Escenarios


Saúl Tapia Bonilla


Tiempos violentos...


El título no es por la película estadounidense del año 1994, ganadora por cierto de una Palma de oro y un Oscar, escrita y dirigida por Quentin Tarantino. El nombre es por lo que vivimos los mexicanos día a día, estará de acuerdo estimado lector con un servidor que ya no hay estado de la república que esté libre de la delincuencia, ningún mexicano puede decirse a salvo de algún acto delictivo, todos sin excepción estamos expuestos a sufrir determinado daño a manos de la delincuencia ya sea directa o indirectamente. Hoy todos salimos a la calle con la preocupación de encontrarnos con algún loco que por unas monedas nos pueda causar alguna lesión en el menor de los casos o la muerte en el peor de los escenarios, para desdicha de los padres su sufrimiento es mayor cuando los hijos salen a divertirse por las noches, en fin, hoy nadie está exento de ser víctima de la delincuencia.

 

La realidad social mexicana es la zozobra causada por la mala articulación de la política pública de seguridad diseñada por el gobierno federal para combatir la delincuencia en el país; eso no quiere decir que toda la responsabilidad por no tener buenos resultados en la lucha contra la delincuencia es únicamente del gobierno de Calderón, el fracaso de la misma mucho tiene que ver con la falta de solidaridad de los gobiernos estatales de todos los colores por erradicar la corrupción entre las filas de sus fuerzas de seguridad, sin duda los gobiernos de las entidades federativas poco han hecho por apoyar los esfuerzos federales para combatir a la delincuencia organizada, ahí está el penoso caso de nuestro estado en donde a pesar de las críticas de muchos se mantenía con un ambiente tranquilo, en donde a veces parecía que la delincuencia organizada “temía” a las fuerzas del orden de nuestra entidad, pero vaya sorpresa, todo eso no era más que una pantalla para tratar de redimir los errores gubernamentales. Las simulaciones tarde o temprano terminan por derrumbarse y la seguridad que supuestamente gozaban los poblanos, resultó ser sólo una simulación por parte de las autoridades estatales, la realidad es que no se tenía una política pública de seguridad lo suficientemente fundada como para mantenerse durante el sexenio.

 

Sin embargo el que más pierde en esta lucha contra las organizaciones delictivas es el gobierno federal, hoy por hoy, la seguridad es su peor derrota; siempre lo dije y lo sostengo, de triunfar Calderón al termino de su sexenio en su batalla contra la delincuencia el PAN puede prepararse para gobernar el país otros seis años, pero va por mal camino, al parecer cada vez más se confirma la teoría que su lucha contra el narcotráfico sólo fue para distraer los reflectores de la opinión pública de las tensiones ocasionadas por el proceso electoral del 2006, todo hace indicar que desde un inicio la estrategia contra la delincuencia no contó con una planeación estratégica de largo plazo, creyeron que al golpear a la delincuencia organizada se iban a replegar todas las células delictivas de manera automática, pensaron que el uso de la milicia sería suficiente para amedrentar a la delincuencia y crear un escenario de tranquilidad entre la población, ya se vio, no fue así, se les salió de control la lucha contra el narcotráfico, la ineficiencia de comunicación entre los cuerpos de seguridad de todo el país hace que esa lucha la esté perdiendo el estado mexicano.

 

Para ningún político de filiación ideológica distinta a la del presidente debería ser satisfactorio el fracaso que hasta el momento ha sufrido la estrategia gubernamental en esa lucha, pues la derrota hasta el momento de las fuerzas federales contra el crimen organizado no sólo es malo para el partido en el poder, lo es para todos, y de seguir por ese camino pronto veremos un caos total en todo el país, observaremos más ejecuciones y pronto levantones de cualquier ciudadano sólo para generar terror entre la población y empujar a la opinión pública en contra del gobierno federal para obligarlo a dar marcha atrás a su estrategia, y así disminuir las acciones contra las organizaciones delictivas, eso es lo que en realidad busca el crimen organizado con las últimas ejecuciones, generar en la opinión social la idea de que no se puede contra ellos y que lo único que queda es coexistir. Por eso nadie se debe de alegrar del fracaso actual de la estrategia de Calderón por combatir el narcotráfico, lo mejor será sumarse a la misma y generar una sinergia que coadyuve a disminuir los delitos en el país.

 

El fracaso de la guerra contra la delincuencia nos perjudica al grueso de la población, después de todo, la seguridad e integridad de las personas debe ser una prioridad para el desarrollo de los individuos, de hecho el programa de las naciones unidas para el desarrollo en su informe sobre desarrollo humano para México 2004, incorpora a la seguridad pública como un factor fundamental para el desarrollo social, en dicho documento se hace mención que la falta de seguridad a nivel local inhibe el desarrollo de las personas en diversos aspectos, y eso se puede comprobar con el Índice de Incidencia Delictiva y Violencia IIDV. “El impacto del crimen sobe las personas puede examinarse al determinar el valor del daño sufrió cuando éste puede cuantificarse (bienes robados, tiempo perdido u otros daños como porcentaje del presupuesto del individuo o del hogar) o evaluando el costo de las acciones de prevención.”

 

Un ejemplo sencillo pero muy real es que en un escenario de un individuo que gusta de hacer deporte a muy temprana hora, deja de hacerlo precisamente porque en muchos lugares del país a las 5 de la mañana a esa hora muchas personas van saliendo del antro, lo que hace que se incremente el riesgo de sufrir una agresión. Ejemplo más claro no puede haber, así, la seguridad se vuelve un factor fundamental para el ejercicio de las libertados de los individuos y por ende una obligación de las autoridades por garantizar la libertad de los mismos. No hay otro camino que generar una sinergia que coadyuve a inhibir los actos delictivos creando un entorno de seguridad para todos.

 

Hoy vivimos tiempos violentos, busquemos mejores vientos…no los de la bella airosa. Un abrazo.

 



 
 

 

 
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