Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

12/03/2010

Doce Apóstoles y un pollo en peligro


No se vale. No hay qué ser… El pollito del Yunque, Eduardo Rivera Pérez, todavía no sale del cascaron y El tigre Humberto Aguilar Coronado ya lo quiere devorar a sabiendas de las esperanzas que los yunquistas tienen cifradas en él. ¿Cuántas mentadas e improperios lanzarán por minuto a las rayas del Tigre Los Doce Apóstoles?


Rivera Pérez fue criado a imagen y semejanza del Yunque para que a través de él resucitara 900 años después Santo Tomás de Aquino con su Summa Theologiae y el bien común. Lo enviaron a España, Francia y Estados Unidos a educarse y a quitarle el gusto por los frijoles. Le invirtieron pesos y centavos. Y lo mandaron a misa los domingos a comulgar, ¿para qué? ¿Con qué fin?


¿Para que Enrique Doger le quitara el puesto? ¿Para que Aguilar Coronado lo tumbara del burro? ¿Para que Rafael Moreno Valle le hiciera fuchi? No lo creo. No es tolerable. A Eduardo Rivera lo amasaron y le dieron el soplo de vida Los Doce Apóstoles para que gobernara Puebla, y luego el mundo.


Bueno, la idea original era que empezara por gobernar la ciudad de Puebla, después el estado, luego el país y tan pronto terminara sus actividades en Los pinos asumiera el báculo y la estola de la organización Demócrata Cristiana de América, la misma que preside el Benedicto mexicano Manuel Espino Barrientos.  


La cosa iba tan bien y los vientos eran tan favorables. Los Doce Apóstoles impidieron que Enrique Doger se trepara a la candidatura capitalina por la megacoalición. Le pusieron el stop y el freno de mano a Moreno Valle en la repartición de posiciones panistas. Sin embargo, igual que Gómez Bolaños, no contaron con la astucia del Tigre Aguilar Coronado y sus largos colmillos.


Si el Yunque se sintió sorprendido por el resultado de las encuestas que ubicaron al Tigre en el liderazgo de las opciones panistas, la élite dorada de la política poblana no. Y no, porque a simple vista se ve. El tigre desplegó una extraordinaria e inteligente campaña publicitaria; no así, Eduardo Rivera con su horripilante divulgación de gallardetes y espectaculares que lo único que le redituó fue el mote de Patrullero 777, por su saludocantinflesco.


La rúbrica de todo esto obliga a forzar la tetera y a emplear la lógica: ¿Tolerará el Yunque que le maten a su crío antes de salir del cascarón? ¿Admitirá su derrota por la grandeza y benevolencia del Señor? ¿Tirará su inversión financiera a la basura? Si se considera que Eduardo Rivera representa la supervivencia de dicha organización fascista y ser el único embajador en el estado de Puebla, después de que Rafael repartió las posiciones del PAN como si fuesen suyas, es de concluirse que no. Su defensa será perruna.


***


Poco margen de maniobra tendrá Mario Montero Serrano en la conformación de la planilla de regidores que lo acompañará en la elección constitucional. Los 24 espacios quedarán sujetos a la incrustación de elementos filiales de Mario Marín y Javier López Zavala, quienes a su vez optarán por representar sectores políticos, juveniles, feministas y financieros.


Si el criterio de estatus político fuese aplicado con sobriedad, difícilmente veríamos en esa lista a gentes como Lucero Saldaña, Pericles Olivares, Víctor Giorgana, Estefan Chidiac, Víctor Gabriel Chedraui o Pablo Fernández del Campo. La razón pesa y no es poca cosa. Sería tomado como un retroceso en sus carreras políticas.


Un aditamento que no debe perderse de vista, es que en esa planilla muy probablemente se intente colocar a una luminaria del deporte local, un artista o a alguien de fama pública ajeno a la fauna política.

 

Autoría intelectual

 

***A más tardar el próximo lunes, Edgar Chumacero dejará la Dirección Municipal del Deporte para ir de lleno por la candidatura a diputado del Quinto distrito. **El ala radical del perredismo negocia con el PT la candidatura a presidente municipal de Arturo Rivera Pineda y siguen empujando la de Rodolfo Huerta para la gubernatura. **La Comisión Interamericana de Derechos Humanos exigiría a la Procuraduría de Justicia del Estado que Jorge Méndez Espínola y Arturo Loyola fuesen considerados indiciados por el asesinato en 1989 de Antonio Cuellar. Si eso ocurre, no podrían ser tomados en cuenta para las plurinominales a diputados de la megacoalición. La culpa la tiene El plan de Ocotitlan.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas