Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

28/08/2009


Del puente de San Francisco, al puente del boulevard Atlixco


En una semana colmada de dolencias políticas y padecimientos lumbares, quedó demostrado que en Puebla puede ocurrir desde la brillante idea de edificar una rúa banal e intrascendente, hasta la arrogancia manifiesta del université perturbado que simula no saber si se reelegirá como rector de la Uap o se entregará por completo en los brazos de la música.


La intención pragmática de construir “algo”, “algo” que distinga a la administración de Blanca Alcalá y que ese “algo” sea un puente elevado, a todas luces innecesario para gastarse 270 millones de pesos, raya en la desesperación de no saber qué hacer, cómo actuar ni con qué ganar simpatías en momentos determinantes.


Y si a eso, se le agrega que la deuda de 180 millones no la pagará la administración blanquista, sino los cinco ayuntamientos futuros, la cosa se agrava y el ruido se genera. Según la Teoría de la Imagen Pública de Robin Lacoff, cuando un individuo desea proyectar y conservar prestigio, no repara en las máximas de cantidad, utilidad ni relevancia, simplemente intenta quedar bien con la sociedad y punto.


¿Qué persigue ese individuo? Dice Lakoff que el pragmático ansía por regla de oro, escalar posiciones sin que le importe ser rebasado por la inteligencia meditada. Blanca lo que quiere, en resumidas cuentas, es un golpe de timón que mejore su rankeo político en los momentos valiosos de la sucesión estatal, para estar presente en el momento en que Enrique Doger y Javier López Zavala se destruyan.


La lógica y plan de vuelo de Blanca no es descabellado si se toma en cuenta la crueldad y la sangre que los aspirantes priistas al gobierno han derramado en la consecución de la candidatura al gobierno de Puebla. Como buena política, la alcaldesa hace su parte y deja a merced de la Ley de Murphy -que el tiempo decida- el resolutivo final.


Vamos a otro asunto. Resulta loable el accionar de Enrique Agüera en la Uap. El rector pudo hacer lo que nadie. Posicionó a la Máxima Cada de Estudios por las nubes gracias al respaldo financiero de Mario Marín. Ningún ser humano en su sano juicio escatimaría en levantarle un monumento en plena Avenida Juárez. Pero de ahí, a hacerle la competencia a París Hilton y robarle los arrebatos a Luis Miguel con simular la disyuntiva de reelegirse o no me parece un exceso y una frivolidad.
¿Se reelegirá? ¡Mal haría en no hacerlo! ¿Le está jugando al tipitoche? ¡Eso parece… y lo que parece es –dijo el escritor Luigi Pirandello! Sería más coherente y maduro de su parte que diera la afirmativa: ¡buscaré la reelección!, y se acabó.


Agüera, debe reconocerse, es un académico valioso, hábil e inquieto. Lo que se propone lo consigue. La universidad ha vivido con él los mejores años de su historia y su proyección no solo se limita al ámbito nacional, también traspasa las fronteras y los continentes. Y aunque la mayoría de sus defectos humanos no son visibles, es su peculiar forma de vestir lo que lo convierte en un hombre diferente.


***


Debe entenderse que con el consentimiento de Blanca Alcalá, su secretario de Desarrollo Social Víctor Manuel Giorgana se reunió el miércoles pasado en el Hotel Royalti con los presidentes auxiliares que empujan sus inquietudes de convertirse en munícipe de Puebla.


Sin embargo ese encuentro fue apenas el ensayo, pues el verdadero cónclave para anunciar su destape será el domingo a las 10 de la mañana en el Hotel Marriott con más ediles auxiliares y presidentes de unidades habitacionales simpatizantes de su incipiente proyecto. Se supone que Blanca y el gobernador Mario Marín tenían el compromiso de darle cordura a las ideas de Víctor. Bueno… eso es lo que se supone.

 

Autoría intelectual

 

****Ya se supo que el mismo día que el secretario de Desarrollo Rural, Gustavo Jiménez Aguayo, sufrió el accidente carretero, también se cayó del caballo durante una cabalgata por la sierra norte. Desde ahí se vio que San Manuel le quería cobrar alguna afrenta. **Pablo Fernández tendría que recargar sus aspiraciones de presidente municipal en atributos distintos a su desempeño legislativo, pues si como alcalde será igual de billamelón que de diputado, dijera don Teofilito, ¡ya nos jodimos! **Si por boletines el PRI tuviera que elegir a su candidato a gobernador, júrelo que el diputado electo Alberto Jiménez Merino sería el ungido. **Que la conversación entre Valentín Menéses, Eduardo Rivera y Pablo Fernández en la Estancia Argentina giró a que en esa mesa, ¡que más aplaudía!, se encontraba el futuro alcalde de Puebla. ¿Qué pensará Luis Alberto Arriaga, Mario Montero, Giorgana, Víctor Chedraui, Lucero Saldaña, Ana Teresa Aranda, El tigre Aguilar Coronado y el resto de querendones de semejante vaticinio? **Ahora, si, lo de Pericles Olivares se lo cuento el lunes: ¡señor gobernador, deseo ser presidente de Puebla y quiero que mi amigo, Mario Marín, me ayude! Eso es sinceridad, no hacerle al tipitoche.

 

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