Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

03/07/2009


No tiene la culpa el indio, sino el que lo hizo compadre


En unos comicios donde tan malo resultó el pinto como el colorado el elector debe por necesidad y circunstancia ser creativo a la hora de decidir en comunión con la urna qué hacer con su voto, si favorecer el voto blanco o simplemente cruzar los dedos para que Dios nos agarre confesados este 5 de julio, si rogarle a la Virgencita de Guadalupe para que nos dé puntería o rezar para que las mentes de los candidatos triunfadores reciban un as de luz divina en los años venideros.


Para ser honestos, no se sabe a qué candidato temerle en mayor proporción, a Leobardo Soto del PRI o a Eduardo Morales Garduño del PAN, a Maricarmen Culebro del albiazul o a Juan Carlos Natale del tricolor, a la priista Blanca Jiménez o a Raymundo Mata de Acción Nacional.


Poca exigencia merece ser medianamente creativo o fantasioso para imaginarse a cualquiera de estos personajes subiendo a la más alta tribuna de la nación con el ímpetu de disertar, proponer, enmendar o debatir temas de singular importancia que demanda la sociedad. Y por consiguiente, sería oneroso descubrir sus habilidades a través de un test psicológico, pues su discurso fue el mejor de los paneles para retratarlos de cuerpo entero. Lo que se ve, no se juzga, dicen los que saben, y lo que se vio no fue nada atractivo a los ojos de los electores que se quedaron con las ganas de presenciar una auténtica campaña de propuestas y futuras directrices legislativas y los intereses del gobierno.


No sería insustancial ni vano ponerse en los zapatos de Felipe Calderón o de Mario Marín para experimentar en carne propia el horror y la angustia de pedirle a Eduardo Morales que defienda o debata con el coeficiente de sus ideas una propuesta suya, una iniciativa propia o encomendarle a Leobardo Soto que diserte a todo pulmón desde San Lázaro por la grandeza de Puebla.


Que me perdone Leobardo, Morales, Culebro y Natale, reprimiendo mis deseos de mencionar a otros, pero creo que sus respectivos partidos debieron preocuparse por enviar a San Lázaro a gentes con menos faltas de ortografía a la ahora de hablar y un poquito más doctos en esa absurda, pero creíble, teoría que da cuenta de la inmortalidad del cangrejo. No digamos gentes más capaces, sino menos peores. Rezan que cada quién tiene lo que merece, pero creo que los electores merecíamos más de lo que nos mandaron los tlatoanis partidistas.   


En un acto de confesión y sinceridad, el presidente del Consejo Local del IFE, Luis Garibi Harper retrató de cuerpo entero la realidad que las dirigencias estatales partidistas se negaron a aceptar en público: todos son muy malitos. Ciertamente, son muy malitos, como dijo don Luis, pero no tiene la culpa el indio sino el que lo hizo compadre, y si la devaluación legislativa llegó a estos extremos, no cabe duda que Catita mi vecina también puede aspirar a ser diputada, todo es cuestión de fe.


Ni modo, ronronean los conformistas, aunque los candidatos sean malitos y piratones, habrá que acudir a las urnas el 5 de julio, y ya estando frente a ella, todos tendremos tiempo y la opción de qué hacer con la boleta una vez que esté en nuestras manos. ****Quién gane o quién pierda el próximo domingo es un asunto que poco me interesa. Más allá de que si el PRI obtiene un carro completo o medio vacío es una banalidad que me permite conciliar el sueño por la noche. Preocupados deberían estar las autoridades estatales y los partidos por incentivar a los votantes a acudir a las urnas, pero si de entrada las mismas autoridades electorales señalan lo precario de la oferta partidista poco interés provoca en la gente la ilusión de cumplir con un deber cívico de escaso valor. Los partidos no obtendrán lo que quisieran, ganarán lo que sus jefes políticos instruyan. Desafortunadamente vivimos en el país donde lo imposible suele convertirse en realidad.

 

****Dicen que en el estilo de agarrar el taco se conoce al que es tragón y el secretario de seguridad pública municipal Andrés Vicente Ruiz Celio restituyó en la jefatura de motociclistas a Alejandro Ramírez Ulloa, “El muñeco”, a sabiendas de la enorme cola que arrastra ligada a un sinfín de corruptelas que más adelante tendremos tiempo de platicar, por lo pronto Los Poncharelos ya filtraron que desde la llegada del muñeco deben dar 200 pesos por turno. ***Desde Puebla, y para el mundo, será lanzado el novedoso programa “Ángel Ciudadano” que tiene por objeto involucrar al ciudadano en temas de denuncia y seguridad; bien por Blanca Alcalá y por el municipio, las personas deben pasar de ser actores pasivos a protagonistas activos en asuntos tan importantes como el de la denuncia.

 



 
 

 

 
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