Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

18/01/2010

Quitan candidatura a Montero para dársela a Doger, Marín se opone


Se sabe que la candidatura del PRI a presidente municipal de Puebla fue puesta en la mesa de Enrique Doger Guerrero para que la tome o la derrame, aunque algo falte. Por la afirmativa se habrían pronunciado Javier López Zavala, Beatriz Paredes Rangel, Alejandro Armenta Mier y La subcomandante Paloma


Pero…hay un pelo en la sopa. Algo que no cuadra en el embrollo. Mario Marín no estaría de acuerdo. Y es de ahí, de donde Mario Montero Serrano afianza con uñas y dientes la esperanza de pelear la alcaldía en julio próximo, incluso contra el inclemente destino que pretende arrastrarlo por enésima vez a la derrota interna priista jalándolo de los tobillos.


Creer que Marín auspicia la postura de veto a Doger es una hipótesis válida. En política así se estila, no de apenas, desde el antiquísimo imperio Romano. ¿Pero no acaso ya habría vetado a Doger para la gubernatura? Luego entonces, existirían dos argumentos razonables de probable distensión. Uno, que la decisión de veto sea rebasada por el CEN del PRI, en aras de preservar la unidad, ignorando al propio gobernador en lo que concierne al ayuntamiento. Y dos, que ni Montero ni Doger sean candidatos para que el sitio lo ocupe un tercero.


¿Quién le gusta para ser ese tercero? Póngale el nombre qué quiera: Pablo Fernández del Campo, Valentín Menéses Rojas, Javier García Ramírez o Jorge Estefan Chidiac. Lo trascendente sería aquel planteamiento ya expuesto, de que Marín donde realmente quiere a Doger es con una candidatura distinta al PRI para que imante el voto antipriista que podría fortalecer a Rafael Moreno Valle.


Decía Winston Churchill que en tiempos de guerra, la verdad es tan preciosa que se le debe proteger con un guardaespaldas de mentiras. Marín quiere a Doger fuera por una dosis de estrategia y dos venganza, medicación que parecen no compartir ni Beatriz Paredes, ni Armenta, ni Zavala, ni La subcomandante Paloma.


Y es que si bien, con Doger el PRI asegura la cuarta ciudad más importante del país, a la vez le sirve de revulsivo a la candidatura de López Zavala, y sin él las cosas cambian sustancialmente. Se alteran tanto, que ahora mismo Jesús Ortega y Marcelo Ebrard querrían tenerlo en el mismo puesto por la Alianza PAN-PRD, contrario a lo que opinan los críticos aldeanos de escasa visión y prosapia. 


Duela o genere alegría, estamos presenciando, pues, la primera divergencia del gobernador Marín con los principales generales priistas de la elección venidera, sin sumar, por cuestiones de influencia territorial, a la máxima lideresa del priismo nacional Beatriz Paredes. ¿Qué podría pasar con las posturas opuestas de Marín y los suyos? Nada. Absolutamente nada. Que la alcaldía angelopolitana está más sujeta a una estrategia a todas luces inaceptada, con visos de venganza, que a la presencia partidista y de ánimo de un panismo fragmentado.


Vetar a un mismo político para dos cargos de elección no es poca cosa. Marín tiene la valentía y le sobran las agallas, no por nada es el gobernador y un recio príncipe del estado poblano, difícil de tentarse el corazón. Y si somos exigentes, razones depositadas en el pasado debe tener para actuar así. Lo malo del caso es que a pesar de las inconformidades acalladas, no todos opinan de la misma manera.


Creer que la divergencia de ideas y estrategias del gobernador con sus principales generales pueda generar algún tipo de conflicto no resultaría viable. Es más no lo creo. Al final, me parece, que Armenta, La subcomandante Paloma y Zavala tendrán que jugar la elección no como ellos quisieran, pero al fin y al cabo, sumados al primer priista por motivos de conveniencia más que de conformidad.


El interés político parece dar la última oportunidad a Doger y al PRI para que se reencuentren y permanezcan en la misma esquina del cuadrilátero. Son dos entidades que se odian, sí, pero que también se necesitan si quieren asegurar la victoria, ya no digamos para favorecer la causa partidaria, sino la individual.


Aquellos que metieron a Montero Serrano de cuerpo entero en la candidatura para presidente municipal, recomendable sería que le fueran sacando la mitad de sus 120 kilos en aras de no entregar malas cuentas a sus lectores, no porque Doger esté de regreso en su partido, sino porque la única manera de arrebatárselo al PRD nacional y a Moreno Valle, sería quitándole la candidatura al todavía secretario de Gobernación y convenciendo a Marín.


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El acertijo


¿Qué político nacional de gloriosos ayeres y maratones inernacionales podría abogar por la dupla Zavala-Doger ante el gobernador Marín?


Respuesta:


Fue candidato presidencial por el PRI en 2006.

 

Autoría intelectual

 

***La agrupación Panistas con la Sociedad confirmó que Moreno Valle no anda en precampaña interna, como debía suponerse, sino en campaña franca y abierta, al menos así lo aseguran los boletines que mandaron a las redacciones el 15 y 16 de enero. **Contranatural o lo que quieran, lo cierto es que El universal del fin de semana dio por hecho la Alianza PAN-PRD en Puebla y en otros tres estados de la república. Luis Miguel Barbosa, El ñoño, lo confirma: están pendientes detalles de forma más que de fondo. **El candidato a presidente municipal del PAN por San Andrés Cholula será Leoncio Paisano Arias, en quien las apuestas del panismo local están corriendo para enfrentar a Luis Alberto Arriaga. **Las filtraciones y el golpeteo en el ayuntamiento comienzan a preocupar a Blanca Alcalá, tanto que algunos secretarios y directores creen que la administración ya se acabó y quieren sumarse a proyectos políticos de corto plazo. Esta semana podría haber un enérgico mensaje de la alcaldesa para regresar los borregos al redil.

 



 
 

 

 
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