Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

25/01/2010

Zavala solfea en la cresta de la política


Javier López Zavala hizo lo que debía hacer, ganar distancia desde el arranque mismo de la (pre)campaña –para quienes así quieran llamar al festejo de sus 41 años en el Salón Country. En la jerga competitiva de la equitación, atletismo, natación, levantamiento de pesas, ciclismo, etc., el envión o salida representa un porcentaje muy alto de la victoria o derrota, por lo tanto el inicio del Factor “Z” debe tomarse como excelso.


Reunir a más de 20 mil personas, de entrada, tiene diez cucharadas soperas de mérito y otras diez de reconocimiento. Por percepción, los asistentes al convite muy probablemente concluirán a vuelo de pájaro que Zavala será el próximo gobernador, no solo por lo que vieron, escucharon y sintieron en la vellosidad de sus carnes, sino porque en política como en cualquier otra experiencia del ser humano, decía James j. Gibson, lo visual recrea realidades, anticipa fantasías y fomenta conclusiones


Como plaza electoral, Puebla no es muy distinta a otras entidades de la República Mexicana, los eventos políticos tienen connotaciones nítidas y mensajes poco complicados de descifrar. Una concentración bien vitaminada y numerosa de personas –medio mundo lo sabe- es sinónimo de aceptación, fuerza y contundencia. Y, en contraparte, un significado opuesto tendrá aquel mitin de contadas personas y desangelado ambiente.


Pero no todo es tan simple en la correcta interpretación de eventos multitudinarios, existen casos concretos donde las reglas, por si solas, se invalidan en los hechos. Recordemos los paupérrimos y escuálidos mítines políticos de Felipe Calderón, comparados con los numerosos, coloridos y musiqueros eventos de Roberto Madrazo y Andrés Manuel López Obrador. Hagamos memoria del poderoso músculo oficialista que mostraba José Luis Flores Hernández contra la flacidez e insipiencia de Melquiades Morales. O, el avasallador poder financiero de Rafael Moreno Valle rebasando hace seis años –en ese entonces por la izquierda- los pesos y centavos de Mario Marín.


¿A dónde quiero llegar? Bueno, a que solo una estrategia bien elaborada y armonizada de (pre)campaña, puede sostener la percepción y emoción de priistas y no priistas de que Zavala será quien gane las elecciones del 4 de julio. Un evento político, por destacado y cacareado que sea, no deja de ser un acontecimiento pasajero y breve que se olvida al correr de los días. Así pues, un psicólogo profesional ubicaría experiencias tan extraordinarias como la del Country en la Memoria de Corto Plazo. Pues es muy probable que de aquí al viernes surjan otros temas de igual o mayor trascendencia que ubicarán el cumpleaños del Factor “Z” como algo secundario y obsoleto.


Ahora bien, ¿qué debe hacer Zavala para situarse en la cresta de la (pre)campaña, considerando por supuesto, que en esa misma cresta querrán solfear: Rafael Moreno Valle, Enrique Doger, Ana Teresa Aranda, Mario Montero y la chiquillada del PRI, PAN y PRD? Algo elemental, dijera Sherlock Holmes, preocuparse por llamar la atención, cometer la menor cantidad de errores y cuidar los pequeños grandes detalles tanto discursivos como impresos.


Napoleón recomendaba después de ganar una batalla, que lo mejor era olvidarla y fijar por completo la atención y los sentidos en la próxima cruzada, si deseaba continuar por la senda de la victoria. Zavala hizo de su cumpleaños un inicio exitoso y brillante de (pre)campaña, al reunir cantidad y calidad de presentes, pero en el futuro inmediato tendría que preocuparse tanto en saborear sus éxitos como en reinventar el cómo mantenerse en la cresta de la política local


En opinión de algunos asistentes al Salón Country, Zavala irradió sentimentalismo exacerbado y, por momentos, tristeza, cuando debió ensalzar la seguridad y consistencia de ser la mejor y más viable opción de todas cuanto se presentan. En política, lo emocional es una característica peculiar del votante, lo racional debe pertenecer al político.


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Si en política la forma es fondo, tal y como lo dijo Federico Reyes Heroles, ¿por qué entronizar a Juan Carlos Lastiri en la Secretaría de Desarrollo Social teniendo otras alternativas de mejor valor en el gabinete poblano? Las lecturas pueden ser diversas, sin embargo todas de una u otra manera, interceptan el mismo punto: hubo falta de confianza en Juan Manuel Vega Rayet, José Luis Márquez y en René Lechuga, más allá de que los últimos dos se vayan a arropar a López Zavala a su (pre)campaña.


La anterior podría ser una buena conclusión, si no hubiese otra manera de analizar la política y el servicio público, no obstante en San Lázaro -convidaron algunas fuentes legislativas-, circulan caprichosas y andariegas seriadas versiones un tanto cuanto cómicas. Que si Lastiri era ignorado y ninguneado en los cabildeos de las bancadas estatales priistas en la Cámara. Que si otras fracciones minoritarias como las de Colima, Durango y Tlaxcala contaban con mayor presencia que la de Puebla por la inexperiencia del coordinador. Y que si Francisco Rojas le habría pedido al gobernador Mario Marín, apenas en diciembre, que “de favor le cambiara a Lastiri por otro diputado, aunque no tuviera los ojos verdes ni la cabeza de guante”.

 

Autoría intelectual

 

***La plenaria de diputados federales del PAN traerá esta semana a Puebla vientos sucesorios con la asistencia de Javier Lozano Alarcón. **Un nutrido sector priista de Cuautlancingo rechaza la candidatura municipal de José Luis Camela; se inclinan para el puesto por Hugo Tepox, Rodrigo Flores o Germán Romero. **El 30 de enero en Consejo Estatal, el PRD poblano ratificará su alianza con el PAN. Quienes tienen la capacidad de ser adivinos, anticipan que aquello se pondrá como Rosario de Amozoc.

 



 
 

 

 
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