Freakonomics


Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt / NY Times


Preguntas y respuestas sobre Récords

 

el editor del Libro Guinness de récords mundiales responde a sus preguntas


Cuando usted piensa en el famoso Guinness world records (Libro Guinness de los récords mundiales) tal vez se pregunte ¿qué consiguen los que superan los récords? O, ¿cual ha sido el peor intento para poder entrar en el libro de Guinness? O, simplemente, ¿cual fue el récord más difícil de verificar? O ¿cuánto alcohol, exactamente, puede el hombre más pequeño del mundo beber?


Esas fueron algunas de las preguntas formuladas por los lectores de Freakonomics a Craig Glenday, editor del Libro Guinness de los récords.


Glenday enunció respuestas entretenidas. He aquí algunas de ellas:

 

Pregunta: ¿Cuál fue el récord más difícil de verificar?


Respuesta: Hay varios. Los récords más difíciles de comprobar son aquellos en que se ha perdido contacto con el pretendiente. Tomen, por ejemplo, el caso de correr alrededor del mundo en el menor tiempo posible. Hasta la aparición del Satélite de Posición Global y los medios de comunicación globales, era casi imposible saber con certeza si alguien no había hecho trampas usando un taxi o un avión. Nosotros pedimos tantas fotografías como sea posible, sellos en los pasaportes, declaraciones de testigos confiables y cosas por el estilo, pero en cierta medida hay un elemento de confianza involucrado en eso.


Los eventos con participación masiva también pueden ser una pesadilla. Imagine un campo en que 100 mil personas se cepillan simultáneamente los dientes o bailan salsa. Es increíblemente difícil contarlos, pero nosotros adoptamos métodos muy rigurosos para hacer esta parte de manera correcta.


Un último punto en relación a esto: si tenemos evidencia que no podemos corroborar completamente, descalificamos el intento.


Esto puede ser muy frustrante para alguien que ha invertido un montón de tiempo y esfuerzo en su tentativa de alcanzar un récord. Pero nos esforzamos por ser tan honestos y precisos como resulta posible.

 

Pregunta: ¿Cuántos récords son superados o creados cada año?


Respuesta: Recibimos alrededor de 40 mil a 50 mil reclamaciones de récords cada año. De ese total, cerca del 95 por ciento no se traducen en un récord mundial. Alrededor de la mitad reciben las directivas oficiales y se detienen allí, a raíz de la escala del récord o el nivel de complejidad, que está más allá de las expectativas de los demandantes. La mayoría de aquellos que sí intentan el récord son rechazados por haber fallado en alcanzar la marca, por no seguir las directivas o por ser éstas demasiado estúpidas, demasiado irresponsables, demasiado aburridas, demasiado específicas, etcétera. Así que, alrededor de dos mil récords nuevos son agregados cada año a la base de datos.

 

Pregunta: ¿Cual es el récord más difícil de alcanzar?


Respuesta: La zambullida aérea Banzai. Esto implica llevar un avión a una altura determinada (alrededor de 3 mil metros) arrojar el paracaídas por la puerta, y esperar tanto como sea posible antes de saltar. El objetivo, entonces, es claro: una caída libre hacia el paracaídas, atraparlo, amarrarlo al cuerpo y abrirlo antes de llegar al suelo. La espera más larga es de 50 segundos. El récord pertenece a Yasuhiro Kubo, de Japón. ¿Por qué nosotros aceptamos esto y sin embargo no permitimos demandas como las del viaje más largo a caballo? Pues si usted pone en peligro su vida, está bien; si usted pone en peligro la vida de otro, eso no está bien. Por lo tanto, no más demandas para:


— Largos viajes a caballo (cruel para el caballo).
— Los viajes más rápidos alrededor del mundo, o de un punto a otro en cualquier parte (pone en peligro a otros que usan los caminos).
— El cirujano más joven (pone en peligro al paciente; nosotros tuvimos que hacer intervenir a la Policía en un caso cuando un muchacho de 15 años de edad realizó una operación cesárea a fin de establecer un récord mundial).
— La cirugía más rápida (pone en riesgo al paciente).
— La edificación más rápida de una casa (pone en peligro a los ocupantes, en la medida en que los edificios que se levantan rápido usualmente se caen rápido).

       — Los fisiculturistas más jóvenes (simplemente porque tememos que las familias droguen a sus hijos con esteroides).

 

Pregunta: ¿Cual es el criterio definitivo para establecer qué récord debe ser aceptado?


Respuesta: Un reclamo debe ser:


1. Susceptible de ser medido: No se trata de quien es el más hermoso, o el más indulgente. Hay estar en condiciones de medir las cualidades. De lo contrario, no estamos interesados.


2. Superlativo: Nosotros buscamos los más, el más grande, el más pequeño, el más pesado, el más liviano, el más oscuro, etcétera, así que necesitamos solamente una descripción superlativa. Por lo tanto, quedan afuera: el hombre más alto y más rápido; el autor más viejo y más traducido, y cosas por el estilo. Lo mantenemos simple.


3. Capaz de ser superado: alentamos a las personas para que se fijen metas, las alcancen y las superen.


4. Específico/focalizado: Para nosotros si el participante que corre una maratón con un libro en su cabeza consigue el récord mundial por ser el maratonista que corre más rápido con un libro encima de la cabeza, no puede volver al año siguiente reclamando que le reconozcamos sus pretensiones de ser el maratonista que corre más rápido con dos libros encima de la cabeza. Pues ese maratonista quiere dos récords, no uno, por el mismo precio.


5. Interesante: los récords tienen que ser relevantes para la mayor cantidad de personas posibles. Nosotros tuvimos un reclamo para la Pared de Salchichas más Larga, una creación tradicional en, creo, un pequeño pueblo en Hungría. Aparte de fallar en alcanzar grados en muchos niveles (¿Y por qué no una Pared de Queso o una Pared de Bananas), es demasiado específico de un pueblo. Y demasiado extraño.

 

Pregunta: ¿Cuál es el récord que se ha superado más veces?


Respuesta: La maratón de disc jockeys de radio más larga (23 demandas exitosas desde 1999). También estuvo la pintura a dedos más grande (17 reclamos exitosos). La pintura a dedos más grande medía mil 523 metros cuadrados y fue creada por 650 personas de la comunidad local en un evento organizado por BAPS Swaminarayan Sanstha en el Brent Respect Festival en Roundwood Park, Londres, Reino Unido, el 8 de julio del 2007.


El abrazo en grupo más grande (16 reclamos exitosos). El abrazo en grupo más grande incluyó 6 mil 623 participantes que se juntaron en el Parque Chamizal en Juárez, México, el 25 de septiembre del 2005.

 

Pregunta: Además de tener su nombre en el libro, ¿hay otros beneficios para la persona que conquista un récord?


Respuesta: Bueno, antes que nada, un recordatorio: asegurarse un récord mundial Guinness no garantiza su entrada en el libro (tal como dice en la letra pequeña en el certificado). La única cosa que tiene garantizada es su certificado. Algunos ganadores de récord han renunciado a sus empleos para concentrarse exclusivamente en superar récords. Elaine Davidson, por ejemplo, es la mujer más agujereada del mundo (tenía 4. mil 225 agujeros encima y dentro de su cuerpo hasta el 8 de junio del 2006). Ella cerró su restaurante en Edimburgo, Escocia, para dedicarse a exhibir su cuerpo en convenciones, en programas de televisión y en cosas por el estilo. Ella se las arregló para convertir sus múltiples orificios en una carrera profesional.

 

Pregunta: ¿Cuántas cervezas se necesitan para que se emborrache el hombre más pequeño del mundo?


Respuesta: Una vez nos invitaron a mí y a Pingping —el hombre más bajo del mundo, con una altura de 74 centímetros— a una cena ofrecida por un periódico de la Mongolia Interior. Como éramos invitados de honor, continuamente aparecían personas ofreciéndonos brindis. Con 15 acompañantes para la cena, muchos de los cuales hicieron brindis repetidos —y mi propia necesidad de brindar con mis anfitriones— no resultó ninguna sorpresa enterarme de que se había perdido completamente el rastro sobre cuántos tragos habíamos tomado Pingping y yo. Salimos del lugar tambaleando. Estábamos adornados con media docena de bufandas de seda y terriblemente ebrios.

 

(Traducción de Mario Szichman)

    



 
 

 

 
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