Por las entrañas del poder


Jesús Ramos


La burbuja marinista como Timbiriche, vuelve a reencontrarse

Una nueva versión de La burbuja marinista comenzó a templarse en Casa Puebla. Son los mismos integrantes de antaño…


…Valentín Menéses…
…Mario Montero…
…Javier García…
…y Javier López Zavala. Todos –aseguran fuentes del poder- animados por el gobernador Mario Marín Torres a restablecer añejas relaciones en aras de vigorizar y reagruparse en la segunda parte del sexenio.


En uno de los tantos discursos políticos dirigidos a los panistas, Ana Teresa Aranda distinguió en el PRI algo de lo que –a decir de ella- carece el PAN. “Los priistas pueden hacerse polvo, pero tienen la virtud que se ponen agua y se convierten en macita. Son políticos que pueden volver a juntarse a pesar de sufrir graves diferencias, cosa que no ocurre en el panismo”.


La razón parece asistir a Ana Tere, pues eso justamente está aconteciendo en el nido tricolor. De la semana pasada a ésta:


-Mario Montero y López Zavala –enriquecen los enterados- se han reunido en par de ocasiones para aterciopelar sus diferencias.
-López Zavala y Valentín Menéses, se sabe, pactaron comunicación permanente y sus encuentros carecen de agenda para llevarse a cabo en todo momento.
-Javier García y López Zavala acordaron jalar para el mismo rumbo en una complicidad que fortalece a ambos. Ya son equipo.
-Y todos, los cuatro pues, coincidieron en la urgencia de apertrecharse en torno al “Jefe”, como suelen llamar al mandatario, para defender el fuerte de la enjundia priista que amenazan con desbordar los adelantados de la sucesión gubernamental.


Cítese…


…Enrique Doger…
…Víctor Hugo Islas…
…y Chucho Morales.


Aquí lo platicamos la semana pasada, después del destape de Jesús Morales Flores. El entusiasmo de los contrarios al marinismo pudiera estar incentivado por las visibles diferencias que hacia fuera exhibe el primer círculo de poder.


Pareciera que Marín Torres hubiera dejado correr los pleitos suscitados en su momento por…


…Montero…
…y Zavala, así como las discrepancias de Javier García con los dos anteriores y la tunda de todos contra todos. No ha faltado quien ha sugerido manotazos del Ejecutivo en la mesa de Casa Aguayo para distender las relaciones, separar a los protagonistas, y bajar los humos. Pero no ha sido necesario porque cualquiera de ellos sabe quién manda en el estado.


Marín siempre supo que las hostilidades terminarían o entrarían en receso cuando él así lo quisiera, de igual forma el ritmo y la velocidad que deberían imprimir Montero y Zavala en lo que a la gobernatura concierne y la sucesión exige. 


Volviendo los ojos al pasado, en el arranque de la administración estatal pudo notarse una burbuja política:


-Compacta.
-Sólida.
-Con inercia.
-Impenetrable.
-Y celosa, decidida a repeler todo fuego: amigo o enemigo, para dar continuidad a este gobierno. Solo que las diferencias de proyecto de largo plazo ocasionó su aparente ruptura y desaparición.


Para muchos se trató de diferencias insuperables. De ofensas imperdonables. De tropiezos incurables. Y de proyectos políticos destinados a caminar por senderos distintos.


Sin embargo pareciera que los hombres fuertes de Marín…


…Zavala…
…Montero…
…Vale…
…y García finalmente entendieron que ir cada quien por separado implica ser presa fácil del antimarinismo. Saben que si una pandilla enemiga los encuentra individualmente caminando por las calles los hace puré. Talco pues. Y no solo eso, el gobernador estaría expuesto a que le faltasen al respeto, como ya lo hizo Chucho Morales y Doger.


Hace una semana Valentín Menéses sostuvo en entrevista que si alguna vez hubo una burbuja marinista, esa se rompió, ya no existe. Y es cierto de aquella burbuja solo quedó el recuerdo y el ejemplo de cómo los grupos políticos acceden al poder y pretenden perpetrarse.


No obstante aquella burbuja, igual que La banda Timbiriche, tienen la capacidad de volver a juntarse para seguirle dando vuelo a la hilacha y música al cuerpo.




 
 

 

 
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