De Fondo


Jesús Rivera

07/12/2010

+ Diez años de contrarrevolución: Bartlett
+ La “guerra de la estupidez”
+ Malos manejos en la Reserva Atlixcayotl


El jueves pasado, Manuel Bartlett,  estuvo en la Universidad Autónoma de Puebla UAP. Dio una conferencia en el auditorio “José María Morelos”, de  la Facultad  de Derecho, ante estudiantes, académicos y algunos políticos, que llenaron el lugar.
 
Bartlett presentó su ponencia “La Revolución Mexicana y su impacto político social en el Siglo XXI”. Refirió los hechos históricos más importantes del movimiento social  que costó la vida a más de un millón de mexicanos y defendió el carácter social, popular y democrático, de la lucha armada que convirtió a México en un país más soberano y libre, con justicia social y  desarrollo económico, hasta los regímenes priistas de De la Madrid, Carlos Salinas y Zedillo; de los panistas Fox y Calderón, que dilapidaron, vendieron o robaron,  todo lo más que pudieron del patrimonio nacional y social.
 
ESTUPIDEZ. En la nueva “decena trágica” de México,  la de los gobiernos panistas, de Fox y Calderón,  los bienes propiedad de todos los mexicanos han sido entregados a los ricos consorcios extranjeros y nacionales. La “contrarrevolución” que vivimos actualmente, impulsada por el Partido Acción Nacional y sus cómplices de otros partidos políticos, ha dado como resultado, más crisis económica, desempleo, pérdida de soberanía nacional y de libertad y una guerra en la que 30 mil mexicanos han sido ejecutados o asesinados por otros conacionales. La droga es un gran negocio de los norteamericanos. Por eso la guerra de Calderón contra el narcotráfico, es la “guerra de la estupidez”, la llamó.
 
Aunque llevamos tres sexenios que intentan  degradar a la revolución mexicana y  la lucha de independencia de 1810, para hacer creer a las nuevas generaciones que se trató de alzamientos armados entre revoltosos o delincuentes contra el gobierno de la época. O que fue un movimiento burgués, lo cierto es, en ambos casos, que se trató de luchas populares triunfantes que alcanzaron logros sociales y políticos que eran indispensables para el pueblo mexicano.
 
¿Cuáles fueron estos?
 
Las garantías individuales, el reparto agrario, la soberanía sobre los recursos de la nación, los que se encuentran en el territorio,  en la superficie, en el aire y en el subsuelo -que tanta molestia causa a extranjeros- el derecho a la educación, los derechos obreros, la no reelección y otros muchos, plasmados en la Constitución de 1917.
   
En las constituciones de 1824, y después en la de febrero de 1917. La Constitución consagra demandas sociales tan sólidas que aún ahora no han podido ser eliminadas por la contrarrevolución  de la derecha en el poder.
 
Ciertamente, las riquezas de la nación: el petróleo, los minerales, la generación de energía, los litorales y las comunicaciones, han sido socavadas. Hoy están, en parte,  en manos de empresas extranjeras o nacionales, para beneficio de particulares y políticos. Han sido entregadas, pero sin modificar la Constitución. Es decir, todas esas compañías que se benefician de la riqueza nacional, lo hacen ilegalmente. “Entraron por  la puerta de atrás” con la complicidad de gobernantes, legisladores y magistrados, de todos los partidos, no solamente de los del Partido Acción Nacional.
 
¿CORRUPCION? Y qué tal que en entrevistas con reporteros después de la conferencia, el mejor gobernador que ha tenido Puebla en la época moderna, pidió se investiguen las irregularidades  en el manejo de los bienes de la Reserva Territorial Atlixcáyotl en las administraciones del ex gobernador, Melquiades Morales y del actual mandatario,  Mario Marín.
 
No sólo eso, también,  exigió que se investigue el “hoyo financiero”, en el régimen Melquiadista, en el que fue protagonista Rafael Moreno Valle, quien a partir de febrero próximo, será el nuevo gobernador de Puebla.

 

Hasta ayer, ninguno de los gobernantes aludidos respondió a las declaraciones  hechas por Manuel Bartlett que, de hecho, son denuncias públicas de que hay corrupción en esos gobiernos e impunidad para los implicados.

 

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