco Emilio González con su donativo de 30 millones de pesos al arzobispado de Guadalajara; uno, pues, que supere la cifra en las arcas de la iglesia católica local nomás pa´que se vea de qué lado masca la iguana.


¡Cuentas claras y el chocolate espeso!, clamó Nava ora que vino. Como su departamento, claro. ¡Crucifiquen a Marín, si algo debe; no lo enjuicien!, dijo quedito y como avergonzado. Como a Cristo, nomás por citar. ¡Y humildad, mucha humildad!! Como Martha Sahagún, por poner un ejemplo.


Si en Nava surtió efecto el masaje de esencias y aceites, sería bueno probar.

 

Dos dudas me asaltan. Qué hacemos con los condones, ¿los inflamos o los usamos? Y qué hacemos con los espectaculares de brasieres, pantimedias y pantaletas, ¿los prohibimos o los disfrutamos? Digo.

 



 
 

 

 
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