Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

06/01/2010

Salinas mece la cuna en Puebla


La cosa no pudo empezar peor. Apenas despegó el año y los demonios se soltaron para pregonar felices con el tridente por encima de sus hombros que Carlos Salinas de Gortari, pudiese tener interés en el resultado electoral que mantendría en suspenso –no digamos al electorado- a la clase política de Puebla, peor aún, pudiese llevar mano en un desenlace que aunque muchos ignoramos, El orejón de infernales historias y terribles leyendas, bien podría saber desde éste preciso momento.


Fuentes de primerísimo rango, y mando, consignan que entre octubre y diciembre deambuló por calles, avenidas y residencias privadas de Puebla, sin afanes turísticos, Emiliano Salinas Occelli, hijo segundo de don Carlos y su exesposa Cecilia Occelli González, para entrevistarse, por separado, con dos políticos bien conocidos de la farándula poblana.


La serie de encuentros consumados en esos 90 días despierta interés, o debería hacerlo, porque Emiliano Salinas, hizo apariciones muy similares el año pasado en Nuevo León y a mediano plazo las elecciones de aquel estado arrojaron resultados sorprendentes en las urnas, al obtener el triunfo de la gubernatura el peor candidato del PRI, Rodrigo Medina de la Cruz, y perder el mejor abanderado priista al ayuntamiento de Monterrey, Abel Guerra Garza, a quien muchos vieron estrella pá gobernador.


“Nada es circunstancial”, dijo Inmmanuel Kant en su obra Crítica de la razón pura. El filósofo alemán estableció que en política la percepción del antes y después debe considerarse en la propuesta de la realidad empírica. Es decir, el crítico debe considerar sucesos del pasado para atreverse a anticipar el futuro. Y en el pasado, existen huellas suficientes de que Carlos Salinas fue capaz de negociar con el PAN posiciones en Baja California, Guanajuato y, recientemente, en Nuevo León.


Me atrevo a preguntar. ¿Con Emiliano Salinas Occelli merodeando Puebla, existirían indicios sólidos para asegurar que su padre, El orejón, comienza a mecer la cuna en nuestra entidad para que los resultados se den de tal o cuál manera? Definitivamente no. Sin embargo el hecho de que lo haga constantemente y de manera repetida con los mismos actores políticos dan la libertad de mordisquear el reboso de la sospecha.


¿Qué tendría que hacer Emiliano Salinas en Puebla capital, si en su vida lo hizo pocas veces, la mayoría de ellas acompañando en giras oficiales a su padre como presidente de la república? Y es que respecto al mito infernal de la todavía intromisión de Salinas de Gortari en los entretejes políticos de México existe algo más que una sospecha, una afirmación de que algo tuvo qué ver para que Andrés Manuel López Obrador no fuera presidente, que El Jefe Diego se hinchara hasta las barbas de dinero e influencia, que Ruffo Appel fuera gobernador de Baja California y que Fernando Alejandro Larrazabal sea el actual alcalde de Monterrey.   


Pero, bueno, vamos por partes. Un verdadero analista iniciaría preguntándose: ¿a qué vino el muchacho?, y si sus repetidas estancias en Puebla fueron a nombre propio o de su padre. Después propondría si su interés en verdad fue de orden político y con qué propósito. Y por último, visualizaría quiénes fueron aquellos con quienes se reunió.


Hasta ahí, diría que vamos bien. La información hasta hoy obtenida sustenta que vino y sigue viniendo a Puebla en plan político, de otra manera no se reuniría con personajes políticos para hablar de política. Segundo argumento, en efecto, los datos confiados a Por las entrañas del poder sostienen que viene a nombre de su padre con mensajes claros y concisos. Y último argumento: los políticos con quienes Emiliano Salinas se sigue reuniendo una o más veces al mes son físicamente de baja estatura, bien comidos y oriundos de Puebla.


¿Quiénes tienen esas características tan peculiares? Mario Montero, sin duda, Mario Marín, obviamente, Juan Carlos Mondragón, sería otro, Enrique Doger, uno más, e incluso el nefasto y caquito Jorge Sánchez Morales, solo por citar. Vuelvo a preguntar: ¿Emiliano Salinas es el embajador de El innombrable en ese autoexilio engañoso que sostiene que se encuentra en Dublín?


No sé ustedes, pero yo creo que sí. Y si el londinense Karl Max, uno de los tres maestros de la sospecha, viviera –al igual que Juárez- estoy casi seguro que pensaría lo mismo: ¡Salinas tiene metidas las manos en Puebla!


La duda obliga a pensar. ¿En qué otros estados, estará haciendo lo mismo?


(Primera de dos partes)

 

Autoría intelectual

 

***Sostener que Javier López Zavala será candidato del PRI a gobernador resulta hasta cierto punto monótono, ¡claro que lo será!, luego entonces, ¿por qué no cambiar el discurso e ir más allá de afirmaciones tan simplonas? **La fotografía de Mario Montero con Mickey Mouse sosteniendo un costal –divulgada en e-consulta- fue bastante elocuente de lo qué hará en caso de convertirse en presidente municipal de Puebla (…); la intención de sus creadores de imagen fue buena, pero la connotación bastante mala. **Nos enteramos que Blanca Alcalá despedirá a los funcionarios que solo le generaron problemas e ineficiencias; por eso, deseamos de todo corazón que a dónde quiera que vaya Emilio Trinidad desempeñe un papel más profesional al desarrollado en Puebla. ¡Pobre Emilio, tan buena gente que es, lástima que sea tan malo! Quesque regresa Rafita Quiróz que no fue tan pior, si de comparaciones se tratase.

 



 
 

 

 
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