Escenarios


Saúl Tapia Bonilla


Tierra de nadie…


En el Informe Sobre Desarrollo Humano México-2002, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se presentó por primera vez la relación completa de los Índices de Desarrollo Humano y sus componentes para la totalidad de las entidades federativas, ahí se reflejó el lugar que ocupan las mismas por sus respectivos puntajes en los indicadores de salud, educación e ingreso, en ese documento, Oaxaca se ubicó en el lugar 31 al tener un Índice de Desarrollo Humano de 0.7135, sólo por arriba de Chiapas (el estado más pobre del país). De acuerdo al estudio, en el índice de esperanza de vida Oaxaca obtuvo 0.7917 puntos, en el de educación 0.7456 y en el índice del PIB per cápita 0.6032; las cifras hablan por sí solas, ese estado tiene uno de los más graves rezagos de la nación, mientras en Oaxaca el índice educativo fue de 0.7456, el de Nuevo León alcanzó los 0.8975, y todos sabemos que el atraso educativo es uno de los principales factores que impiden el desarrollo de cualquier comunidad. Para desdicha de los oaxaqueños, los distintos órdenes de gobierno no han encontrado la fórmula “mágica” para detonar el bienestar de las familias, vaya, y no ha sido por falta de interés, sino por falta de capacidad. Los “esfuerzos” de los gobiernos por avanzar en la “lucha” contra la pobreza en ese estado han sido totalmente ineficaces, para prueba los resultados que arrojó el Informe sobre Desarrollo  Humano 2004, donde Oaxaca no avanzó de manera significativa en el índice educativo, pues únicamente obtuvo 0.7491 puntos, ya para el informe del PNUD del 2007, ese mismo estado tuvo un mínimo pero igualmente insignificante avance en el índice educativo, ello al tener un puntaje de 0.7754, y si digo insignificante, es porque en éste diagnóstico no se sumaron otros indicadores que harían ver el nulo repunte de esa entidad federativa; desde el 2004 el PNUD incorpora temas como la seguridad pública, la migración, la equidad de género y la participación política, como indicadores que permiten medir con mayor precisión el avance de las entidades federativas en el Índice de Desarrollo Humano, sin embargo hasta la fecha, ese programa no los incorpora totalmente a la medición de desarrollo humano en los estados, cabe señalar que de incorporarlos, estados como Oaxaca o Puebla verían disminuir sus puntajes globales de desarrollo humano.

 

Pero bueno, dirá usted amable lector por qué todo lo anterior, pues simplemente es para poder criticar, repudiar y desaprobar con sustento, la reciente movilización que los “maestros” de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación realizaron hace unos días (dejando por cierto sin clases a más de un millón de alumnos), todo bajo el pretexto de dar inicio a “la jornada de lucha por la emisión de la convocatoria para el relevo sindical sin condiciones”. Esto en un escenario de guerra interna del SNTE, pues recordará que la sección 22 es acérrima enemiga de la sección 59. En fin, más allá de sus luchas intestinales está el hecho de que sus acciones perjudican a miles de estudiantes y a un pueblo entero, el cual hay que decirlo, está desde hace décadas hundido en la miseria social, económica, política y cultural, el cual no tiene indicios para cuándo se superarán tales retrasos.

 

Sin lugar a dudas, el magisterio oaxaqueño es una muestra de la podredumbre que se tiene dentro del Sindicato más grande de América Latina, y de la nula visión de miras de los dirigentes de las organizaciones sindicales de nuestro país; debo decir que no todos los que forman parte del magisterio sufren del mismo mal, pues existen maestros que deberían ser aplaudidos y recompensados por el esfuerzo que día tras día realizan por educar al presente y futuro de México, pero por otra parte hay quienes con sus actos sólo retrasan el progreso de nuestro país, y son a éstos a los que deberían castigar con todo el peso de la ley.

 

Oaxaca es una de las entidades más podres del país, repito, únicamente por encima de Chiapas, pero al parecer, eso no lo entienden los seudomaestros oaxaqueños, para ellos están primero sus intereses y luego los de la nación, es más importante pedir la renuncia de un gobernador, la liberación de “presos políticos”, manifestarse en contra de la Ley del ISSSTE y por la “privatización” de PEMEX que desarrollar las competencias que requieren los jóvenes oaxaqueños para que en un futuro no muy lejano puedan hacer frente a las exigencias de un mundo globalizado que se mueve bajo la directriz de la competitividad.


Los derechos de los trabajadores son inherentes a su existencia, pero esas prerrogativas no deben interferir con sus obligaciones también inherentes a sus cargos, si en verdad lucharan por causas justas no dejarían sin clases a miles de estudiantes, pues son ellos los primeros que debieran reconocer que la educación es un derecho de todos los mexicanos y más, de las nuevas generaciones, si realmente quisieran a su país y a su estado, podrían esperarse a que comenzara el periodo vacacional para realizar sus movilizaciones, eso sí, sin afectar también al sector turístico que es el sustento de cientos de oaxaqueños, pero eso, es un escenario ajeno a la sociedad mexicana.

 

Podría seguir listando motivos que dan sustento a mi rechazo por las acciones de los “profesores” de la sección 22, pero el espacio de ésta su columna no es suficiente para ello, así que sólo queda reconocer que estudios internacionales como los del PNUD demuestran que Oaxaca es un estado con serios problemas de desarrollo humano, y que actos como los arriba mencionados sólo condenan el desarrollo del mismo. Por eso y más, hoy Oaxaca es tierra de nadie…


Un abrazo.

 



 
 

 

 
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