Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

10/03/2010

El Yunque tentado a traicionar a Moreno Valle para ganar la capital


El Yunque estaría dispuesto a negociar la derrota de Rafael Moreno Valle a cambio de la victoria de Eduardo Rivera Pérez. La razón es simple: está molesto con el ahijado de Elba Esther Gordillo porque en las negociaciones cupulares de la megacoalición no le tomó parecer en el marchanteo de posiciones.


La afrenta no es poca cosa, acuchilla el hígado de cualquier santo y la paciencia de todo hábito religioso. Moreno Valle, dinámico y práctico como es, parló y catapixió con Jesús Ortega, Manuel Camacho, Jorge Kahwagi y Luis Walton las prendas políticas más íntimas del panismo poblano como si fuesen suyas y eso enfureció en sobremanera a los jerarcas del Yunque.


He ahí la razón, de por qué Moreno Valle no pudo montar a Enrique Doger en la candidatura a presidente municipal de la deforme megacoalición del PAN, PRD, Panal y Convergencia. No es que no haya querido, simplemente no pudo. La resistencia del yunquismo local fue perruna, rabiosa.


Fuentes profanas, de tinte eclesiástico, revelaron que Los Doce Apóstoles del Yunque emanados de las familias Quintana, Díaz, Fernández, Espina, Velasco, Prieto, Mora, Rodríguez y García Teruel pararon en seco al candidato del PAN a la gubernatura: ¡Ya repartiste presidencias municipales, diputaciones uninominales y posiciones del gabinete; la ciudad de Puebla, es nuestra!


Y en efecto, la hicieron suya, sin flexibilidad de negociación ni de intercambio. El yunque reclamó su territorio, su habitad natural, su Tierra Santa. Y ni Rafael ni Cesar Nava ni el mismo presidente de la república Felipe Calderón, juntos y por separado, se la pudieron quitar, por eso la seguridad de Eduardo Rivera y del Tigre Humberto Aguilar Coronado de quedarse con ella.


El yunquismo de Puebla a diferencia del panismo del centro no está dispuesto a ganar una elección a cambio de perder el partido, fue la frase lapidaria con que habría remachado el Consejo de los Doce Apóstoles para responder al ruego de Moreno Valle de ceder la capital en honor de Enrique Doger para que la megacoalición se levantase con la victoria.


Cualquier otro partido habría aceptado. En el PAN no. Mejor dicho, en el Yunque no. Moreno Valle operó las cosas con el PRD, Panal y Convergencia como aprendió a hacerlo en el PRI: de manera práctica. Sin embargo, las decisiones en El yunque se adoptan en catacumbas horizontales, no verticales. Todo, todo, lo consultan con el Consejo de los Doce Apóstoles: candidaturas, posiciones políticas y nombramientos, protocolo que no cumplió Rafael en el amarre de la megacoalición. Así de llano, dio candidaturas sin consultar a los hijos de… María. Y algo más, su caso será turnado a la Comisión de Honor y Justicia de la organización yunquista con él, ovillado en el banquillo de los presuntos culpables.


Rafael no lo dice, pero un piquete punza en su corazón; sabe, que su distanciamiento con los Doce Apóstoles abre la puerta de la negociación y el intercambio de Casa Aguayo por el ayuntamiento de Puebla. El enfado es tal, que los hijos de… María, próceres del bien común en la tierra, son capaces de soltar la elección de gobernador en plena jornada comicial si “alguien”, precioso o no tanto, les garantizara el triunfo de Eduardo Rivera.


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Un éxodo importante de perredistas dolidos por la alianza de su partido con el PAN comenzó a darse en los municipios de Tehuacán, Acajete, Tepeaca, Izúcar de Matamoros y Tecamachalco. Dos son los destinos a donde se dirigen, chivas en mano: al PRI y al PT. Se trata pues, de los primeros que salen de la jungla del Sol Azteca, ¿cuántos les seguirán? ¿Y en qué otros municipios?


Si el autoexilio continúa, si no encuentran la fórmula correcta para frenarlo, el PRD podría quedar después del 4 de julio como un instituto anémico, próximo a su muerte. Que se entiende, un remedo de lo que fue en los tiempos de gloria de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador.


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Este día, el pacto de sangre del dogerismo con el zavalismo quedará sellado para el futuro, luego de que un prominente general de Enrique Doger asuma en el PRI del estado un cargo importantísimo a tasa blanda. La lectura es simple, Doger se queda.


Reconciliaciones como ésta, bien merecen el descorche de un Perrier Jouet, ¡faltaba más!, en la íntima intimidad de los que fueron amigos, enemigos y, de nueva cuenta, amigos o cómplices. Todo depende del cristal con que se mire. Hoy, temblará en la Diagonal.

 

Autoría intelectual

 

***Que el candidato elegido por el Yunque para la presidencia municipal fue Eduardo Rivera; al tigre, le borrarán las rayitas. **Que Blanca Alcalá se asustó con la postura beligerante de Víctor Giorgana y ahora lo quiere fuera del ayuntamiento **Que René Lechuga le pidió a Javier López Zavale lo borrara de la candidatura a diputado por Xicotepec. **Que varias tribus perredistas firmaron ayer El Plan de Ocotitlan para recuperar el PRD a través de Rubén Hernández, cuando Miguel Ángel de la Rosa renuncie al liderazgo por ir en primer lugar de las plurinominales de la megacoalición, tal y como lo marcan los estatutos.

 



 
 

 

 
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