Freakonomics


Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt / NY Times


Aborto y crimen: el otro lado de la moneda


En la versión en libro de Freakonomics, escribimos que la decisión en 1973 de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos sobre Roe V. Wade, que defiende el derecho de una mujer a tener un aborto, contribuyó a un descenso del crimen en los Estados Unidos durante la década del noventa. ¿Es la política de China sobre un hijo único responsable por el efecto opuesto?


Cuando el gobierno de Beijing instituyó la política en 1979, la decisión causó una oleada de abortos. Las mujeres embarazadas decidieron que si podían tener solamente un hijo, se beneficiarían más al tener un varón. Eso contribuyó a que China quedara con el desequilibrio entre la población masculina y femenina más grande del mundo. Hoy en día, hay 37 millones más hombres que mujeres en China y muchos de los muchachos crecen sin poder encontrar un trabajo o comenzar una familia.


Entonces, ¿qué están haciendo estos muchachos “de sobra” para llenar su tiempo?


En la revista The New Republic, la investigadora Mara Hvistendahl, quien vive en Shanghai, dice que a medida que la primera generación de varones llega a la adolescencia, la tasa de criminalidad juvenil en China se duplica. Esto se debe a que muchachos ociosos y frustrados enfilan hacia el crimen “sin motivos específicos, con frecuencia, sin premeditación”.


Hemos examinado previamente el efecto negativo de ser un niño no deseado. Pero, ¿qué pasa cuando ese sentimiento de no haber sido deseado golpea a toda una generación de hombres que se están volviendo adultos?

 

Un diferente apocalipsis de cambio climático

 

Digamos que usted está convencido de que el cambio climático es una amenaza enorme, inminente, que traerá consecuencias catastróficas para la humanidad. La mayoría de las personas con las que hemos hablado y la mayoría de los relatos que hemos leído y visto se inclinan hacia lo apocalíptico.


Pero: ¿Cuáles son los mecanismos del desastre? ¿Dónde ocurrirá? ¿Quiénes son los damnificados más probables?


Según un fascinante nuevo artículo del National Bureau of Economic Research escrito por Melissa Dell, Benjamin F. Jones y Benjamin A. Olken, la respuesta a la última pregunta puede ser fácil: los países más pobres.


Los autores han hecho un buen trabajo mostrando la relación entre el clima y la economía, y el artículo puede informar substancialmente el modo en que la gente —especialmente en los países ricos— analiza los efectos posibles del cambio climático.


Los investigadores estudiaron las temperaturas y los datos de precipitación para cada país en el mundo desde 1950 hasta el 2003, y combinaron la información con los datos de crecimiento económico para ver el efecto total que los cambios climáticos tempranos han tenido en las economías.


El mundo se ha vuelto un poco más cálido y algo más seco durante los pasados 50 años. La presunción es que se volverá incluso más cálido y seco durante los próximos 50 años. Si el pasado es un prólogo, las conclusiones de los autores causan preocupación. “Nuestros principales resultados muestran efectos grandes, negativos de las temperaturas más altas en el crecimiento, pero solamente en los países pobres. En los países ricos, los cambios en la temperatura no tendrán efectos discernibles en el crecimiento”, señalan.


Entonces, en lugar de preocuparnos por apocalipsis climáticos, deberíamos pensar en invasiones de refugiados de los países más pobres que huyen a medida que colapsan sus economías. Esto sería darwinismo a una escala épica: los millones más pobres, o tal vez los miles de millones, enfrentando la extinción.

 

Esto, por supuesto, supone asumir que la Tierra continúe volviéndose más cálida y que las temperaturas más calientes de hecho castiguen de manera desproporcionada a los países pobres, como sugieren Dell, Jones y Olken. Pero a la luz de esa información general, resulta valioso revisar trabajos similares hechos por otros estudiosos:

 

  • En el África sub-Sahariana, 29 de 43 países sufrieron algún tipo de guerra civil en las década del ochenta y del noventa. Los economistas Edward Miguel, Shanker Satyanath y Ernest Sergenti descubrieron que uno de los pronosticadores más confiables sobre una guerra civil es la ausencia de lluvia. Si la economía del país es agrícola, y las sequías causan el hundimiento de la agricultura, se vuelven mucho más probables los colapsos políticos y económicos.

  •  

    Mientras tanto, consideren los hallazgos de un par de artículos escritos por los economistas Olivier Deschenes y Michael Greenstone:

     

  • En el primer artículo, los economistas usaron modelos climatológicos de temperaturas y predicción de precipitaciones desde el 2070 hasta el 2099 para examinar el futuro de la agricultura en los Estados Unidos. Así determinaron que los aumentos esperados realmente acrecentarían la producción anual agrícola y, por consiguiente, las ganancias en alrededor de un 4 por ciento. Algunos estados saldrán ganadores, otros estados terminarán como perdedores, pero el cambio climático de conjunto sería bueno para la agricultura de Estados Unidos.

  • En el segundo artículo, Deschenes y Greenstone analizaron lo que el aumento de la temperatura significa para la mortalidad en los Estados Unidos, y descubrieron que el cambio climático pronosticado “conducirá a un aumento en la tasa de la mortalidad anual de conjunto de los Estados Unidos abarcando desde el 0.5 por ciento hasta el 1.7 por ciento para finales del siglo XXI”.

  •  

    ¿Suena feo? Piensen nuevamente: “Estos estimados de conjunto son estadísticamente insignificantes”, escriben Deschenes y Greenstone. “Pero hay evidencias de aumentos estadísticamente significativos en las tasas de mortalidad para algunas subpoblaciones, particularmente infantes”.


    En otras palabras, las víctimas probables son una vez más los más pobres. Eso significa que los más ricos, que son los que más denuncian los peligros del cambio climático son también las personas que corren menos peligro. Por lo tanto, esa preocupación no es tanto un acto de autopreservación como un acto de altruismo. Considerando lo impuro que es ese altruismo, esa puede ser la noticia más peligrosa de todas.

     

    Stephen J. Dubner

     

    Cuando un vecindario no tiene nombre

     

    Nosotros hemos escrito previamente acerca del efecto que puede tener el primer nombre de un niño o niña sobre sus vidas. Pero ¿qué pasa si un vecindario cambia su nombre?


    Pregunten a los residentes de la zona “South Central” en Los Ángeles. En realidad, ustedes no pueden, porque técnicamente ese vecindario ha dejado de existir. El nombre “South Central” fue eliminado de los mapas oficiales de la ciudad hace cinco años para mejorar la reputación de un área que se había transformado en sinónimo de violencia y pobreza después de los motines de 1992 en Los Ángeles.


    Pero borrar el nombre del vecindario puede haber tenido algunas consecuencias inesperadas, informa The Los Ángeles Times. Parece que las inversiones llegan tarde a este vecindario sin nombre, y los residentes de este lugar ubicado en ninguna parte dicen que han perdido el sentimiento de comunidad que acostumbraban a tener. En el caso de un vecindario, ¿podría ser que tener un mal nombre es mejor que no tener nombre alguno?

     

        



     
     

     

     
    Todos los Columnistas