De Fondo


Jesús Rivera

13/10/2009

+ El cierre de Luz y Fuerza
+ Cananea y Río Blanco


El mal llamado “presidente del empleo”, Felipe Calderón, dio un nuevo paso hacia la privatización del sector eléctrico, aunque con ello agravó más la situación política económica y social del país.
 
Esta vez las víctimas directas fueron las familias de los 66 mil trabajadores electricistas de la empresa descentralizada Luz y Fuerza del Centro, que el  sábado anterior fue cerrada y tomadas sus instalaciones por policías federales
 
LFC es la encargada de la distribución de energía eléctrica en el Distrito Federal y parte mínima de los estados de Puebla, Morelos, México e Hidalgo.
 
El jueves, en Los Pinos,  los dirigentes del SME encabezados por el secretario general, Martín Esparza, tuvieron una reunión con funcionarios de  la Presidencia. En ella se discutieron los temas: el sindical y el de la empresa, pero no hubo ningún acuerdo. Al final,  tampoco se dio declaración alguna por parte de los actores.
 
A partir de esa reunión, fue que  Calderón decidió liquidar  Luz y Fuerza del Centro en ese momento, mediante un decreto que se publicó el domingo pasado en una edición extraordinaria  del Diario Oficial de la Federación.
 
La justificación del hecho,  es que Luz y Fuerza ha recibido cuantiosas transferencias presupuestales, las cuales, tan sólo del 2001 al 2008 aumentaron en 200 por ciento y que para este año son de 41 mil 945 millones de pesos.
 
Los costos de la empresa, se explica, casi duplican sus ingresos por ventas y los resultados que ha reportado son  notablemente inferiores respecto de empresas u organismos que prestan el mismo servicio en otros países, inclusive respecto a los de  la Comisión Federal de Electricidad.
 
 Luz y Fuerza tiene  un pasivo de 240 mil millones de pesos, de los cuales solamente 80 mil millones corresponden a trabajadores y 160 mil millones a jubilados. Además,  que  a junio de 2009 Luz y Fuerza perdió 30.6 por ciento de energía, en tanto que la CFE sólo 10.9 por ciento. Casi ninguna empresa  en el mundo que reporta esos resultados es considerada viable.
 
¿Será cierto?   
 
En el decreto se precisa que Luz y Fuerza del Centro conservará su personalidad jurídica  exclusivamente para efectos de su liquidación, la cual estará a cargo del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, organismo dependiente de la Secretaría de Hacienda.
 
El cierre de Luz y Fuerza del Centro, es una meta de los panistas desde que llegaron al poder con Vicente Fox.
 
Para ellos y para todos los que los ayudaron a llegar al gobierno federal, lo importante es abrir a la inversión privada extranjera el sector energético del país: Pemex, CFE y Luz y Fuerza. Hoy, además, entregar  la fibra óptica que maneja la CFE.
    
¿Qué acciones tomarán ahora los trabajadores afectados por esta decisión?
 
¿Respaldarán los partidos políticos, los senadores y diputados en el Congreso de la
 
Unión, la política de Calderón?
 
¿Qué harán los sindicatos obreros: los independientes, los priistas, los del Congreso del Trabajo?
 
¿Ayuda esto al empleo y a la estabilidad política del país?
 
Estas preguntas inquietan a la sociedad, las respuestas pronto se conocerán o se expresarán en las calles.
 
La agresión al sindicato Mexicano de Electricistas SME, en principio, fue el pretexto para iniciar las acciones contra los trabajadores al negarles la toma de nota, por supuestas anomalías en las elecciones sindicales para renovar o reelegir a sus dirigentes.
 
Viendo el fondo del asunto, el fantoche del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, cada vez se ve más ridículo
 
El cierre de Luz y Fuerza está dirigido a obtener dos objetivos principales de las políticas neoliberales: privatizar la distribución de electricidad (ya antes se permitió a empresas particulares generar energía eléctrica y así continúan, a pesar de que  violan  la Constitución) y acabar con el Sindicato Mexicano de Electricistas, ideológicamente muy alejado de las concepciones de derecha del gobierno de Calderón.

 

Este episodio nos hace recordar  los sucesos de Cananea y Rio Blanco, hace casi cien años.

 

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