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De Fondo


PRI, futuro incierto


Después de conocer la lista de candidatos del PRI a las diputaciones, por lo menos en  17 de los 26 distritos, donde hay candidatos de unidad registrados ante la Comisión de Procesos Internos,  se advierte que el partido Tricolor escogió candidatos débiles, con alguna excepción,  que no le garantizan un triunfo en las próximas elecciones, el 11 de noviembre.

 

En nueve distritos la elección de candidatos está pendiente, se hará  mediante convención de delegados y en algunos distritos hay dos aspirantes inscritos y en algunos hasta tres.

 

Esos distritos son: el 6, de Puebla; el 7, de San Martín Texmelucan; el 11, Chiautla de Tapia; el 14, Tehuacan; el 15, Ajalpan; el 17, Tecamachalco; el 20, Tlatlauqitepec; el 22, Zacapoaxtla,  y  el 24, Zacatlán;

 

En los seis distritos electorales de la capital del estado, los  candidatos no ofrecen ninguna señal de avance  para el los priistas,  mucho menos para los ciudadanos.

En el distrito 1 nuestro colega Luís Alberto Arriaga Lila es muy bien visto por los dirigentes del partido, pero no por la gente del distrito 1 que, aunque es un distrito considerado priista, muchos no están de acuerdo con esta designación, más que ahí la actual diputada local, Blanca Estela Jiménez Hernández, es una priista de base, salida de comités seccionales. Para los priistas representa un retroceso no otorgar candidaturas a la gente del PRI, más en ese distrito de la ciudad, donde hay marginación y múltiples carencias

En el Distrito 2, la candidata es Angélica Hernández. Ella  tiene militancia priista y es conocida en su distrito, tiene trabajo político y puede hacer una campaña importante que genere votos al partido.

En el distrito 3, el candidato es el ex tesorero municipal Jorge Ruiz Romero. Ya perdió el Tricolor. Los priistas no lo  quieren.

 

En el distrito 4, se designó a  Pablo Fernández del Campo. Este si es un buen candidato, seguramente contará  con el voto duro de su partido, el cual le servirá para hacer una campaña ganadora, que los ciudadanos acepten. Pablo Fernández, ex regidor del actual Ayuntamiento de Puebla, ha tenido contacto con la gente del PRI, desde hace muchos años y ha sostenido un trato cercano con los habitantes  del distrito 4.

 

En el distrito 5, la candidata es Malinali García Ruiz, priista, con una trayectoria importante dentro del partido tiene en su contra que la pusieron en un distrito donde hay muchos panistas. Se espera muchas cosas buenas de ella. Sin duda tiene un gran reto.

 

En el Distrito 6, la candidata es Bárbara Ganime, ella es conocida en un sector de la militancia priista sin embargo se ve que no tiene todo el apoyo de las dirigencias del partido, en ninguno de los comités, ni en el municipal ni en el estatal, puesto que aquí si se permitió el registro de otro aspirante, René Escalona González, así que a Bárbara Ganime  se le podría caer la candidatura.

 

En los seis distritos de Puebla el PRI tiene un futuro incierto, lo malo es que si no se hacen buenas campañas en busca de los votos estas designaciones podrían afectar a Blanca Alcalá, candidata del PRI a la presidencia municipal de Puebla.

 

Aquí si no se puede decir que todos los candidatos obedezcan al interés del proyecto “Z”. Lo que sí es que, el triunfo electoral priista,  hoy es más incierto que antes de los nombramientos.

 

Ahí se va.  Al interior del PRD los enfrentamientos  entre corrientes y  grupos políticos dieron  como resultado, por un lado,  que en Puebla no se concretara la Alianza  de los partidos PRD. Convergencia y PT, conocida como Frente Amplio Progresista y, por otro, que también se impidiera  que  el Partido de la Revolución Democrática participara sólo en estas elecciones, como quería la corriente más organizada del PRD, Nueva Izquierda.

 

Finalmente, hubo un acuerdo de última hora entre los grupos para que el PRD fuera en alianza con el Partido Convergencia por la Democracia, coalición que  el sábado pasado, minutos antes de que cerrara el plazo,  fue registrada ante el Instituto Electoral del Estado.

 

La corriente Nueva Izquierda, que encabeza Miguel Barbosa Huerta, tenía el firme propósito de echar abajo la alianza con los partidos Convergencia y PT  durante la  reunión de delegados que se efectuó el pasado viernes y sábado en el salón del Sindicato de Telefonistas.

 

El argumento era que dichos partidos, por si solos, no representan ni el dos por ciento  de los votos. El PRD, señalaban, únicamente iba a regalar posiciones en las candidaturas plurinominales y en regidurías, las cuales no merecen. Esa  era la línea de Barbosa Huerta.        

 

Como parte de los acuerdos de esta alianza denominada “Por el bien de Puebla”, al Partido del Sol Azteca corresponderá la designación del candidato a la presidencia municipal de Puebla y en la planilla de regidores van uno a uno, es decir uno del PRD y otro de Convergencia.   Igualmente las diputaciones plurinominales serán una y una.

 

En las diputaciones de mayoría, 18 serán para  perredistas  y 8 para militantes de Convergencia, en Puebla capital, de las seis que hay, dos serán para Convergencia

Con respecto a las candidaturas en los restantes 216 municipios  los candidatos de la Alianza serán indistintamente del PRD o de Convergencia según la fuerza política que tenga cada uno de esos partidos en cada localidad.

 

El Partido del Trabajo PT decidió participar sólo en esta contienda,  con candidatos propios, sin atender la coalición que sostiene en los demás estados del país con el PRD y con Convergencia, en el Frente Amplio Progresista.


 

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