Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

31/08/2011

 

Como tigre siberiano


En la percepción del círculo dorado de la política poblana, y me parece que también de la gente, son pocos los priistas que en realidad pueden ser candidatos a senadores de la república, aunque los que quieran sean muchos. Cuéntelos: Enrique Doger, Blanca Alcalá, Javier López Zavala y Fernando Morales.


Éste último, con sigilo felino, pudo lograr en poco tiempo lo que muchos no en cuantiosos lustros. Se incrustó en el cerco de la probabilidad como tigre siberiano sin que los centinelas lo percataran. Hoy, ya es tarde, ya está ahí, a tiro de piedra para saltar sobre la candidatura, como cazador sobre la presa, igual que sus opuestos.


Quienes se precien de conocer la política, sabrán que las encuestas son un elemento valioso en la toma de decisiones. Pero solo es uno. Hay otros. No olvidar que las candidaturas a senadores como las de gobernador y presidente de la república tal vez se obtengan y ganen a través de métodos demoscópicos, aunque quizá en mayor medida prevalezcan las negociaciones y acuerdos cupulares.


Habrá quién esté y no de acuerdo con la premisa aquí planteada. Y de eso se trata. Sin embargo estoy casi seguro que tanto Doger, como Zavala, Blanca y Fernando así lo entienden y, por eso mismo, dedican un porcentaje grande de su tiempo para hacer política, amarres y negociaciones en el centro del país con quienes creen pueden ayudarlos.


Asegurar que uno de ellos en especial por su linda cara y extraordinarias relaciones tiene la candidatura en la bolsa me parece un engaño. No lo creo. Cualquiera puede ser, aunque en este momento no lo sepamos. Lo de Zavala, Blanca y Doger no resulta sorpresivo, digamos que sus señas beisboleras estaban cantadas y leídas, pero lo de Fernando Morales sorprende en sobremanera y no habría que restarle mérito.


Todos, los cuatro están jugando aquí y, júrelo también, en la ciudad de México. Y así, como ellos saben que hoy por hoy dos pueden entrar en fórmula, también nosotros sabemos que mañana o pasado puede hacerlo solamente uno si Elba Esther Gordillo decide mandar en alianza al Panal con el PRI en las elecciones de 2012. ¿Por qué un espacio? Porque reclamaría uno para Guillermo Aréchiga.


Cada uno a su modo, tal vez no haga lo suficiente pero si lo necesario tanto en Puebla capital como en el interior de la entidad para ser considerado opción de candidatura. Van, vienen. Ponen su mejor perfil en la foto. Hacen sobremesa. Organizan eventos de socialité. Son declarantes y hasta se reúnen en cafés para sellar pactos. Hacen lo que saben hacer: Política.


Y su expresión (fíjese) traduce lo que su razonamiento dice, siendo cualquiera de ellos cuatro: Doger, Alcalá, Zavala y Fernando, compañero del otro, sin duda conformarán una muy buena fórmula, lo que no podrán sostener allá adelante si Aréchiga logra colarse por decisión de La maestra.

 

En la acera opuesta, la del PAN pues, Fernando Manzanilla se ve como un competidor de alto gramaje, pero salvo él, a quién le pongan de compañero tendrá que avanzar una lancha con un solo remo.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas