Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

12/08/2009


Todas las encuestas, llevan a Zavala


Como en sus tiempos de escolapios los aspirantes al gobierno estatal irán de nueva cuenta a Casa Puebla, con sus libros bajo el brazo, a reunirse con Mario Marín para decirle cada uno en el tono que mejor les plazca y convenga: ¡señor gobernador, yo propongo que éstas tres sean las firmas de prestigio que efectúen las encuestas de posicionamiento para elegir al candidato!


Cuando eso ocurra, existen altas probabilidades de que Jesús Morales Flores, Enrique Doger Guerrero y Alberto Amador Leal coincidan curiosamente en dos o hasta en sus tres propuestas. Y no debe ser interpretado como un juego amañado o perverso, sino de estrategia política pura y válida para incrustar firmas demoscópicas ajenas a los intereses del gobernador y afines a los suyos.


Para entonces, la tercia de aspirantes insurrectos intentará en ese juego de manos colar –de menos- a dos de las tres encuestadoras, guiñándose el ojo o haciéndose señas unos a otros, para intentar matar en la partida de naipes al as de oros que Marín pretende jugar en la sucesión gubernamental y que no es otro que Javier López Zavala, identificado en los distintos géneros periodísticos de Puebla como El delfín.


Y es que al calor de los chilaquiles y el jugo de naranja de la vez pasada en que compartieron el pan y la sal en Casa Puebla, el gobernador y los aspirantes alineados e insurrectos quedaron en eso, en volver a reunirse para que cada uno de ellos llevase de tarea sus tres propuestas de medición, holgadamente renombradas, prestigiosamente solventes y enteramente honestas, por aquello de las recochinas dudas de que fueran a salir con el desgarriate de que Pepe Momoxpan o Noé Peñaloza encabezan las preferencias.


Como éste es un juego de destreza y habilidad, donde la suerte pasa a ser un factor secundario, es muy probable que López Zavala y Víctor Hugo Islas, ¡oh coincidencia!, igual que sus oponentes lleven en sus mochilas exactamente las mismas firmas encuestadoras y cuando les toque soltar sus naipes salgan con algo muy parecido, nomás que revolcado: ¡pues nosotros queremos que sean éstas… las que midan quién tiene más patas para gallo!


El gobernador enarcará los labios, moverá su cabecita de un lado a otro, les pedirá que seleccionen cuidadosamente sus opciones con la recomendación de: ¡que sea lo más democráticamente posible!, le dará un sorbo a su café de grano de la sierra norte, volverá a sonreír, chopeará su concha en el aromático, y esperará, fresco y campirano,  un rato lo suficientemente prudente a que se pongan de acuerdo.


Si los insurrectos Chucho, Enrique y Amador Leal ratifican su indómita intención de ganarle la partida al gobernador, asumirán posturas inflexibles de que la mayoría –o sea, ellos tres- se impone para que sus encuestadoras realicen el trabajo y, en cierta forma, tendrán la razón. Se les erizarán los pelos de la espalda, enrojecerán sus ojos como brasas ardientes y exigirán que sea validada la voz de la mayoría.


Marín seguirá expectante las incidencias evitando hablar en la medida de lo posible, mientras Víctor Hugo Islas que para armar y desarmar florituras y rosarios de Amozoc se pinta solo tronará para que, por lo menos, una de sus propuestas sea tomada en cuenta so amenaza de bajar del caballo a Zaragoza a plena luz del día para montarse en el enorme cuaco y gritar a los cuatro vientos la necedad y las trampas de los insurrectos declarándose en huelga de hambre hasta que los dados vuelvan a acomodarse en situación favorable a sus intereses.


Zavala, por su lado, cuando Víctor Hugo regrese a Zaragoza al caballo, con mayor propiedad y mesura pedirá que también una de sus empresas demoscópicas sea considerada por el bien de los priistas, sindicatos, grupos religiosos, empresarios, organizaciones políticas y sociales, equipos ecuestres, músicos, jóvenes, amas de casa y de la selección mexicana. No sea que se vayan a enojar.


En semejante circunstancia la vida democrática no puede subsistir, ¿están de acuerdo?, entonces el gobernador propondrá que el grupo de Enrique, Chucho y “mamador” Leal elijan una firma demoscópica, Zavala y Víctor Hugo Islas otra, y él en su calidad de gran tatiasca decida cuál debe ser la tercera en aras de preservar la unidad para que el candidato del PRI surja del consenso y de un claro ejercicio democrático, en un parto normal y sin traumas. Las mediciones se harán entre septiembre y noviembre, según acuerdo al que llegaron la vez pasada, para aplaudir al candidato único antes de los festejos guadalupanos. Por cierto, será Marín quien pague las encuestas y versa el dicho que el que paga…

 

Autoría intelectual

 

****El propósito de Víctor Giorgana de utilizar a Blanca Alcalá para golpear la sucesión gubernamental del PRI se observaría con mayores agallas si lo hiciera a mutuo propio y no capoteando al toro con las faldas de la alcaldesa. **Rafael Moreno Valle se ha distinguido toda su vida por ser un político de pecho sano, él como nosotros tampoco creemos que Ana Teresa Aranda y El tigre Aguilar Coronado se hayan puesto de acuerdo para romperle su mandarina en gajitos, ¡si son rebuenas personas!; eso pasa en otros partidos, no en el PAN. **Noé Peñaloza hizo bien en firmar un contrato laboral y económico con el conductor de TV Azteca Puebla Fernando Maldonado para que le coordine su estrategia mediática ahora que sea candidato de Nueva Alianza para la gubernatura, Fer es todo un profesional, ojalá y no se olvide de sus amigos cuando sea director de comunicación social.

 

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