Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

30/05/2011

 

Las cruzadas de El Yunque y Moreno Valle, un espectáculo donde los dos pierden


La decisión gubernamental de emprender una cruzada sanguinolenta contra El yunque para disputar, a punta de madrazos, quién se apodera de las siglas sagradas del PAN como si el instituto fuera Jerusalén, muera quien muera, cueste lo que cueste, me parece un exceso, igual que lo fueron Las cruzadas. ¿Por qué? Porque al final de la madriza, ninguno de los dos adversarios se quedará por completo con el control del partido.


Decía Julio Cesar que ganar la batalla al costo de alienar a posibles aliados o de crear enemigos obstinados nunca será sensato y, aunque eso todavía no ocurre, muy probablemente acontecerá a futuro; trataré de explicar un par de razones nada complejas: Porque aún perdiendo El yunque, el número mayoritario de consejerías del interior del estado, seguirá amurallándose, atrincherándose pues en Puebla capital. Y porque aún ganando el gobernador Rafael Moreno Valle, los yunquistas siempre estarán dispuestos, como las mujeres despechadas, a perjudicarlo de una u otra manera en la protección de sus intereses.


Subestimar a Los doce apóstoles del Yunque y a sus aliados Ana Teresa Aranda, Humberto Aguilar Coronado y Francisco Fraile, limitándose solo a la frialdad del número mayoritario de consejeros en un consejo político, me parece un mal cálculo, no por otra cosa sino porque los panistas ya mencionados, cuentan con la experiencia necesaria para reventar asambleas y consejos políticos internos que le sean perjudiciales a sus grupos o a su partido.


Las reglas de juego del PRI y PAN son distintas, en nada se parecen, mientras en el primer partido político lo rigen las mayorías y el dedazo, en el segundo lo determinan los intereses grupales y las cofradías y, si para agenciarse decisiones partidistas de alta trascendencia con miras a 2012, el gobernador está pensando en recurrir al aplastante voto mayoritario, como ocurre en el PRI, me parece que no está presupuestando los escándalos sociales y mediáticos que pudieran generarle Anatere, Humberto, Paco y El yunque.


¿Qué tuvo que hacer Moreno Valle para que eso no ocurriera? El manual preferido del gobernador: El arte de la guerra, de Sun tzu, refiere que si no se le vence por completo al enemigo no será ventaja, dicho de otra manera, debió haberle ganado al Yunque en el municipio de Puebla para después aniquilarlo y destruirlo, de tal suerte que no representara peligro en su sexenio. Cosa que no ocurrió. El yunque sigue vivo y con trinchera.


Cambiar de estrategia gubernamental a estas alturas no sería sensato, ya es tarde. La suya es una Guerra Santa, donde nadie gana del todo y, sí, todos pierden, igual que en Las cruzadas; donde quién presuntamente se levante con la victoria no lo hará por mucho tiempo, porque los vencidos, Anatere, Yunque y compañía, nunca se darán por muertos ni renunciarán a perder su instituto.


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El citado enfrentamiento colocó entre la espada y la pared a los presidentes municipales emanados del PAN, pues mientras Juan Carlos Mondragón, Anatere y Fraile, se han dado a la tarea de pedir el voto crítico y ético de los asambleístas, los operadores morenovallistas, Roberto Grajales y Ángel Alonso Díaz Caneja, no se han andado por las ramas para exigirlo a nombre del gobernador.


La exigencia de Grajales y Ángel Alonso, a no ser que se tenga la cabeza dura, se entiende que lleva implícita la buena o mala relación que elijan los alcaldes con el mandatario, un asunto nada fácil, si tomamos en cuenta que las participaciones y los programas sociales descienden de las distintas dependencias a los municipios. Los alcaldes han de decidir pues, si la llave se abre o se cierra.

 

Autoría intelectual

 

***El diputado Tony Gali López pudiera ser la carta elegida por el gobernador Rafael Moreno Valle para sustituir a Miguel Ángel de la Rosa Esparza en la dirigencia estatal del PRD; de momento, ha iniciado un interesante recorrido por el interior del estado en compañía de su par Eric Cotoñeto Carmona con el propósito de darse a conocer entre las tribus perredistas. ***La dupla: De la Rosa-Raúl Castillo, ya saca humo en el PRD. Y si saca humo es porque camina, aunque sea como las viejas locomotoras de antaño.

 



 
 

 

 
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