Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

30/03/2011

 

Manzanilla y Moreno Valle destruyen a sus enemigos convirtiéndolos en amigos


El diferendo surgido entre el secretario general de gobierno Fernando Manzanilla Prieto y el alcalde de San Martín Texmelucan Carlos Sánchez Romero tiene de fondo más cosas por explicar que un simple malentendido como lo dijo éste último a través de un boletín de prensa.


Y es que si bien Manzanilla tuvo desafortunadas expresiones hacia el alcalde priista, también fue evidente que Manzanilla corrigió en el momento justo para mostrarnos no su lado humano ni su lado bueno -por admitir errores- sino la capacidad intelectual y rapidez con que sabe actuar en la desactivación de factores nocivos al estado. Que no es poca cosa.


¿Cuántos hombres de estado sabedores de sus traspiés reinciden en la metedura de pata nomás por demostrar que no se equivocan? Y también, claro está, por ser necios. ¿Cuántos? Muchos. Entre los grandes cuéntese a Vicente Fox y Felipe Calderón. Y entre los chicos a Pablo Rodríguez Regordosa y Ardelio Vargas. Dice Robert Greene que para ser tratado como rey se debe actuar como tal. Y si bien, Manzanilla no es un rey, por supuesto que quiere que lo traten como jefe de gabinete.


Mucho debió costar al hombre de Gobernación y al mismo Rafael Moreno Valle consensuar complicidades de beneficio mutuo con diputados y presidentes municipales ajenos a la coalición Compromiso por Puebla como para desvanecerlas por asuntos menores y de poca valía.


Manzanilla sabe el rol que juega en el entramado del poder estatal. Sabe la relación que debe establecer y fomentar más que con los alcaldes emanados de Compromiso por Puebla con los filiales al Partido Revolucionario Institucional. Sabe de su posición en la columna vertebral del gobierno. Y si con los suyos entiende que debe estar bien con los otros sabe que debe estar mejor.


Una diferencia evidente entre éste gobierno de alternancia y los anteriores puede observarse en el Congreso del Estado, donde si bien los legisladores de Compromiso por Puebla son extraordinarios aliados del Ejecutivo, pareciera que los del PRI, Verde y Partido del Trabajo son mejores. ¿Habíamos visto eso antes? Que yo recuerde nunca.


Lo mismo ocurre con las alcaldías, la diferencia que a fuerza de repetirse se ha vuelto una constante es la disposición de Moreno Valle para impulsar programas y proyectos de beneficio común con gobiernos municipales distintos a Compromiso por Puebla, siendo que Mario Marín, igual que los anteriores mandatarios estatales, lo que hicieron fue cerrarles la llave de los recursos púbicos, ahogarlos, aniquilarlos y bloquear sus desempeños para que hicieran pésimas administraciones en aras de recobrarlas en elecciones futuras.


Según sus biógrafos, Abraham Lincon decía que para destruir a sus enemigos la fórmula correcta era convertirlos en amigos. No sé ustedes, pero yo veo que Manzanilla y Moreno Valle destruyen a sus enemigos en el Congreso, en los partidos y en las alcaldías convirtiéndolos en amigos. ¿O veo mal?


Para no ir muy lejos, hoy, por ejemplo, sus enemigos del Poder Legislativo votarán como amigos autorizándole nueva deuda al estado.

 



 
 

 

 
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