Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

27/01/2010

Del burro pachón y orejudo a las necesidades de Moreno Valle y López Zavala


Rafael Moreno Valle y Javier López Zavala son víctimas de la misma pesadilla. Su Freddy Krueger los acecha con una dicotomía filosa y punzante nada fácil de esquivar: ¿A quién quieren ponerles como candidato a presidente municipal de Puebla?, cuando lo estratégico sería, ¿a quién necesitan para tan importantísimo puesto? Recordemos, pues -sólo por moler- que la ciudad significa apenas una piscachita menos del 40 por ciento de la votación estatal.


Polemizar su valía sería estúpido. Los votos que allí pueden cortarse, si fuesen manzanas, son tantos que eclipsarían al sol si los poblanos los alzaran al mismo tiempo. Son tantos, tantos, que son capaces de inclinar la balanza de la victoria para uno u otro extremo si en un acontecimiento sorpresivo sus poseedores salieran a votar en estampida.


Ahora bien. Pensemos. Si Moreno Valle llevara de fórmula por la ciudad de Puebla a un panista perfectamente identificado por la sociedad -póngale el nombre que quiera: Eduardo, Ana Tere, Paco, Genaro o Humberto-, su proyecto de conquistar el mundo se complica. Diga si no. Hoy en día, los candidatos panistas son  tan o más malos que el tabaco: nocivos para la salud, porque ocasionan enfisema pulmonar, y desencadenan la muerte electoral de aquel que fuma de sus pitillos.


Ser candidato panista reconocido, ortodoxo, progresista e identificable es echarse a cuestas la cruz de los impuestos, alza de precios, gasolinazos, ejecuciones y desempleo -entre otros clavos- que el Presidente Felipe Calderón pudo fundir en los casi cuatro años de gobierno. ¿Qué tan malo es ser panista que Santiago Creel y Alonso Lujambio quieren ser presidenciables, pero sin partido, es decir distantes del panismo?


En plan contable, lo que a Moreno Valle le convendría sería un candidato ciudadano o un político ajeno al PAN. Un abanderado municipal al que el elector no le cobre los impuestos, su desempleo ni los 15 mil muertos del narcotráfico y el titipuchal de desaciertos de Calderón. Un candidato, que llegue por la barandilla del PRD o de un sector respetable de la sociedad.


Caso opuesto, López Zavala no tiene el mismo problema que Moreno Valle en connotaciones negativas de Marca, pero sí en características propias y recomendables de quién sería una buena dupla. Complementar esfuerzos con un producto polvoso y horrible, lo atará a conformarse a los votos que por costumbre cosecha el PRI en la capital. Sería tanto como renunciar a la veta nueva de sufragios que enriquece y brilla, cual pepitas de oro, en la lista nominal.


Luego entonces, ¿cuáles son las necesidades de Zavala en los comicios venideros? El voto fiel del PRI sufragará por el candidato a presidente municipal que le ponga el partido, sea Mario, El vale, Cesar Pérez, Giorgana, Juan de Dios o un burro pachón y orejudo. El priista de cepa votará y sanseacabó. Lo que Zavala requiere es agregar a ese voto duro priista una ración grande o pequeña de sufragios switcher, integrados ó apolíticos para asegurar la victoria y aprovechar, de esa manera, la ventaja porcentual que su partido le saca al PAN. 


Dicha pretensión es posible, sí, pero si el PRI optara por una fórmula municipal que complementara las deficiencias de Zavala en la ciudad. Sun Tzu en El Arte de la Guerra recomienda no dar concesiones al enemigo. Es por eso que Zavala apremia de un producto vendible, aceptable y novedoso que al llevarlo del brazo en campaña le ofrezca los dividendos que los marketinianos llaman Motivación de Compra.


En suma, al no existir dudas de que Zavala y Moreno Valle serán los candidatos del PRI y PAN a la gubernatura, es de suponerse que ambos estarían más preocupados, en estos momentos, en concretar una dupla rentable en la ciudad capital que por el proceso interno ya iniciado en sus partidos, que pese a cualquier clase de objeción, los llevará a la victoria.


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La guerra entre PRI y PAN está cantada, la lanza de la paz fue rota, y muy probablemente arderá Los pinos, igual que Troya, con las lumbreras mediáticas que vayan apareciendo en los distintos estados de la República. Y Puebla no es la excepción.


La postura beligerante asumida por Cesar Nava en nuestra ciudad, es producto de esa guerra intestina que ya libran en palabras PRI y PAN y que en las elecciones de 2010 se recrudecerá, luego de que Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones enderezaran sus fusiles hacia Felipe Calderón a razón de las tétricas Alianzas.


Lo que hace Marín en Puebla con el gobierno, es exactamente lo mismo que hará Calderón con su aparato federal y, donde con toda seguridad, echará mano de todo, ¡todo!, cuanto tenga a su alcance para atrapar la mayor cantidad de gubernaturas que se jugarán este año.  Tontos serían si no lo hicieran.

 

Autoría intelectual


***El ingreso de Germán Sierra al equipo de precampaña de López Zavala proyecta inclusión en la estrategia que conduce el Factor “Z”. Incluso, la experiencia de Sierra podría ser de gran utilidad en la campaña constitucional. **Joaquín López-Dóriga dio por descontado ayer en su columna En privado del periódico Milenio que Elba Esther apostará a Moreno Valle en Puebla. ¿A quién más apostaría La –diabólica- maestra? **El secretario de Cultura Alejandro Montiel compareció de excelente manera en el Congreso del Estado. Con las carencias financieras que tiene su Secretaría, cumplió con creces la encomienda.

 



 
 

 

 
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