Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

05/10/2009


Marín sin Síndrome de Gorbachov, Zavala será candidato


Para adivinar lo que ocurrirá en enero próximo en el PRI estatal, en lo que concierne a la gubernatura, quizá no sea necesario llegar allá. Adelantar el tiempo es posible si se quiere ver la prospectiva política de Puebla desde la bola de cristal de la realidad y el análisis objetivo. Para entonces, Javier López Zavala será ungido candidato por razones que aquí intentaré exponer.


Primero, porque Beatriz Paredes Rangel no está en la posición de imponer, vetar y menos, aún, recomendar a “equis” o “ye” aspirante a alguna gubernatura de las diez que estarán en juego el año entrante. ¡Atención! Si tuvo que elegir entre continuar como presidenta del PRI o ser coordinadora de la bancada de diputados federales, porque así se lo exigieron, entiéndase que carece del vigor político necesario para asumir decisiones de alta jerarquía.


Segundo, porque en las elecciones del 5 de julio de 2009 para elegir prospectos de primer Ejecutivo en los estados priistas de Nuevo León, Colima, Sonora y Campeche, fueron los gobernadores quienes señalaron con el dedo de la imposición a sus candidatos. Ninguno, sin excepciones, cedió a presiones políticas ejercidas desde el centro.


José Natividad González Parás quiso que fuera Rodrigo Medina el bendecido a pesar de que Betty empujó a Abel Guerra por ser el líder indiscutible de las encuestas,  Silverio Cavazos impuso a Mario Anguiano cuando Betty abogó por Arnoldo Ochoa, Eduardo Bours designó a Alfonso Elías Serrano a contraparte de Betty que impulsó a Ernesto Gándara y Jorge Carlos Hurtado señaló a Fernando Ortega Bernés cuando Betty palmeó como bueno a Alejandro Moreno por tener los niveles más altos de confianza e intención de voto.


Tercero, porque el futuro político de cada entidad atesorada por el PRI recae por entero en el gobernador en turno, no en las figuras paternas de Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes y Francisco Rojas, como algunos necean en hacer creer a sus lectores; la política que desempeña esta terna no es localista, ni regionalista, es nacional y les incumbe lo que haga o deje de hacer la Presidencia de la República. Polemizar, negociar y capitalizar las grandes decisiones del país es lo suyo.


Y cuarto, porque Mario Marín no es un político propenso a contraer el Síndrome de Gorbachov, es decir, a ser factor de cambio para dejar en manos de la militancia y el pueblo la libertad de decidir a quién quieran como candidato del PRI para disputar el gobierno. Platón en los diálogos de La república lo describe en forma clara: el hombre de estado debe asumir decisiones de estado. Marín jugará la elección de 2010 con López Zavala, sea o no el mejor aspirante priista al gobierno del estado, tal y como lo hicieron en las elecciones del 5 de julio de 2009 González Parás, Eduardo Bours, Carlos Hurtado y Silverio Cavazos.


Un dato relevante con origen en el corazón del país, desde las entrañas mismas del poder, revela que de los acuerdos no escritos entre los gobernadores priistas, la dirigencia nacional y “Los personajes factor” del PRI –Manlio, Rojas y Beatriz-, sobresale uno muy importante: “Para regresar a Los pinos en 2012, debe respetarse la influencia de los mandatarios estatales”, y eso harán.


Dicho de otra manera. Betty y “Los personajes factor” no polarizarán ni tensarán su relación con los gobernadores por la unción de candidatos; contrario a otros tiempos, tampoco vetarán ni comprarán pleitos ajenos. Allí está Sonora, Bours se la jugó con Alfonso Elías Serrano y perdió ejerciendo su legítimo derecho de corresponsabilidad, González Parás hizo lo mismo con Rodrigo Medina y a propósito de tantas y tan variadas señales Marín confirmará la suerte de López Zavala para beneplácito de unos y enojo de otros, porque su nombramiento será una decisión de estado.


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Cables de primera línea del CEN del PRI confirmaron que PAN y PRD irán en alianza en las elecciones venideras más por intereses partidarios que por afinidades ideológicas. El motivo resulta simple. El primero, perdió en definitiva el mercado electoral del voto switcher que lo hizo ganar con Vicente Fox y Felipe Calderón y el segundo cayó estrepitosamente desde la lucha encarnizada que sostuvieron Jesús Encinas y Jesús Ortega por la dirigencia nacional.


La suerte de ambos institutos parece estar echada. El PAN de rango da por consumada su derrota en Veracruz, Oaxaca, Durango, Chihuahua, Puebla, Tamaulipas y Sinaloa y tiene sus asegunes en Tlaxcala, Zacatecas y Aguascalientes por el repunte que tuvo el PRI en las elecciones pasadas. Ahora sí que como El chapulín Colorado. “¿Quién podrá ayudarlos? ¡Pos el PRD!, que igualmente anda por la calle de la amargura y también necesita de bastones importantes para no caer.

 

Autoría intelectual

 

***El propósito de Ana Teresa Aranda y Humberto Aguilar Coronado con su rotunda negativa a la alianza PAN-PRD no puede ser más clara ¡Que Moreno Valle se vaya al demonio! Total, no es ni de su familia. **Rubén Hernández, secretario de organización del PRD no pudo ser más claro: “El PRD necesita aliarse al PAN”. Bueno, tanto como una necesidad suena enfermizo, lo que se cree es que les conviene. **Quien fuera Luis Alberto Arriaga para un día decir: ¡Voy por Puebla! Y otro cambiar de parecer para recomponer: ¡Nooo, mejor por San Andrés!

 



 
 

 

 
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