Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

17/03/2010

El yunque traiciona a Moreno Valle y a Calderón, apuesta a Zavala


Los Doce Apóstoles del Yunque y Rafael Moreno Valle se vieron fijamente, y a los ojos, la semana pasada; había pues, puntos qué aclarar y posiciones qué asumir en torno a las elecciones del 4 de julio. Temas nada tersos, nada dulces. Y es que la relación entre ambos, podría calificarse con cinco, aunque casi tirándole a cero.


Del meollo en cuestión, se desprenden conclusiones por demás importantes. Una de ellas, que El Yunque, junto con sus hijos Eduardo Rivera Pérez y Juan Carlos Mondragón, decidió no jugar con Moreno Valle la candidatura a gobernador sino con Javier López Zavala. Digámoslo así, quedaría más satisfecho que el PAN perdiera Casa Puebla que si ganara.


Aristóteles ubicaba este tipo de lógica como Principio de Contradicción, es decir, la propuesta verbal y pública ante la prensa de que el panismo triunfe no siempre resultará verdadera. ¿Por qué? Si Moreno Valle fuese gobernador, él sería el líder del PAN en el estado y los apellidos Quintana, Espina, Fernández, Rodríguez, Díaz, Velasco, Mora, García Teruel y Regordosa estarían condenados al exterminio político.


El encuentro aquí expuesto fue de reclamos y posturas. De qué otra forma pudo haber sido, si por las venas yunquistas corre el radicalismo extremo, el fascismo y la necedad. Y, cuentan que, aunque Moreno Valle intentó ser conciliador y convincente, la verdad es que no pudo. Conversar con los tiburones siempre será una perdedera de tiempo.


¿Qué debe deducirse de todo esto? Bueno, que en el fondo de su religioso ser y pecadora conciencia, Los Apóstoles del Yunque tienen la desconfianza que si Moreno Valle fuese Ejecutivo del estado pocas garantías tendrían de que en verdad gobernaría con panistas y respetara los feudos a las familias custodias del PAN; más bien, piensan, que su gobierno sería estructurado con priistas dolidos y colegas suyos de universidades extranjeras, tecnócratas, que se entiende.


Equivocados o no, siendo honestos, ¿qué méritos tendrían los monjes embozados del PAN para exigir parcelas de dominio gubernamental sin haber desarrollado esfuerzos físico, intelectual y financiero? Y es que hasta donde se sabe, ninguna familia piadosa o custodia, de las ya expuestas, piensa invertir una céntima de peso y talento en Moreno Valle.


Fue en ese encuentro, y no en las elecciones del domingo pasado, donde los alfiles morenovallistas: Guillermo Velázquez, Alfonso Bello, Felipe de Jesús Díaz y Leoncio Paisano, entre otros, perdieron sus respectivas candidaturas a alcaldes y diputados. Fue en extrañeza el canto de una guerra abierta y pública del Yunque contra Rafael y Felipe Calderón, misma, que si ya se libraba en los límites de la discrecionalidad y de grupo, procuraba ocultarse con la saliva del discurso.


Es evidente y hasta observable que, a estas alturas de la contienda, al Yunque no le interesa Moreno Valle ni la gubernatura, si en cambio la presidencia municipal de Puebla; peor aún, y eso lo calcula Rafael, apuestan a su derrota, si se es capaz de interpretar de manera correcta las posiciones plurinominales a diputados de Juan Carlos Espina, Ana María Jiménez y Rafael von Rasfeld.


Prilis, constructor del Caballo de Troya, es el referente más nítido de que ninguna estructura puede durar mucho tiempo si se pudre desde dentro. Y Moreno Valle, lo mismo que Cesar Nava, Felipe Calderón y Elba Esther Gordilo, saben a precisión que en la medida que Eduardo Rivera sea el candidato del PAN por la ciudad de Puebla, las probabilidades de que la megacoalición triunfe disminuyen sustancialmente por la podredumbre que El yunque infiltraría desde sus estructuras políticas.


No resulta difícil entender, que dos serán los frentes que librará Moreno Valle en la próxima elección; el oficial, es decir el PRI de López Zavala, y el frente del siniestro Yunque que querrá destruirlo con Eduardo Rivera y sus aliados del interior del estado; aunque, si Humberto Aguilar Coronado se adjudicara la victoria el jueves próximo, Rafael, Elba Esther, Nava y Calderón habrán ganado la primera batalla, si no, cuidado con El Caballo de Troya, Patrullero 777, que intentará destruirlos desde dentro.  


****


Tres son los nombres que se han barajado hasta el momento para conducir los destinos de la presidencia municipal del PRI de Puebla, si hubiese relevo emergente, por supuesto: Jorge Ruiz Romero, Cesar Pérez y Humberto Vázquez Arroyo; el primero, ligado al dogerismo; el segundo, al monterismo; y el tercero, al blanquismo.


Si la justicia fuera una musa, el cargo lo asumiría Cesar Pérez en virtud de su cercanía y complicidad con Mario Montero Serrano; sin embargo, en muchas ocasiones depende de otras circunstancias, y una podría ser la representación y operación política de Blanca Alcalá a través de Vázquez Arroyo, algo nada descabellado.


Ruiz Romero sería una incrustación sacada de la manga, más por complacer y reforzar los vínculos de coparticipación con Enrique Doger que por otras razones de peso y justificante, si se considera que dicho cargo nunca estuvo presupuestado en el paquete negociador del exacalde con Alejandro Armenta y López Zavala.

 

Autoría intelectual

 

***Miguel Ángel de la Rosa prometió a Elba Cerezo y Roxana Luna que las incluiría en la lista de plurinominales del PRD a diputaciones locales si lo ayudaban a concretar la alianza con el PAN, sin embargo empujó las de Jorge Méndez y Arturo Loyola. Faltó a su palabra, mintió pues. **El candidato inconforme del PRI por Izúcar de Matamoros Miguel Ángel Vázquez Trejo siempre estuvo muy por debajo de Carlos Gordillo Ramírez en intención de voto, y lo sigue estando.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas