Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

18/06/2010

La visión de los vencidos, pero hay un Dios

Lo que Rafael Moreno Valle perdió con el debate no fue el debate en el sentido más estricto de la palabra, sino la oportunidad de exhibir en lo público las debilidades de quien suponía y señalaba era inferior a él para dirigir el estado; y con esa oportunidad, se le diluyó también el paso tres del programa de acción redactado por Fernando Manzanilla con su Mont Blanc clásica.


¿Cuál era el paso tres de Moreno Valle y Manzanilla? Treparse en los restos mortales de Javier López Zavala para intentar atraer con sortilegios publicitarios la franja blanda del voto indeciso o switcher, efecto que por supuesto no podrá capitalizar porque la tan sonada madriza no solo no se consumó sino que además tampoco pudo demostrar ser mejor que su oponente.


Habrá quién diga que Moreno Valle quedó en ridículo. Sí. Su gente sostendrá que los grupos de enfoque lo benefician. Sí. Y no faltará quién argumente la tibieza de un empate incoloro e insaboro. Sí. Sin embargo lo medular del asunto es que por estrategia, Rafael está impedido por lo que la gente vio y escuchó para explotar las bondades de un debate fallido en sus predicciones.


Ningún elector indeciso se tragaría la aberración de que Moreno Valle derrotó a López Zavala en el debate. Ni él, se atrevería a explotar la ficticia victoria, porque en cuestiones publicitarias intentar engañar al consumidor, significa arriesgarse a ahuyentarlos si descubren el engaño.


Seamos objetivos, Moreno Valle no apostó a ganar el debate para ganar la gubernatura. No. Pero habría que admitir que si lo hizo para que a través de él, dejara en ridículo a Zavala y la vitrina le sirviera para atraer el segmento de votantes que por costumbre espera hasta el último momento de los comicios la decisión del sufragio.


Observar el debate desde la óptica opositora no necesariamente implica una derrota, sino el desperdicio de una oportunidad valiosísima que serviría para invertir la visión de los vencidos; visión, que en su mayoría comparten analistas, críticos y los medios de comunicación en general, a decir de las publicaciones del jueves.


Por necedad o tecnicismo, la coalición Compromiso por Puebla no admitirá la victoria zavalista, y es obvio, aunque en lo profundo de su ser, fue un golpe bastante duro a su moral por lo que esperaba del tan anhelado y vociferado debate.

 

Pero hay un Dios…


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Publicar y enviar encuestas a las redacciones informativas, no fue una decisión mala, sino pésima de los institutos políticos que lo hicieron la tarde de ayer. Lo fue porque después del partido de fútbol, pocos jefes informativos y de redacción prestaron tantita más atención al 2-0 de México sobre Francia que a los niveles de confianza, conocimiento e intención de voto de los candidatos.


El traspiés podría compararse con haber lanzado cohetones en el atrio de la iglesia de San Sebastián de Aparicio, cuando los festejos se desarrollaban en la parroquia del Niñito Jesús, vestido con la playera verde del seleccionado mexicano, atiborrada claro está de aficionados futboleros.


En lenguaje perruno, diremos pues que se trató de un tirititito.

 

Autoría intelectual

 

***En el colmo del descaro, Televisa Puebla puso a merced del Yunque la suerte de Javier López Zavala la noche del miércoles al orquestar, ojo no organizar, una mesa de análisis del debate con personajes yunquistas por todos conocidos: Manuel Díaz Cid, Francisco Rodríguez, Luis Rodríguez y Javier Maldonado Moctezuma. Dos le faltaron: José Antonio Díaz García, El mosco, y Mario Iglesias García Teruel. **¿Será coincidencia o descuido que Joaquín López Dóriga y Carlos Loret de Mola estén atacando al infausto Mario Marín y a Zavala desde sus trincheras? No lo creo. Y lo de Televisa Puebla tampoco. **El líder de la Canaco Alfredo Arizmendi pidió a los candidatos a la gubernatura Moreno Valle y López Zavala un cese a las descalificaciones, pero al mismo tiempo exigió otro debate. Quién lo entiende. ¡Qué alguien le explique, por favor!

 



 
 

 

 
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