Freakonomics


Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt / NY Times


El Planeta de los Simios de Frans de Waal


Formulamos preguntas al experto en primates Frans de Waal. Entre todos sus logros, uno de los más grandes ha sido su habilidad para comunicar sus eruditos hallazgos a una gran audiencia.


Pregunta: ¿Aparte de los monos bonobo hay otras especies de primates que usan el sexo como una forma de comunicación/vínculo/intimidad versus propósitos puramente procreativos?


Respuesta: Los bonobos ofrecen el mejor ejemplo de sexo no reproductivo. Ellos usan el sexo a la menor excusa por razones que, la mayoría del tiempo, parecen sociales -- como la reconciliación después de una pelea o competencia por alimentos. También usan el sexo para diluir las tensiones: después del sexo, los monos comparten la comida. Los bonobos son nuestros parientes más cercanos junto con los chimpancés. Los bonobos y los chimpancés no son monos sino simios. Los simios son primates grandes con grandes cerebros, sin colas, pechos y hombros chatos. Los monos son más pequeños y tienen colas y frecuentemente un rostro más saliente (hocico). Los humanos obviamente son más parecidos a los simios que a los monos.

 

Pregunta: ¿Alguna vez el rechazo de la evolución por motivos religiosos (como el creacionismo) se cruzó en su camino cuando estaba trabajando?


Respuesta: Yo no experimento ese tipo de oposición en la ciencia, pues obviamente la teoría de la evolución es el paradigma dominante. Los creacionistas algunas veces tratan de dar la impresión de que un montón de científicos tienen sus dudas sobre la teoría, pero todavía nadie me ha presentado a esos científicos. Me sorprendería si más del 0,1 de biológos activos tiene ese tipo de dudas.

 

Pregunta: ¿Su laboratorio condujo el estudio de uva-versus-pepino?


Respuesta: Sí, junto con la profesora Sarah Brosnan hicimos un estudio en el cual los monos capuchino recibieron una uva o un trozo de pepino por una tarea sencilla.


Si ambos monos conseguían el mismo premio, nunca hubo un problema. Las uvas son por lejos preferidas (como verdaderos primates, al igual que nosotros, ellos buscan azúcar), pero incluso si ambos recibían el pepino, realizaban la tarea varias veces seguidas.


Sin embargo, si recibían diferentes recompensas el que recibía la peor recompensa comenzaba a vacilar en sus respuestas y muy rápido iniciaba una rebelión. O se negaba a realizar la tarea o se negaba a comer el pepino.


Esta es una respuesta "irracional" en el sentido de que si el máximo de ganancia es lo que es la vida (y la economía), uno siempre debe tomar lo que puede conseguir. Los monos siempre aceptarán un trozo de pepino cada vez que se lo damos, pero aparentemente no cuando su socio logra algo mejor. En los humanos, esa reacción es conocida como "aversión a la injusticia".


En realidad no pienso que la respuesta sea irracional. Está ligada al hecho de que en un sistema cooperativo usted necesita vigilar qué tipo de inversiones hace y qué consigue en retorno. Si sus socios concluyen consiguiendo una parte más grande, esto significa que se están aprovechando de usted. Entonces, lo racional es retirar la cooperación hasta que mejore la división de las recompensas.


Se trata de un importante mensaje para la sociedad norteamericana, que se está volviendo cada día menos justa. El index Gini (que mide la desigualdad de ingresos) se mantiene en aumento y ahora está más en línea con los países del Tercer Mundo que con otras naciones industrializadas.


Si los monos ya tienen problemas en aceptar la desigualdad en ingresos, usted puede imaginarse lo que causa en nuestra sociedad. Crea grandes tensiones, y las tensiones afectan el bienestar psicológico y físico.


Algunos atribuyen las lúgubres estadísticas sobre la salud de los norteamericanos (ahora No. 42 en la clasificación de la longevidad mundial) a las fricciones sociales de una sociedad injusta. (Un libro interesante es el de Richard Wilkinson "The Impact of Inequality", publicado en el 2005).

 

Pregunta: ¿Cree usted que muchos de los resultados que usted ha encontrado serían similares si los experimentos se hicieran en la naturaleza?


Respuesta: La relación entre el trabajo de campo y el trabajo en cautiverio en los primates es importante. Es cierto, nuestro test uvas-versus-pepinos no puede conducirse con monos silvestres por la simple razón de que no están acostumbrados a recibir alimento de los humanos. Pero es improbable que el llamativo mecanismo psicológico que nosotros observamos viene de la nada.


De hecho, las habilidades de los primates descubiertas en cautiverio seguramente se encuentra en la misma especie que vive en libertad. El uso de herramientas, por ejemplo, primero se conoció en los simios del zoológico, y todo el mundo dijo que eso no cuenta -- por supuesto hasta que se mostró que los simios salvajes también usan herramientas.


Sin embargo, yo sí creo que los estudios en cautiverio nunca pueden reemplazar a los estudios de campo. Simplemente tienen diferentes datos para ofrecer.

 

Pregunta: ¿Usted ha observado a los primates envueltos en alguna conducta incestuosa? Si es así ¿es ignorada, recompensada o castigada por el grupo social?


Respuesta: Una pregunta muy oportuna. Me intriga la secta polígama de Texas. Sus miembros parecen imitar el sistema de acoplamiento de muchos animales (que envían a sus vástagos jóvenes a otras partes para que los machos dominantes puedan copular con un montón de hembras). Pero el hombre incestuoso de Austria no encaja en nada de lo que yo conozco sobre los primates. Todos los animales tienen modos de evitar la endogamia. Hay, de hecho, muy poca endogamia inclusive en los zoológicos, donde a veces las hijas crecen con machos que podrían ser sus padres. La regla general en los primates es que un sexo o el otro deja el grupo en la pubertad. En muchos monos, los machos se van y buscan otro grupo.


Con los simios (y abrumadoramente también en las sociedades humanas), las hembras son las que se van.


Por encima de esto, los animales siguen el llamado efecto Westermarck, que podría aplicarse a los humanos. La regla es que los individuos que crecen juntos desarrollan una aversión sexual por el otro. Las combinaciones hermanos o madre-hijo simplemente no tienen una gran deseo de hacer el amor.

 

Pregunta: ¿Qué aprendió usted de Desmond Morris?


Respuesta: Desmond Morris es el biólogo conductista (etólogo) más subestimado de su generación. En sus libros discute abiertamente, con gran humor y especial aptitud, la conexión entre el ser humano y el animal antes de que tuviéramos la sociobiología, la psicología evolutiva y cosas semejantes. Morris abrió la discusión sobre los orígenes humanos y cómo se ligan a la conducta animal. Él hizo todo esto de un modo que la gente lo entendiera y deseara leerlo.


Pero, como "vulgarizó" la ciencia, los científicos suelen menospreciarlo. Cuando era estudiante, me enteré sobre el libro porque mis profesores nos advertían que no debíamos leer a Desmond Morris. El resultado fue, por supuesto, que lo leímos. Y lo que aprendí de él era que se debe mantener al lector interesado, siempre y cuando no se viole la verdad.

 

Pregunta: ¿Tiene usted algunas ideas, personales o profesionales, sobre la llamada hipótesis del simio acuático en la evolución humana? (La pregunta fue formulada por Sir Alister Hardy).


Respuesta: Es un honor recibir esa pregunta de Hardy, que fue quien desarrolló la hipótesis. La idea tiene muchos elementos intrigantes. Por ejemplo, el de la capa de grasa subcutánea. Pero hasta que vea una abrumadora evidencia de antepasados humanos que vivían cerca del borde del agua y sobrevivían en base a plantas y animales acuáticos, eso sigue siendo una hipótesis. Para mí la teoría del simio acuático no está muerta. Pero requiere más evidencia.

 

Pregunta: ¿Puede un animal ser "inmoral"? ¿Son los animales "amorales"?


Respuesta: Esa es una gran pregunta, pero no la puedo contestar en una breve nota. Un organismo solamente puede ser inmoral si es parte de, y se adhiere a, un sistema de moralidad producto del acuerdo, como lo hacemos nosotros. No creo que los chimpancés, u otros animales, son seres morales en el sentido en que lo somos nosotros.


Pero llamarlos amorales tampoco es correcto. Amoral significa una total ausencia de moralidad, y es obvio que los ladrillos que construyen la moralidad (empatía, simpatía, cooperación, reglas sociales) pueden ser encontrados en otros animales aparte de nosotros.

 

(Traducción de Mario Szichman)

    



 
 

 

 
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