Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

19/03/2010

El jefe Diego atiza la campaña en Puebla


¿Qué intereses motivarán a Diego Fernández de Cevallos para venir a Puebla a dar la batalla por los defraudados de Coofia? Un abogado podría asegurar que sus neuronas motoras son impulsadas por el atrayente aroma del dinero y un político también validaría la tesis, no sin antes ponderar el aditamento de las elecciones gubernamentales.


Juntas o por separado ambas proposiciones resultan válidas, lo que no es válido, es que Coyotes de angora -como El peje bautizó al Jefe Diego- intenten lucrar con la desgracia y el llanto de los más de 10 mil defraudados de la financiera para despojarlos de lo que no tienen: dinero. Y no lo tienen, porque todos ellos, como se sabe, perdieron sus ahorros.


La reputación del Coyote de angorausted dispense- está revestida de toda clase de desechos biológicos, basta echar un vistazo a su trayectoria para recordar que su grueso pelaje tiene harto piojo y liendre, no así moralidad y ética. Las pruebas remitentes podrían sustentarse con material impreso de las hemerotecas del país, donde existe constancia de sus oscuros acuerdos políticos con Carlos Salinas y litigios contra la SCT federal y la Secretaría de la Reforma Agraria, en tiempos de Vicente Fox, mismas a las que despojó por separado de más de mil millones de pesos a través de pleitos dudosos; sin contar el Machetazo a caballo de espadas que le propinó a Banamex, al que ganó un pleito por más de mil 400 millones de pesos.


Mañoso, característica peculiar de los coyotes, El jefe Diego envió a su hijo Diego Fernández de Cevallos Gutiérrez a la ciudad de Puebla a entrevistarse con Hilaria Castañeda Villegas, representante de los defraudados de Coofia, queriendo amarrar con ella un convenio de 10 mil pesos, por defraudado, dividido en dos abonos semestrales de 5 mil, y el 25 por ciento del dinero recuperado, si dejasen el pleito en manos la defensoría legal del bufete de abogados Fernández de Cevallos.


Si las matemáticas no se atascan y Pitágoras no se equivoca, el monto inicial que llevaría a su guarida el Coyote de angora, nomás por cerrar el compromiso, sería de 50 millones de pesos, claro está que otros 50 millones a los seis meses. Suena bien, ¿no? Sin contar, por supuesto, el 25 por ciento de lo que recupere la barba más popular de nuestro país al final de la conflagración jurídica.


Considerar la posibilidad que al Jefe Diego no solo le interese el dinero de los defraudados, sino también echar leña a la hoguera de tan triste escándalo en tiempos electorales no es descabellado; no, cuando existen panistas y perredistas ya detectados atizando el fuego de Coofia, Invergroup y Sitma, y delegados azules como Iñigo Ocejo de la Conducef soplando las llamas con la presunción de que a través de esas casas de inversión bien pudo lavarse dinero del narcotráfico.


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Puebla es el estado de la inocencia; aquí, los panistas declaran que Eduardo Rivera Pérez y Humberto Aguilar Coronado están empatados en puntos porcentuales en intensión de voto, confianza y popularidad, en su disputa por la candidatura de presidente municipal y los ciudadanos de salario mínimo, guaraches y televisor de 14 pulgadas en blanco y negro debemos creerles. Se trata pues de deber, no de analizar. De tragársela, que se entiende.


Pero bueno, otorgándoles el beneficio de la duda, así como creemos que el PAN de Juan Carlos Mondragón puede decir la verdad, incluso sin mostrar los números de las casas encuestadoras contratadas para seleccionar a su candidato a presidente, también podríamos creer que la resolución final tendría tintes políticos, no numéricos; dicho de otra manera, que la consulta interna panista podría ser una baratija de show democrático para trepar al que previamente consense y acuerde la terca y necia cúpula panista, compuesta por ortodoxos y liberales, pecadores y persignados, Apóstoles y judíos.


Un amigo pensó ayer junto a mí en voz alta: Si El patrullero 777 y El tigre en verdad son tan malos candidatos, como dicen, ¿por qué no entre los dos hacen uno? La idea no tendría que desperdiciarse, aunque corren el riesgo exponencial de duplicar lo malo que son, ¿o no?

 

Autoría intelectual

 

***En su última visita a Puebla, el titular de la Sep federal Alonso Lujambio, habría solicitado al profesor Darío Carmona García la fórmula aplicada en Puebla para elevar los niveles de la Prueba Enlace, los contenidos del programa Corre por tu Vida para agregarlo al Plan Nacional contra la Obesidad, al igual que el combate a las adicciones. **Conociendo la dureza y necedad que caracteriza al Yunque, no dudaría en que Eduardo Rivera ganara el sábado, además claro de que tienen la estructura del partido en sus manos. ¡Murió El Tigre, viva El patrullero 777!, habrá que practicar.

 



 
 

 

 
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