Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

09/06/2010

¿Merece el 2 por ciento de espectadores más de un debate?


Calificar de cirqueros a los políticos es cosa de hombres, por eso la declaración de Luis Espinosa Rueda, presidente de Canacintra, se admira en toda la extensión de la palabra y se inciensa para que más como él –adinerados o empobrecidos- pongan en su lugar y digan sus verdades a émulos de la dieta partidista, sindical y gubernamental como Felipe Calderón Hinojosa, Jesús Ortega, Cesar Nava y por qué no decirlo, también a damas del calibre de Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo.


Ya imagino a Vázquez Mota columpiándose en un extremo del trapecio coordinando sus vaivenes con La Gordillo, cabeza abajo, patas arriba y faldita de olanes, y rogando a Dios para que la lideresa sentista la sujete de las muñecas después aventarse tres giros mortales invertidos en el aire –y sin red- para agrado del respetable.


Pocos se atreverían a dudarlo. ¡Sí la suelta esta mendiga vieja!, dirían desde primera fila Santiago Creel, Ernesto Cordero y Javier Lozano, no solo por las épicas broncas que protagonizaron cuando Vázquez Mota fue secretaria de Educación, sino porque La tragalumbre de La Gordillo eligió, y desde hace rato, a Enrique Peña Nieto como su favorito del 2012 y los demás, es de imaginarse, saldrían sobrando.


En la carpa de aquí a la vuelta dudo que la función fuese distinta; sería una experiencia, por demás religiosa, presenciar el acto de los cuchillos lanzados por Ana Teresa Aranda a Rafael Moreno Valle que atado de pies y manos, muy seguramente imaginaría, él y los espectadores, el punto exacto a dónde La doña lanzaría sus doce dagas de 30 centímetros


Pero retomemos la hebra de lo que nos trae aquí. Don Luis Espinosa Rueda –imagino que pariente de nuestro respetable señor director de Cambio-, se ha distinguido siempre por ser persona franca y directa, por eso pues, los curiosos esperábamos desde hace días al menos  una de sus testiculares declaraciones: ¡Los políticos son unos cirqueros!


Y no solo eso, don Luis, son cirqueros, come cuando hay, cabrones, ojetes, rateros, chupacabras y un titipuchal de cosas más, que si fuésemos tantito curiosos bien nos ayudaría a descubrir a través de sus gráficas y porcentajes el respetable Rodolfo Rivera Pacheco mediante una de sus atinadas encuestas, a decir de lo qué piensa la gente de los políticos de aquí, allá y acullá, y a dónde serían capaces de mandarlos si viajaran por paquetería.


No vale la pena hacer corajes con los políticos. Dios no lo quiera y se nos tuerza la tripa de tanto proselitismo opaco –como dice don Luis-, por tanto debate y actos circenses de altísimo riesgo, pero poca gracia. Y es que usted amigo lector, igual que el 2 por ciento de los que se atreverán a presenciar el debate, si no es que menos, ya sabemos los agravios que se dirán estando a cuadro los candidatos a la gubernatura en uno, dos o tres debates; si los hubiera, claro.


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La fracción de diputados priistas del Congreso del Estado, sigue evaluando los riesgos que implicaría meter a la agenda mediática la Ley de Transparencia, no como un acto totalmente generoso de su parte, sino como el corto circuito necesario para quitarle algunos reflectores a la elección en curso.


Los pájaros a matar serían dos. Por un lado, se efectuarían las modificaciones pertinentes para que la Comisión para el Acceso a la Información Pública del Estado de Puebla (Caip) goce de total y plena autonomía, y por el otro bajarle dos rayitas a la intensidad con que pululan las noticias de campaña.


Si no es ahora cuándo, dirán los diputados. Y tienen razón, si la Ley de Transparencia fuese sujeto de cirugía en tiempos de paz y retiro espiritual, es imaginable la revolución que armaría en muchos sectores sociales; hoy en cambio, desviar la mirada a ese tema significaría quitársela a la elección, algo, por supuesto, impensable.

 

Autoría intelectual

 

****El candidato legítimo del PRD Arturo Rivera Pineda efectuará varias giras al interior del estado en lo que resta de la actual campaña. **Por cierto, que Rivera Pineda exigirá sea incluido en el debate organizado por el IEE, ¡faltaba más! **No sé ustedes, pero Armando Etcheverry candidato del Partido del Trabajo a gobernador, con su sombrerito cubano se parece y mucho a Juan Luis Guerra, habría qué ver si la hace en la cantada.

 



 
 

 

 
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