Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

26/02/2010

El yunque tiró a Amy, y va por Doger


La función boxística que El yunque y Felipe Calderón protagonizan en Puebla, a propósito de la candidatura del PAN a presidente municipal, anda por ahí del octavo round, de un total de doce, y aunque los yunquistas tumbaron con un gancho al hígado a Amy Camacho la tarde del miércoles –sin reparar en su condición femenina-, Calderón y Cesar Nava todavía tienen de pié al último de sus mohicanos: Enrique Doger.


Quién lo diría, Puebla es escenario de la refriega más virulenta que Calderón ha sostenido con sus coterráneos, los yunquistas, si se compara con la actitud agachona y sumisa que el panismo radical y ortodoxo ha adoptado en estados como Veracruz, Sinaloa, Oaxaca y Durango.


Y es que mientras en esas pintorescas demarcaciones, los azules flexionaron las rodillas y se pararon frente al precipicio para que Calderón y Nava, enjundiosos como son, saciaran sus más bajos instintos pragmáticos, la dirigencia local y regional de El yunque con José Antonio Díaz García, Jorge Ocejo Moreno, José Antonio Quintana Fernández y Alfonso Guillermo Prieto Rosete no están dispuestos a bajarse los pantaloncitos en Puebla nomás de a grapas.


Si los gritos de éstos próceres del bien común se escucharan de un rancho a otro, entenderíamos por qué la necedad de el ¡ni madres, alguien ajeno al PAN no puede ser el candidato a la alcaldía de Puebla!, luego entonces comprenderíamos, con peras y manzanitas,  sus propuestas: A y B, melón o sandía, blanco o negro, Eduardo Rivera Pérez o Humberto El tigre Aguilar Coronado, para ostentar la candidatura de Puebla capital.


La afirmación de que Amy Camacho nunca estuvo interesada y que su querencia fue netamente mediática podría comprarse, sí, pero no a través de la tarjeta de crédito inteligente. Cierto es que Amy quiso ser candidata y se interesó por la nominación cuando Verónica Mastretta, Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda le adornaron con flores, cascadas y animalitos su dupla con Rafael Moreno Valle; dónde más, en la casa de Verónica, allá en Atlixco, pero de entonces a la fecha las cosas cambiaron.


Lo que Amy no supo o no le convidaron, fue que El mosco, Díaz García, y sus secuaces yunquistas no son buenos para el discurso. No nacieron en Francia ni se han placeado por Inglaterra, Austria ni Italia. Sus modales son barriobajeros, eléctricos, del Bronx pues. Y cuando quieren que alguien se quite de enfrente: hombre, mujer o lo que sea, lo hacen igual que los de La Buenos Aires, a punta de amenazas y mentadas. Y así, ya lo vio Amy, no se puede.


Decía Voltaire que lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos bendice sus banderas e invoca a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo. ¿Qué plegaria habrán orado éstos próceres del bien común, antes de destruir a Amy? ¿El angelito de la guarda? ¿A Dios orando y con el mazo dando? ¿O fieles a su costumbre, se aventaron como el borras…? Haiga sido como haiga sido, citara Alonso Lujambio, lograron el primero de sus propósitos, espantar a Amy, ¿lograrán hacer lo mismo con Doger para barrerle el camino al Tigre y a Lalo o quedarán en ridículo? Ya se verá.


Júzguelo usted. La lógica calderonista no es la lógica yunquista; el primero, tiene la información numérica suficiente para pensar que con quién puede ganar la capital poblana es con Doger; a Lalo, al Tigre y al Yunque que se los coma un perro –dirá-; pero, el yunquismo no piensa de la misma manera, pues sabe que lo que está en juego no es una elección constitucional, el triunfo o la derrota del panismo, sino lo último que queda de aquel PAN radical que edificó rosario en mano Guillermo Velasco Arzac, Manuel Espino, Bernardo Ardavín y Carlos Abascal en el sexenio foxista.


***


Un personaje espigado, de enorme papada y espejuelos, misterioso e insignificante, acompañó a Javier López Zavala a su registro como precandidato a la gubernatura de Puebla por el PRI. Desconocido por muchos, fue de los principales movilizadores de ese y otros eventos multitudinarios que el Señor “Z” organizó en la capital y el interior del estado.


Salvo su esposa, su suegra, “Chatarra” su perro y algún otro pelao, esclavo de la administración marinista, identificaban al hombre misterioso por su nombre. Pos qué carajos, no era obligación saberlo. No era trascendente, vaya, ni en la escuela de sus hijos tenían referencias de él. Hoy, se sabe que es el nuevo secretario de Comunicaciones y Transportes del Estado y que se llama José Guadalupe Castillo Méndez, para servir al Proyecto “Z” y a su merced.


Quienes lo han visto sin camisa en Veracruz,  aseguran que tiene la Z en el pecho. Yo paso.

 

Autoría intelectual

 

***Gane o pierda en la interna del PRI para la candidatura a presidente municipal, Víctor Manuel Giorgana renunciará a la Sedesol tan pronto sea publicada la convocatoria tricolor. Quesque está dispuesto a jugarse su resto contra Mario Montero. **Juan de Dios Bravo y Cesar Pérez le sirven más a sus amos –Zavala y Montero- en sus respectivos puestos, que fuera de ellos. No se van. Los van. **El joven y talentoso Sergio Enrique Sánchez Rivera, ocupará la subsecretaría de Comunicaciones de la SCT que presidió hasta el lunes pasado, el ahora secretario José Castillo. **Paola, de ciencias políticas de la Ibero, le manda besos a Alejandro Armenta. (Servida). Pregunto: ¿Y yo que?

 



 
 

 

 
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