Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

15/06/2009


De Los lavaderos de Puebla a los fashion de Carolina Herrera


La actitud barriobajera dispuesta por el PRI estatal y municipal hacia Blanca Alcalá raya lo sorprendente y vulgar. Obligarla a asistir a eventos proselitistas, forzarla a obedecer la rienda de Alejandro Armenta y darle de fuetazos para inclinarla ante el poder da mucho de qué hablar.


En el lenguaje campirano de la rienda caballar don Carlos Rincón Gallardo, uno de los principales impulsores de la charrería en México, refería que los golpes durante la doma solo transforman al ejemplar en un ser rebelde, pajarero y renegado. Y vaya que si eso es cierto. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


Preguntarse en esta trama de domas, odios y rencores quién es la víctima y quién el victimario, resulta interesante y anecdótico. En primera instancia, pareciera que Armenta fuera el jinete bruto y troglodita y Blanca el dulce y tierno corcel alado de los cuentos de Barbie y La magia de pegaso. Pero pensarlo así, implicaría desdeñar la importancia, solvencia financiera y el apoyo de su partido para que ganara la presidencia municipal y mandara al demonio los saquitos de Los lavaderos por los fashion Carolina Herrera.


No, de ninguna manera. Blanca no es ni tonta ni estúpida, simplemente se cansó de ser el títere de medio mundo; la ¡si, señor…! ¡No, señor…! Como no señor…! Contrario a aquellos ayeres, los ojos de Blanca ven ahora las cosas de otra manera. Y no precisamente con ojos de agradecimiento por los favores obtenidos ni de docilidades eternas. Para ella, Armenta y sus compinches la ningunearon al negarle una sola candidatura a diputado en los cuatro distritos de la capital, la sobajaron e ignoraron. Y si bien es cierto tendría que apoyar a los candidatos tricolores, también es cierto que el partido la desmarcó de esa responsabilidad.


Esta visto que las diferencias del priismo con Blanca pasaron de lo privado a lo público con tendencia a radicalizarse; hoy, la Puebla levítica de fray Toribio de Benavente está enterada que el PRI y Blanca no son ni lo mismo ni lo mesmo y que el pleito puede ocasionar heridas más graves si algún político mesurado e inteligente no interviene a tiempo. A dónde llevará a ambos el pleito, eso lo veremos.


En los próximos días el mamacallos de Armenta podría salir con la tozudez de que Blanca, finalmente, asistió a un evento proselitista tal y como lo pronosticó en declaraciones anteriores a la prensa, sin embargo el mérito se lo debe su partido a La Menchú tlaxcalteca, Beatriz Paredes, por haberle corrido la atención vía telefónica, algo que si bien Armenta hizo, también es cierto que fue a destiempo.


Independientemente de lo rudo que le jugaron y la torpeza con que se ha manejado el diferendo, lo cierto es que la actitud de Blanca se justifica; cualquier otro haría lo mismo; basta ver los troncos que su partido mandó a la guerra en los cuatro distritos de la capital para darse cuenta que no vale la pena gastar tiros en tan poca presa. Para cazar lagartijas basta y sobra con una resortera, y para resorteras con la de Armenta es suficiente.

 

Después de un año de engordar guajolotes, gallinitas y borregos, me invitaron a teclear los lunes, miércoles y viernes; quién soy yo para ir contra el destino. Mil gracias al presidente de Cambio, Ignacio Mier, y al director editorial, Arturo Rueda, por la deferencia.  Aquí vamos.


****Fernando Morales Martínez, candidato del PRI por Ciudad Serdán, colocó publicidad en patios de dependencias públicas, acotamientos de la autopista Puebla-Orizaba y en escuelas; su oponente Aida Ramírez del PRD le prepara una segunda denuncia. Y es que nadie le dijo al junior que además de violar la ley, cometió una tontería. **La desvergüenza de Rafael Micalco, líder del PAN, patina el cinismo; aceptar que Nueva Alianza trabaja para los candidatos de Acción Nacional sería igual de caradura que si Armenta revelara que el PRD hace exactamente lo mismo con los abanderados del PRI. **Jorge Juraidini, candidato del PRI por Teziutlán, se pasó de cachetón al presentar su propuesta legislativa veinte días antes de las elecciones; pero bueno, viéndolo por el lado positivo hay quienes ni eso han hecho.

 



 
 

 

 
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