Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

14/05/2010

El PRD ya piensa en saltar del barco morenovallista


Cuando se fracturó la corriente Nueva Izquierda, allá por febrero de este año, a raíz del maridaje formalizado por PAN y PRD, dos perredistas radicales de férrea y auténtica ideología izquierdista adelantaron al reportero lo que ocurriría al pasar del tiempo con los principales impulsores de la alianza Luis Miguel Barbosa, Miguel Ángel de la Rosa Esparza y Jorge Méndez Espínola: Se inclinarán del lado del que vaya arriba. Ya verás.


Son tan cabrones y mercenarios, agregaron, que dejarán solo a Rafael Moreno Valle días antes de la elección de mandatario estatal, si ven indicios de que Javier López Zavala se perfila como el virtual ganador de la contienda. Entre gitanos, no nos leemos la mano, así es como funciona el pragmatismo del PRD que dirige Jesús Ortega y sus secuaces.


Ese fue, el pronóstico de aquellos días. La bola de cristal perredista puesta en On para observar el futuro. Desde entonces, una pregunta pellizcó mis carnes con la fuerza de las pinzas de presión: ¿Y cómo demonios me daré cuenta, cuando tan finos, pero cabrones y mercenarios –tal cual los tildan en su partido- aliancistas quieran saltar del navío de Moreno Valle?


Ayer, por la tarde, uno de esos dos amigos perredistas radicales, marcó mi cel para quitarle presión a las pinzas: Lo que te adelantamos a principios de año, comienza a ocurrir. ¿Ya lo viste, lo notaste? ¡No!, hice que la Virgen me hablaba. ¿A qué te refieres? Pues, a que De la Rosa Esparza ya le hizo ojitos a Zavala y al PRI de que quiere él y sus compinches abandonar a Moreno Valle.


En el desmenuce de la plática, el perredista de viejo cuño, atribuyó la más reciente declaración de De la Rosa Esparza, en el sentido de que Elba Esther Gordillo debe liderar la campaña de Moreno Valle en Puebla, como la prueba fehaciente de que Nueva Izquierda ya piensa meterle zancadillas al PAN y, al mismo tiempo, ponerse su chaleco salvavidas antes de que al barco aliancista se lo cargue la tiznada.


Una serie de observaciones, fueron las que mi amigo sugirió analizar con ojo crítico. Y es que para él, tendría que resultar sospechoso, el por qué antes De la Rosa no salía a los reflectores de la prensa, manteniéndose agazapado, oculto; y ahora, lo hace con singular frecuencia para demostrar su espíritu combativo ante la sociedad, como ocurrió en la Procuraduría de Justicia, ¿o para llamar la atención de Marín, el PRI y Zavala con quienes ya quisiera negociar?  


El razonamiento perredista, tipo Sherlock Holmes, puede o no estar sustentado en la realidad, pero es de suponerse y considerarse que en el momento que los electores confirmen que detrás, al frente o al lado de Moreno Valle está Doña Perpetua, miles lo mandarán tan lejos como lo imaginen, porque guste o no La Gordillo huele a la misma porquería que Carlos Salinas de Gortari. ¿O cree usted, amigo lector, que los electores aplaudirán el anexo de tan tétrico personaje a la campaña aliancista?


Por el lado de querer llamar la atención, no sería la primera vez que el PRD negociara con el gobierno en turno alguna prebenda.


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Dos ráfagas de plomo candente le tiraron a Enrique Doger Guerrero desde la trinchera del PRI estatal, mientras éste combatía al enemigo por el flanco metropolitano de la promoción al voto priista. La primera ráfaga, creyó que había sido un accidente, como quien dice, que se les había ido el tiro; pero con la segunda, comprobó que no era que se les hubiese ido el tiro, sino que se lo habían aventado adrede.


¡Ah, chingaos!, se preguntó Doger, con la retaguardia chamuscada, igual que Fox, ¿Y yo por qué?


Doger es un tipo bien conocido, no se deja, no pone la otra mejilla, no tolera que lo ametrallen; fue por eso, que ayer respondió al fuego amigo de feroz manera a través de La Jornada de Oriente y del programa radiofónico que conduce Fernando Canales, advirtiendo que él es un aliado del PRI, no un esclavo. Y fue más allá: ¡No acepto presiones de nadie!, echó tiros al aire.


No se equivoquen. No. El mensaje de Doger no fue para López Zavala, Mario Montero ni para Mario Marín, como pudiera pensarse, sino para Alejandro Armenta, quien cree lo está acribillando desde dos columnas periodísticas locales. Y es que los casquillos dejados en la escena del crimen, tienen membrete priista y, por deducción simple, solo pudieron ser detonados desde el único sitio discursivo que los fabrica y también a él se los entrega: El PRI estatal.

 

Autoría intelectual

 

***Si por estrategia, el PAN exige a Mario Montero sostener tres debates con Eduardo Rivera, también por estrategia Montero tiene el derecho de negarse. **Si los detenidos por destruir propaganda de Javier López Zavala son, como dice el dirigente del PAN Juan Carlos Mondragón, panistas, los agarraron, pues, igual que al Tigre de Santa Julia: Con los calzones en la mano.

 



 
 

 

 
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