Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

10/07/2009


Montero, un suicida tras el ayuntamiento


En los tenebrosos callejones de la política poblana, algunos empleados domésticos del secretario de Gobernación Mario Montero Serrano se han dado a la empresa de propagar el murmullo de que su jefe “y no otros”, fue el operario del transformer que se tragó al PAN el pasado domingo con solo bajar el swuitch, o la palanca, de su enorme estructura.


Vaya. Siempre he pecado de ingenuo. Yo lo imaginaba de otra manera, pero ahora que lo corrige el secretario, resulta nítido y comprensible que si no hubiera sido por él, seguramente Alejandro Armenta estaría en los zapatos de Rafael Micalco llorando el sepelio de sus 16 distritos y Micalco habría sido el tercer panista en el país en entregar carro completo a Felipe Calderón y, por consiguiente, los dioses estarían locos de contentos, igual que el jibarito que va así por el camino.


Tranquilo. No pasa nada, en verdad que no pasa nada. El secretario Montero debería serenarse. Qué caso tiene tutorar la victoria a unos o a otros cuando la borrachera está a punto de transformarse en resaca después de cinco días de juerga. La felicidad llegó, se paladeó, se gozó y tan tan. Ya terminó. Por añadidura, el círculo dorado debería reconocer su aporte…, si no lo hace pecaría de ingrato e injusto.


El preciado psicoanálisis de Sigmund Freud plantea que arquetipos como el propagado por el secretario proyectan cierto nerviosismo, nerviosismo que podría encontrar sus causales en el ascenso a los cielos que tuvieron Javier López Zavala, Alejandro Armenta, Javier García y Darío Carmona, nerviosismo por la pena de ver emprender el vuelo de la gubernatura a otro nido, nerviosismo porque tendría necesariamente que apuntar a otra cosa en sus aspiraciones de servidor público y nerviosismo porque algo extraño y raro le estaría perturbando la entereza y la serenidad de su investidura de jefe de gabinete, y esto último, si que proyectaría el cuadro clínico de una enfermedad grave.


Aceptando sin conceder que Montero se fuera de la Secretaría de Gobernación, como lo planteó el sagaz columnista Ricardo Morales y que eso fuera el origen de su intranquilidad, me parece que su paradero no sería el limbo ni el destierro, porque a pesar de su infausto rol de jefe de gabinete sigue estando en el corazón y el afecto del gobernador Mario Marín.


Más bien, si lo hiciera sería para enrolarse como uno más de los competidores a la presidencia municipal junto con Carlos Talavera, Julio Leopoldo de Lara, Omar Álvarez Arronte, Víctor Gabriel Chedraui, Víctor Manuel Giorgana y otros más que se irán sumando al pelotón en poco tiempo. De lo perdido, lo recuperado y si el ayuntamiento es lo último que queda, pues ni modo, Montero saldría de Gobernación en una acción desesperada y suicida a intentar cachar las escamochas de sus antagónicos zavalistas. Si no lo logra ya sería el colmo, en la vida no todo se traduce a derrotas.


Calificar la acción suicida de Montero con otro sinónimo parecería irreverente, pues de aspirar a la primera magistratura a apuntar sus baterías a la comuna me parece bastante conformista; además de ser el jefe de los secretarios de Salud, Finanzas, Seguridad y la Contraloría, a competir con Talavera demeritaría en exceso su encumbrado desempeño y altura de miras.  **Qué tan cierto será que Enrique Doger arranca campaña la primera semana de agosto. Si el deshoje de la margarita terminara entonces, quedaría pendiente preguntarle si lo hará en un evento cerrado con las gentes que creen en su proyecto de gobierno o a través de una gran fiesta multitudinaria con acarreados, carnitas, refrescos, mariachi y toda la cosa.

 

La mano que mece la cuna

 

****Lo que es la vida. González Molina es conocido en el submundo de la política y la mapachería como El genio del marketing y la estratagema, y la manera en que intentó justificar la falta que le imputan de desviar recursos públicos a favor de los candidatos del PRI fue de tercero de primaria: Moreno Valle pagó 300 mil pesos para que un periódico me golpeara. Su ingenio y destreza fue tan pero tan mala que ni sus amigos más solidarios y antiguos clientes: Alejandro Armenta y Mario Montero, optaron por recurrir a la pésima fábula de la oveja y el lobo para defenderlo. **Antorcha Campesina es una organización política acostumbrada a obtener lo que quiere presionando a los gobiernos estatales; Mario Montero hace bien en no dejarse chantajear por dirigentes pillos como Juan Manuel Celis y Aquiles Córdoba que lideran a gentes de reboso y guarache, pero ellos tan campantes y cínicos como son se conducen por la vida en autos de colección Volvo, VMW y Mercedes Benz.

 



 
 

 

 
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