Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

29/06/2011

 

Tonto tonto, pero no tanto


Ardelio Vargas ya se quiere ir y lo volvió a demostrar, no existe manera de explicar cómo un secretario de Seguridad Pública puede disparar tantas tonterías en un parpadear de ojos, ¿o sí? Fuentes cercanas a Rafael Moreno Valle, filtraron hace un par de meses que Ardelio había puesto su renuncia con un dejo de fastidio en el escritorio del mandatario. Solo que no se la aceptó. No porque no pudiera prescindir de sus servicios, sino por el mensaje implícito que daría a la opinión pública un relevo prematuro en el área más delicada del gobierno.


Y en eso tuvo razón, la seguridad pública y la Guerra contra el Narcotráfico, son temas que se cocinan hoy en día muy aparte de la agenda social y financiera. Por encima de las finanzas, está la seguridad; primero que la obra pública, se encuentra la seguridad; antes que el empleo, la seguridad; y, para colmo de males así suene a desgracia, primero va la seguridad y luego la educación. De ese tamaño está la cosa en un país angustiado por el duelo a muerte que sostiene el gobierno y los cárteles de la droga con 40 mil muertos de saldo, a la fecha.


El mensaje siciliano de la violenta represión del domingo contra los comerciantes de La fayuca, siendo mal pensado, pudo no haber sido para los comerciantes, ellos solo fueron el vehículo; el mensaje, pudo haber tenido de destinatario a aquel que no le acepta la renuncia a Ardelio, cuando igual que Javier Sicilia ¡Ya está hasta la madre! Hasta la madre, según se sabe, de intrigas, ataques y menoscabos de algunos integrantes del llamado Gabinete de Nueva Generación.


¿De quienes? Eso tendría que decirlo Ardelio. Pensar que el secretario de Seguridad comete estupideces intencionadas no es descabellado, si se procesa a manera de análisis su ejercicio recurrente de la violencia, la mala gana con que desempeña sus funciones y el fastidio del que hablamos. Tal vez sea tonto tonto, dijera La India María, pero no tanto; su currículum lo certifica como un profesional en la materia y habría que creerlo.


El espejo falso, es una forma añeja de hacer creer a la gente que se es tonto o inepto. El maestro de la sospecha Friedrich Nietzsche en su obra Humano Demasiado Humano, refiere que hay veces que en la vida se debe presentar una cara al mundo diferente a lo que en realidad se es. Ernesto Cordero, por ejemplo, escandalizó a México con expresiones tontas de salario, economía  y empleo cuyas intensiones  de fondo fueron posicionarlo a cualquier costo. ¿O usted en verdad se la traga que es estúpido igual que Mr Bean?


Ardelio ha cometido tantas sandeces en el poco tiempo que lleva al frente de la Secretaría de Seguridad Pública que francamente resulta sospechoso: la 46, Finanzas, Palmarito, Simitrio y La fayuca. Solo Pablo Rodríguez Regordosa en Desarrollo Económico podría pelearle la presea de la torpeza entre los que forman el gabinete, con la diferencia de que a Pablo, por la naturalidad con que le sale lo torpe, habría que creerle y a Ardelio, por lo malintencionada que es su área, yo diría que no.


Quiso irse y no lo dejaron. Quiso renunciar y no se la aceptaron. ¿Qué trama Ardelio? Supongo que hacer lo necesario para que Rafael Moreno Valle entienda, por las malas, que ya quiere sumarse a la campaña de Enrique Peña Nieto. Y es que cada día que pierde aquí en Puebla inmerso en intrigas y ataques de fuego amigo, lo pierde en el proyecto presidencial del Estado de México.


¿Cuántas represiones violentas y cuántos deterioros a la imagen institucional del gobierno poblano estará dispuesto a cometer el secretario de Seguridad con tal de que lo suelten? Si la cosa va por ahí, supongo que el número no importa. Reprimir a Los fayuqueros en domingo, con clientes mujeres, jóvenes y niños, resulta demasiada tontera para no ser intencionada. ¿O no?

 



 
 

 

 
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