Evolutics


Iñaki Gutiérrez Fernández

24/01/2012

 

¿Cómo medirás tu vida? Pregunta atinada para empezar el año


Tradición puesta malamente en práctica la de proponerse doce cosas mientras comes las respectivas uvas al empezar el año nuevo. Pocos, muy pocos cumplen o siquiera recuerdan lo que prometieron apenas pasadas las primeras semanas del año. Más grave es el hecho de que prácticamente ninguna persona se toma el tiempo para responder ¿qué van a hacer con su vida y cómo harán para que esta sea plena y satisfactoria?


Nos provoca muy atinadamente Clayton M. Christensen (profesor de Harvard considerado una de las 100 mentes más influyentes del planeta) en suinusual artículo “¿Cómo medirás tu vida?” (http://ow.ly/8xaVa) a reflexionar no sólo lo que hacemos cada día o año, sino a hacer un alto en el camino para responder tres muy provocativas preguntas:

  1. ¿Cómo puedo estar seguro que seré feliz en mi carrera profesional?
  2. ¿Cómo puedo asegurar que la relación con mi esposa e hijos serán una fuente durable de felicidad?
  3. ¿Cómo puedo estar seguro que me mantendré fuera de la cárcel?

Sobre la primera pregunta nos revela que “la administración es una de la profesión más noble si  se practica correctamente”. Los directores o gerentes tenemos la oportunidad de asegurarle a nuestros empleados y a nosotros mismos una carrera plena enfocándonos en los verdaderos motivantes de la satisfacción plena: la oportunidad de aprender, crecer en responsabilidades, contribuir a otros y ser reconocidos por nuestros logros. Muy equivocados están los hombres de negocio que ven como su objetivo profesional el ganar dinero, comprar, invertir o vender como fuente de satisfacción.


Sobre la pregunta sobre la relación con la pareja e hijos Christensen nos muestra como un error el aplicar un modelo de negocio de optimización a la vida personal. Así nos habla de que así como un negocio típicamente valora el invertir tiempo adicional o recursos para lanzar un nuevo producto o incrementar las ventas con criterios corto-plazistas (¿qué me rinde pronto?), los humanos hacemos lo mismo al tener un tiempo extra… Típicamente lo “invertimos” en cuestiones que reditúan en el corto plazo como dedicar una hora más de estudio para el examen (esto no lo hacemos mucho en México) en lugar de por ejemplo darnos tiempo para meditar y pensar sobre el propósito de nuestra vida. Pocos, muy pocos hacen una pausa para pensar en ¿qué quieren lograr con su vida? En su artículo menciona que nadie al casarse planea tener un divorcio o llevarse mal con los hijos, sin embargo la secuencia de decisiones en el día a día de cómo invertir el tiempo extra provocan una estrategia fallida de mediano plazo en muchas relaciones. La falta de tiempo para lo que reditúa en el largo plazo: una buena conversación, pasar tiempo en pareja, convivir con los hijos son lo que importa al final para tener una vida plena.


Finalmente sorprende con su tercer pregunta (¿cómo mantenerte fuera de la cárcel?) y la fundamenta al decir que dos de sus 32 compañeros “Rhodas Scholar” (los becados más prestigioso del mundo) además de su compañero que luego dirigió Enron fueron buenas personas pero de alguna forma torcieron sus principios y acabaron en la cárcel. El problema radica en irse volviendo permisivo con reglas generales que todos debemos cumplir al decir “sólo en esta ocasión extrema está bien saltársela”. A lo largo de la vida siempre habrá situaciones “extremas” que “justifiquen” violar la ley. Es mucho más fácil (nos reta) “apegarte a tus principios el 100 por ciento del tiempo que respetarlos el 98 por ciento de las veces”.


Christensen complementa su artículo con muchos otros ejemplos ilustrativos los cuales me llevaron a reflexionar sobre la cultura de planeación personal y permisividad en nuestro país. ¿Vale la pena perseguir las apariencias o el dinero cuando al final en tu tumba sólo quedará tu nombre y cómo impactaste a los demás? Tantos políticos o empresarios que buscan la fama o el dinero mal habido ¿habrán hecho un alto en el camino para decir “¿es esto lo que quiero con mi vida?”?


Pensemos con este inicio de año sobre la vara con la que seremos medidos al final de nuestras vidas. Reflexionemos sobre las acciones que emprenderemos cada día para lograr la plenitud profesional y personal. Hagamos honor a esas doce uvas y tomémonos el tiempo de pensar profundamente en ello.Estoy seguro que siguiendo los consejos de Chistensen tu vida y la de quienes te rodean será más feliz.

 

 

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