Freaks
Un clásico de lo grotesco


Zeus Munive


Zavala, la farsa


A ver, a ver. Explíquenme cómo está eso de que “el gran operador del marinismo”, y “que sólo sus chicharrones truenan”, “que es como el rey midas electoral”.


A ver, explíquenme, porque no entiendo nada.


El contexto es lo que más confunde, miren: terminado el proceso electoral poblano, Zavala se excedió en la operación y manipulación, por lo que quedó fuera del Congreso del estado.


Tanta fue su desesperación, que trató de enfermar al diputado —en ese momento electo— de Tecamachalco y a su suplente, para poder entrar como el líder de la Gran Comisión.


Los grupos internos se opusieron a su intento de agandalle y finalmente el gobernador determinó que Zavala no entraría al Poder Legislativo.


Zavala se quedó pateando botes, desempleado.


Surgió la versión de que se fue a Cancún enviado como un operador marinista que llegaba a rescatar al PRI en el proceso electoral de esa región.


No obstante, a quien se atrevió a comentar dicha especie en alguna columna era desmentido por el propio Zavala: “No es cierto, hermano, estoy en Puebla haciendo trabajos para el gobernador”.


Y el rumor fue acallado, porque efectivamente se le vio en el informe de Mario Marín y en varios actos públicos.


Llegó la elección de Cancún y el PRI iba a la cabeza. El lunes de la semana pasada, muchos columnistas salieron al unísono a decir: “el operador del marinismo ganó Cancún”.


A algunos, incluso, les faltó decirle: “Mi héroe” y masturbarse en ese mismo instante.


El más congruente y eso hay que reconocerlo, fue Enrique Núñez, quien sí se deslindó de su comentario. Y digo congruente, porque él reconoció que se fue con la finta, como muchos lo hicieron.


El miércoles, el PRD se volvió a imponer como primera fuerza política.


Ajá. Entonces, ¿dónde chingaos está ese gran operador? ¿Quién miente? ¿Por qué negó al principio que él estaba en Cancún? ¿Por qué mandó a decir que sí estuvo cuando iban ganando? Ahora que perdió el PRI, ¿dónde andaba?


Para finalizar y eso lo dicen los que saben de la materia: “Quien gana y quien pierde son los candidatos y los partidos políticos, nada más”.


Lo demás se llama chaquetas mentales.

 

Algo huele mal en el Congreso del estado


En el Poder Legislativo no hay oposición.


El único diputado que realmente asume su papel es José Manuel Pérez Vega, Pepe Momoxpan, de ahí en fuera todo es miel sobre hojuelas.


El PAN, de quien se esperaba una actitud más combativa, tienen una actitud más religiosa, más papal, es decir: El PAN, siempre fiel, como dijera Juan Pablo II en su visita a México.


Carolina O’Farril es el Bronx del Congreso estatal.


Es como la Rosita de la Resurrección, pero en malhablada.


O’Farril es como las gordas y gritonas que usaba Mariano Piña Olaya cuando éste era gobernador y las citadas escandalosas llegaban a las galerías del Congreso del estado para acallar con gritos cualquiera de las intervenciones de los panistas o en su momento de Gaudencio Ruiz, cuando fue diputado por el desaparecido PMS.


“Cállate, que ya te maiciaron”, sería un ejemplo de la estructura mental de la diputada convergente.


La nueva oradora sin maestro es Irma Ramos, lejos quedó de estar en un partido de izquierda.


Ella, toda una artista, prefiere llenar de epítetos y metáforas a la administración estatal, porque sabe que lo suyo lo suyo es ser poetisa y del amor.


De los priistas ni hablo, porque dan pena ajena. Son como espectros que no tienen absolutamente nada que aportar, pero que sólo saben hacer lo propio: “cobrar”.


Pero la actitud priista no es criticable, pues ellos sirven como una oficina de trámite o como ventanilla única del gobernador. Es un mero asunto de simplificación administrativa.


Y eso sólo dejará de funcionar el día que el mandatario sea de otro partido, mientras tanto, a gozar y a mamar, porque el presupuesto se va a acabar.


Al parecer Melitón Lozano, ex presidente municipal de Izúcar de Matamoros, es, junto a Pepe Momoxpan quien le ha puesto el sabor de oposición al Congreso.


Lo demás hiede a unanimidad.


Y es que si bien el PAN poblano de pronto pega, también soba. Lo malo es que luego le soba tanto que se confunde su destino histórico y se vuelve un sobador profesional.


Este Congreso pasará a la historia apestando a dudosa unanimidad, ni hablar. Lo cierto es que tendrá su dosis de comicidad, pues cada que suba la diputada O’Farril a defender al PRI generará una buena sarta de carcajadas. Y es que dicen que en comisiones tiene una boquita que ya la quisiéramos como para columnista de los Freaks.


Es decir, como diputada de oposición es retechistosa.

 



 
 

 

 
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