Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

28/05/2010

Marín, Zavala y Armenta sufren de dolor de estómago


La decisión de involucrar de manera directa, a través de una rúbrica, a Melquiades Morales en el escándalo del Hoyo Financiero se me hace una postura ingenua, por no decir torpe, de parte del equipo morenovallista. A manera de analogía, fue como si Caín –Fernando Manzanilla- hubiese mostrado la quijada –o documento- con que mató a Abel –y los fondos públicos.


Si la defensa era probar que Moreno Valle no había especulado con recursos públicos ni ocasionado daño a las arcas estatales a su paso por Finanzas, carajo, Manzanilla hizo lo contrario en su rueda de prensa de ayer: Comprobó y demostró, papelito en mano, que el candidato de la alianza Compromiso por Puebla, además de aceptar su culpabilidad, actuó fuera de las leyes, mexicanas y estadounidenses, aunque fuese con la autorización del mismísimo Melquiades.


A estas alturas del escándalo, Javier Sánchez Galicia, Alejandro Armenta, Mario Marín y Javier López Zavala deben tener un dolor de estómago terrible propiciado por las carcajadas de la estúpida actuación de su contrincante. El harakiri de Manzanilla y la rúbrica de Melquiades son enteramente lo mismo, la guerra del poder por el poder.


No fue necesario que los priistas percutieran más cartuchos o documentos que agravaran la salud puritana y ética del abanderado de la alianza Compromiso por Puebla, porque de eso se encargó “El maestro” Manzanilla y muy probablemente el mismo Moreno Valle. No sé ustedes, pero es de suponerse que Manzanilla y Rafael debieron haber calculado el tamaño de la preocupación marinista por el desprestigio de Melquiades.


Y si no lo calcularon, debieron entender que la Carabina de Ambrosio y los insomnios de Melquiades valdrían la misma aflicción al marinismo. No es ser cruel, aunque si realista, pero un dragón podría tragarse hoy mismo al exgobernador y lo más que podríamos atestiguar sería un homenaje póstumo, digno e inolvidable.


La fiereza y combatividad no son sinónimo de inteligencia, dijo Alejandro Magno. Y los madrazos aventados, ayer, desde la esquina morenovallista si bien impactan la humanidad de Melquiades no dañan al PRI y a Zavala, en el entendido de que son dos grupos políticos distintos, y si de eso se trata esta elección, los dolientes de estómago, seguirán muriéndose de la risa.


Creer que el cálculo marinista presupuestó la acción demostrativa de Manzanilla y Moreno Valle, contra la imagen pública de Melquiades, sería pecar de maquiavélico y, el colmo, de presuntuoso, aunque siendo sinceros, lo parece.


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Nunca en el esquema de Moreno Valle fue contemplada la polarización de los comicios a gobernador. Y no lo fue, porque de sobra sabía que bajo ningún escenario y circunstancia favorecería sus expectativas y probabilidades de triunfo.


El mismo Moreno Valle comentó por adelantado, dentro y fuera de grabadoras y cámaras, que aniquilaría al mito marinista si lograba generar un gran movimiento social que sobrepasara la capacidad operativa del priismo.


A poco tiempo de la jornada comicial del 4 de julio, no solo no hemos sido testigos de la ausencia de ese gran movimiento social, sino que ahora presenciamos la polarización que beneficia al PRI y perjudica al PAN y sus aliados, en palabras proféticas de Moreno Valle.


El desenlace, no tendrá pierde. Solo habría que agregar el telemarketing iniciado desde ayer contra Zavala para robustecer y alimentar la polarización de la que hablamos.

 

Autoría intelectual

 

****El secretario de Cultura, Alejandro Montiel Bonilla, cumplió a cabalidad lo que se esperaba del Festival Internacional de Puebla en su edición 2010, demostrando que las expresiones artísticas y culturales tienen dinamismo alterno lo mismo en lo intelectual que en lo popular. En hora buena.

 



 
 

 

 
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