Freaks
Un clásico de lo grotesco


Zeus Munive


Protejamos al delfín


A diferencia de lo que ocurre en El Yunque: “el que obedece no se equivoca” en el Gobierno del estado sucede lo contrario: “El que obedece, sí se equivoca”. Y eso fue lo que le ocurrió a Blanca Laura Villeda, por soportar la línea y los golpes, tuvo que ser dada de baja de la administración marinista.


Si bien, la mayor parte de los medios de comunicación, incluido éste que tiene en sus manos, criticara a la llamada “Procuradora de hierro” por su polémico paso por la dependencia, este espacio sale en defensa de la abogada Villeda, porque si algo hizo fue ser leal y aguantar todo tipo de presiones laborales, las de sus compañeros de gabinete, políticas, mediáticas y físicas, pues estuvo enferma de cáncer.


Así que si usted es enemigo de la señora Villeda, pues cámbiele de página porque ésta será una apología, mientras que la mayoría de los medios harán una gran pachanga por su salida.


Por supuesto: es condenable que se torture y que se haya asesinado al empresario atlixquense. Eso no justificaría su estadía en la dependencia, claro que tendrían que tomarse cartas en el asunto. Y que se vaya si es que dio la orden de la tortura. Por ello debería irse.


De eso estoy convencido, pero de lo que no, es que siempre se haya buscado a un chivo expiatorio, a un personaje sacrificable por el escándalo Cacho. Que se sacrifique a alguien después del carpetazo que dio la Corte en el escándalo Cacho.


Ojo, fue carpetazo no exoneración.


O tan sólo porque siempre enfrentó a Adolfo Karam Beltrán en la dependencia y golpeó a los intereses de éste.


La salida de Guillermo Pacheco Pulido del Tribunal Superior de Justicia, la remoción del abogado Ricardo Velázquez y ahora de la procuradora, podría ser interpretado como la protección de otro involucrado en el escándalo Cacho y que quiere ser candidato a gobernador, es decir, al llamado delfín del marinismo, quien se irá por cierto a la Secretaría de Desarrollo Social y a controlar a un agachón como Alejandro Armenta Mier en el PRI.


Finalmente, al delfín no le pasará nada.


Sólo faltará ver el destino de la jueza del escándalo, Rosa Celia Pérez.


Blanca Laura Villeda fue la principal involucrada en el escándalo Lydia Cacho, sin duda, y por ello tuvo que soportar críticas y burlas de los medios de comunicación. Ella desde el principio recibió la orden (¿de Marín? ¿De López Zavala, secretario de Gobernación?) Para que se actuara en contra de la periodista Lydia Cacho.


Ella dio la orden al Ministerio Público, eso sí y a los judiciales, etcétera.


Ella asumió el costo desde un principio y soportó toda clase de burlas: un servidor, alguna vez en el desaparecido programa de radio La Quintacolumna, se burló de ella y hasta de su enfermedad. Nos reíamos, porque tenía de mascota a un changuito llamado “Legalita”. Que si bien era “raro”, pues muy su changa y muy sus gustos.


Se victimizó a Adolfo Karam, cuando ella le gritó: “¡Yo soy la procuradora, pendejo!”. Y aunque no tengo nada en contra de Karam, tampoco es una finísima persona y un suavecito ¿o sí? También tenía lo suyo el maestro por la UAP.


Nadie ha visto vio a la procuradora como un antihéroe, es decir, si bien actuó en contra de la asepsia y la de la ética, tuvo algo por lo cual nadie la quiere reconocer y ese es el valor más grande en la política y en la vida: la lealtad y el aguantar los chingadazos a pesar de todo.


Ella jamás abrió la boca para decir quién fue, cómo fue, a dónde y a qué horas se decidió la aprehensión de la periodista.


Está mal, sí para nosotros, pero para el sistema, no.


Suena contradictorio pero así es.


Y vaya que ella se llevará a su tumba la verdad.


Ese detalle, que si bien en la lógica no es lo correcto, en la vida y el pragmatismo, es algo que se debe saber valorar.


A la procuradora además se le deben reconocer “los huevos” que siempre mostró y que tuvo. Ella siempre actuó con mano firme. Y eso se respeta. No hizo bien en términos reales en el escándalo Cacho, pero ella era la consecuencia de los actos, ella, como cualquier policía, cumplió órdenes. Debería asumirse desde el origen del conflicto y ahí sí, mis respetos.


La salida de la procuradora es matar un alfil, pero el origen de la enfermedad aún continúa.


Por supuesto, Villeda tiene y tuvo 20 mil errores, sí, pero tuvo valor y lealtad. Me parece que es más escandalosa la estancia de García Ramírez en su cargo, porque este funcionario se ha beneficiado con la cuchara grande y él sí fingió demencia cuando estalló el conflicto que hundió el gobernador.


La procuradora en su tiempo también fue víctima de López Zavala. Y se quejó amargamente por un intento de tráfico de influencias del entonces secretario de Gobernación.


Si van a sacrificar a los involucrados en el conflicto Cacho, a Zavala no lo deberían meter a Sedesol, pero si él sí arriba al cargo, podría entonces confirmar la especie de proteger al delfín.


En fin.


Este espacio intenta hacer una apología de la ahora ex funcionaria.


Sé que seré duramente criticado, pero creo que los huevos y la lealtad es algo que se debe reconocer.


Además, no me quiero subir al carro de los columnistas que le escupen al muerto y que tengan sus triunfos pírricos, porque ellos jamás han criticado al secretario de Finanzas o a Mario Montero o a García Ramírez o incluso al jefe de todos ellos.


Por ello la defensa y porque yo soy como el 90 por ciento de los mexicanos, que tendemos a adorar las causas perdidas.


Ni modo, es como irle al América cuando ya ha perdido todas, es cuando mejor cae.

 



 
 

 

 
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